Una historia sencilla: Juan Carlos y los niños
de la "Escuela Brilla el Sol" de Talca
Felipe
Cubillos
Hola
a todos,
Ayer
en la tarde, mientras visitaba la escuela Brilla el Sol
en Talca
tuve el privilegio de ver algo que quiero compartir con
todos Uds.
El
cielo en el horizonte era luminoso, la situación
meteorológica,
post-frontal, yo ya no andaba navegando por los mares del
sur sino que
en tierra, en tierra muy firme. Pero así y todo,
se me quedó pegado
eso de andar mirando el cielo y las nubes.
Juan
Carlos, el director de la escuela, me recibe y me cuenta
una historia.
"Hace
28 días, el día lunes después de la
inauguración de la escuela,
les hablé a los alumnos y les dije algo sencillo;
en cada baño le pusimos
4 tapones para los 4 lavatorios, pero no los vamos a amarrar
ni proteger
ya que no es necesario, porque en esta escuela no hay ningún
ladrón. Y
si alguien se los roba es porque se nos paso un ladrón"
les dijo.
Ayer
Juan Carlos me mostraba orgulloso todos los tapones en los
lavatorios, en los baños de los niños grandes,
de los chicos, de las
niñitas, en todas partes.
Me
cuenta, con los ojos brillantes, que los auxiliares ahora
trabajan
mucho menos ya que son los mismos niños los que limpian
su escuela.
Que vienen todos a clases, que no hay peleas, que andan
todos felices.
Es
que cuesta explicar donde fuimos a construir esta escuela
y de
adonde vienen estos niños, y cuanto han sufrido.
No es una escuela
del terremoto del 27/F, es una escuela del terremoto de
la sociedad
que hemos construido.
Estoy
seguro que la historia de los tapones de la escuela Brilla
el
Sol nunca será titular de alguna noticia, es que
aquí importa lo que
digan los políticos, los crímenes que a diario
se cometen o los
escándalos de la farándula. Y por eso quería
compartir esta noticia
con Uds. Mal que mal han sido actores y espectadores de
todo lo que se
puede hacer para transformar la realidad.
Los
gobiernos invitarán a importantes personalidades
y estudiosos a
debatir las causas de la delincuencia, de la drogadicción,
de la
desesperanza, miles los aplaudirán, seguiremos haciendo
más de lo
mismo, mientras miles de niños verán pasar
por delante de sus ojos sus
sueños sin poder alcanzarlos.
Y
pensar que la respuesta es tan sencilla, quizás demasiado
sencilla
para darnos cuenta.
Es
que Juan Carlos, ese sencillo director de la Escuela Brilla
el Sol,
nacido en Parral, educado en el Abate Molina de Talca y
nombrado
director de esa escuela que se iba a cerrar hace algunos
años, no
tiene ningún doctorado y posiblemente nunca nadie
lo invite a dar
ninguna conferencia "importante"...
Lo
que sí nos importa a los que estamos en DESAFÍO,
es que ya sabemos
de Juan Carlos, su escuela, sus niños y sus profesores,
sabemos que la
escuela está rodeada de una muralla blanca prístina
en una zona
vulnerable de nuestro país, y sabemos que ya nadie
raya su muralla.
Es que esa escuela les pertenece, es de ellos.
A
todos los locos soñadores que todavía sueñan
con el sueño imposible
sólo les puedo decir que ayer Juan Carlos nos mostró
el camino.
Un
abrazo
Felipe
Ps,
quizás sería bueno si pudiéramos reenviar
esta historia de Juan
Carlos y los tapones a nuestros miles de contactos, ya que
necesitamos
multiplicar estos casos para construir una sociedad más
justa, más
humana.
Felipe Cubillos
Desafío Levantemos Chile
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