Los
Padres del 1900
Hola Papá
A mi padre:
Ricardo Bascuñán Stönner
Francisco Bascuñán Letelier
9 de Septiembre 2011
475 palabras
Querido
viejo:
Hace
justo 40 años que no te veo
o mejor dicho, que nos dejaste de ver
pero sólo con tus ojos terrenales
porque los de tu espíritu, los siento a diario
además de tu alma que quedó grabada en mi
corazón.
Recuerdo
que me contabas
que para el año nuevo del 1900,
cuando tenía apenas 7 años de edad
viste iluminada por primera vez
tu natal ciudad de Talca.
Miro
a mi alrededor
y me cuesta concebir
cómo sería la vida si elimino de mi vista
todo lo que hoy es eléctrico
y todo lo que es plástico.
Grandioso
imaginar lo que te tocó vivir,
leyendo los libros posteriores a 1900,
tanto humanísticos como científicos,
que son para nosotros naturales,
pero no existían y que tú los viste nacer.
Todo
el significativo adelanto científico que alcanzaste
a conocer, de la luz eléctrica a la televisión,
pasando por la telefonía, los trenes con motor diesel,
los viajes aéreos, la radio, los discos de música
y sus torna mesas, el desarrollo del cine, los envases plásticos...
sin embargo el 71, año que nos dejaste, aun usábamos
la regla de cálculo ya que no contábamos ni
siquiera con las sumadoras manuales.
También te tocó ver la parte negra del avance,
o del retroceso como se quiera ver,
conociste de las atrocidades del marxismo,
de las dos guerras mundiales, de las bombas atómicas
y
de las continuas luchas fratricidas (en esto, hasta ahora
no ha habido mucho avance).
Desde Oswald Spengler a Jacques Maritain,
escribieron para tu generación,
conociste del Vaticano II, de difícil difusión,
y viste la instauración de los premios Nobeles
así como de la lucha por lograrlos.
Te iniciaste en una sociedad de tinte liberal pero recién
convulsionada por la guerra civil, el suicidio del presidente
Balmaceda y todo el veneno inserto que ello significa; viste
pasar el parlamentarismo hasta la destrucción de
la democracia, tal vez esto último no lo soportaste,
dejando este mundo justo 3 meses después del asesinato
del ex vicepresidente de Chile, Edmundo Pérez Zujovic
en 1971.
Nos
dejaste un legado de reciedumbre, disciplina en el trabajo
y rigor en el cumplimiento del deber y de los valores. Fuiste
reconocido por tu talento no sólo en la vida pública,
donde tu espíritu se manifestó en los cinco
ministerios durante diferentes gobiernos y que dignamente
asumiste sin pertenecer a partido político alguno,
sino que en el diario vivir donde demostraste tu humildad
y sabiduría al llevar una vida consecuente con tus
ideales.
No
te hemos olvidado, papá...
La
vida en este mundo pasa muy rápido,
a ti te debe haber pasado lo mismo que a mí,
no te debes haber dado ni cuenta cuando tus seres queridos
se habían ido,
significa que el tiempo se apresura cada vez más...
y más... y más...
así, muy luego estaremos todos juntos en una gran
familia universal.