Tasa máxima: usura legalizada
y origen de todos los problemas
Columna del diario El Mostrador
Ernesto Benado
Ex Director de la Corporación Nacional
de Consumidores y Usuarios de Chile (Conadecus).
http://www.conadecus.cl
7 de Julio de 2011
La llamada tasa de interés máxima convencional,
que al 30 de Junio y desde el 12 de junio es del 50%
anual, rige para los préstamos de consumo de
menos de 2.000 UF (aprox. 4 millones 400 mil pesos). Detrás
de estas cifras está la verdadera razón y
explicación del negocio-fraude de La Polar y que
indirectamente ha afectado a todo el negocio de las grandes
tiendas, de las tarjetas de crédito y especialmente
a los consumidores.
Chile
es el único país en el mundo que permite,
legalmente, cobrar 50% de interés anual, con una
inflación que no llega al 4%.
Las
condiciones en que se repacta la deuda de un deudor que
está en mora, son muy draconianas. Durante más
de 10 años, en CONADECUS a todo deudor que concurría
a solicitar asesoría para resolver su situación
de mora, se le aconsejaba no aceptar la repactación.
Las razones eran claras. Se le pedía que hiciera
un abono al contado de a veces el 10% de la deuda. Ese abono
no reducía la deuda, sino que iba a pagar honorarios
y gastos del abogado que proponía la repactación.
Los intereses devengados se sumaban al monto de lo adeudado
y se constituía una nueva deuda a la que se le aplicaba
el máximo de interés legal: la famosa tasa
máxima convencional.
El
deudor se encontraba así con una deuda mayor que
la original y a una tasa de interés tan alta que
prolongaba la deuda casi de por vida. La recomendación
que se daba al deudor era esperar la demanda judicial y
concurrir al juzgado que lo citara por escrito, donde podría
ofrecer al juez un abono de, por ejemplo, un 25% de la deuda
original y cuotas que pudiera servir rigurosamente. Era
el juez a quien correspondería fijar la tasa de interés
y esa era siempre más baja que la máxima convencional.
La
forma de determinar la tasa máxima está establecida
en una ley del año 1981, dictada por la Junta Militar,
cuando la inflación anual superaba el 25%. Ha sufrido
modificaciones, pero no en el sistema de cálculo.
La SBIF tiene la facultad de determinar cuál es la
tasa promedio para cada tipo de préstamos, seguramente
mirando la información publicada por los bancos y
financieras. Según el Banco Central la tasa de interés
anual promedio para préstamos de consumo fue al 15
de Junio de 28,16% y esto conduciría a una tasa máxima
de 42% anual ¿de dónde sale la diferencia
de 8% hasta el 50% máximo autorizado?
No
hay una explicación clara por parte de la SBIF. Tampoco
existe una explicación de por qué cuando la
tasa de instancia del Banco Central baja, no bajan los intereses
de los préstamos a los consumidores. Durante los
años 2008 y 2009, el Banco Central redujo el costo
del dinero a los bancos a casi cero y amplió a 6
meses el plazo de los préstamos. Las tasas de interés
no cambiaron y la tasa máxima se mantuvo pegada al
50%.
Es
cierto que el costo del dinero para La Polar, no era tan
bajo como para los bancos. En la última emisión
de bonos hecha el 16 de Diciembre recién pasado la
empresa colocó la emisión serie D por un total
de UF 5.000.000 a 10 años plazo a una tasa fija anual
de 4,25%. Si le sumamos la inflación proyectada de
un 4% anual, el costo apenas supera el 8% anual. Por algo
gran parte de las utilidades en las tiendas del retail provienen
del negocio financiero y no por el margen entre el costo
de la mercadería y su precio de venta. En el caso
de La Polar el 65% de sus utilidades declaradas provenía
de la ganancia financiera. Con ligeras variaciones esa es
la proporción en que las ventas a plazo y con tarjeta
de crédito participan en las utilidades de todas
las grandes tiendas. El caso de La Polar, agravado por las
ilegales repactaciones automáticas, es un ejemplo
más del abuso a que están sometidos los consumidores
que recurren al crédito en tiendas y supermercados.
El origen del abuso está en la posibilidad de cobrar
altísimas tasas de interés tanto a los buenos
pagadores como a los que caen en el atraso o mora.
Las
estadísticas muestran que los consumidores chilenos
son muy buenos pagadores. En promedio apenas un 4% de los
tenedores de tarjetas de crédito se atrasan en sus
pagos. En el caso de La Polar la morosidad a Diciembre del
2010 subió al 18,8%. Y se ocultó haciendo
repactaciones automáticas sin la aprobación
del deudor. Una deuda morosa se transformaba así
en una deuda al día y pasaba a ser parte del activo
de la empresa. Incluso se la podía traspasar a una
empresa securitizadora, que garantizaba préstamos
bancarios y emisión de bonos.
Esa
altísima tasa máxima es la que estructura
el sistema financiero chileno, favorece las utilidades crecientes
de la banca, impulsa la emisión masiva de tarjetas
de crédito bancarias y no bancarias y crea la tendencia
a favorecer el negocio financiero por encima de la fabricación
o comercio de mercaderías.
Están
dadas las condiciones para una reducción sustantiva
de esa tasa máxima convencional, basándose
en el costo efectivo del dinero, del riesgo del universo
de préstamos de consumo y de una utilidad razonable
para quienes hacen de inversionistas en el mercado financiero.
Si el incremento por sobre el interés corriente se
reduce a un 30%, la nueva tasa máxima convencional
para préstamos de consumo inferiores a 2.000UF no
debiera superar el 30% anual, traer alivio inmediato a los
consumidores endeudados y terminar con la usura legalizada.