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Al
mejor estilo de las películas de Román
Polansky, Dominique Strauss-Kahn fue detenido en Nueva
York y obligado a descender del avión que lo
trasladaba a Berlín donde tranquilizaría
a Angela Merkel de que el próximo rescate a
Grecia tendría un bajo costo para Alemania,
y que el euro se mantendría firme y robusto
dado que es el dólar el que vive una crisis
terminal. Sin embargo, por ser acusado de violar y
golpear a una camarera del hotel donde se hospedaba,
Strauss-Kahn no pudo llegar a la cita con la Canciller
germana y pasó de ocupar una habitación
de 3.000 dólares la noche en un hotel de Manhattan,
a pernoctar en una fría celda en el corazón
de Harlem donde llegan todos los acusados de delitos
sexuales.
¿Qué
hacía Strauss-Kahn en Nueva York, si la sede
del FMI está en Washington? Es una pregunta
que hasta el momento nadie se ha interesado en responder,
porque se desconocen los planes y las reuniones secretas
entre la Reserva Federal de Nueva York y el director
del FMI para el reciclaje de la deuda de Estados Unidos,
que ayer alcanzó su techo de 14,3 billones
de dólares. El tratamiento especial que debería
tener esta deuda, de acuerdo al diseño de Dominique
Strauss-Kahn, obligaba a Estados Unidos a desplegar
un alto esfuerzo y desprenderse de su rol hegemónico
en el sistema financiero internacional. Dominique
Strauss-Kahn fue la primera autoridad de una institución
con sede en Washington en plantear que el dólar
no cumplía como divisa mundial, y encabezó
los intentos por diluir su hegemonía, como
lo hizo al plantear la necesidad de una divisa mundial
no perteneciente a ningún país y recuperar
el rol y el sentido del bancor.
Strauss-Kahn
tenía claro que el dólar es el problema
que dificulta la recuperación económica
mundial, y que es una divisa en vías de la
extinción producto del excesivo endeudamiento
de la primera economía del planeta. Recordemos
que la deuda pública de Estados Unidos comenzó
a tener un vertiginoso ascenso en los años
80 (como muestra la gráfica), y que pese a
su ralentización en los años 90, aumentó
dramáticamente de 5,7 billones de dólares
en enero de 2001 a 10,7 billones de dólares
a finales de 2008 (casi el doble), y a 14,3 billones
de dólares en abril de 2011, cuando la deuda
pública alcanzó el 98 por ciento del
PIB del país.
Los
3,6 billones de dólares añadidos a la
deuda nacional de Estados Unidos desde fines de 2008,
es más del doble del valor de mercado de toda
la fabricación del sector privado en el año
2009 (1,56 billón dólares), más
de tres veces el valor de mercado de los gastos en
profesionales, científicos y servicios técnicos
de ese año (1,1 billón de dólares),
y casi cinco veces el monto gastado en bienes no duraderos
(722 mil millones dólares). Sólo los
intereses pagados sobre la deuda federal en los primeros
seis meses del último ejercicio (octubre 2010-abril
2011), llegan a 245 mil millones dólares, cifra
que equivale a más del 40 por ciento del valor
total de mercado de todo el gasto del sector privado
de la construcción en 2009 (578.000 millones
de dólares).
A
esta pesadilla de una deuda descontrolada, Estados
Unidos agrega la de ser el mayor consumidor de petróleo
del mundo, y con el crudo a un valor de 95 dólares
el barril, su
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Dominique
Strauss-Kahn
Ex Director del Fondo Monetario Internacional
gasto
se eleva a 600.000 millones de dólares anuales
que sólo puede sostener cancelando con los
dólares que imprime. De ahí la importancia
estratégica de los petrodólares, pues
si se acaban, la bancarrota para Estados Unidos llegará
mucho antes.
Strauss-Kahn
trabajó en la desmonetización selectiva
del dólar de Estados Unidos y su objetivo buscaba
hacer del dólar una moneda para uso interno
en Estados Unidos, dejado la nueva moneda de reserva
a un tipo de cambio muy favorable para el dolar interno,
pero gravando a los tenedores externos de dólares.
De esta forma se depreciarían las deudas en
dólares, favoreciendo las deudas en dólares
de los ciudadanos y las corporaciones estadounidenses.
La inflación derivada de esto ayudaría
a enmascarar la amortización de la deuda, y
el tiempo haría el resto. El costo para Estados
Unidos sería el "compartir" la hegemonía
monetaria con otras divisas.
Desde
diciembre de 2009, Strauss-Kahn hizo públicas
sus iniciativas de dinero nuevo. Para abril de 2010
tenía desarrollados los DEG por valor de 100.000
millones de dólares, una propuesta que, sin
embargo, era rechazada por los países con superávit
como China e India, y los países petroleros.
El empeoramiento de los países de la periferia
europea a partir de mayo del año pasado, obligó
a Strauss-Kahn a abandonar el tema en forma pública
hasta la cumbre de Davos de este año.
Se
piensa que el plan estaba listo para ser presentado
durante este mes, aprovechando el nuevo rescate a
Grecia. Pero todo esto ya es parte del pasado. Su
detención no sólo hunde la idea de la
desdolarización del mundo, sino que también
apunta a la desacreditación total del FMI,
justo en los momentos en que comenzaba a gozar de
amplio reconocimiento en virtud a sus nuevas políticas,
como lo ejemplifica este artículo de Joseph
Stiglitz: El viraje a tiempo del FMI, o cuando el
mismo Strauss-Kahn expresó que "Las políticas
liberales de los últimos 30 años merecen
una revisión".
La
detención de Strauss-Kahn es muy similar a
la que afectó al Gobernador y Fiscal de Nueva
York Eliot Spitzer, que cayó en una trampa
de prostitución en marzo de 2008, tras procesar
a varias empresas de Wall Street que realizaban fraudes
en la bolsa de valores, inflaban artificialmente los
precios o se coludían en prácticas depredadoras.
Y así como la detención de Spitzer no
pudo evitar el colapso financiero que se inició
a las pocas semanas (con la quiebra de Bearn Stearn),
la detención de Strauss-Kahn no podrá
evitar la inminente quiebra del actual sistema financiero
y de las economías que de él dependen.
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