Marcos Gregorio McGrath
En memoria de un Maestro
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Marcos
Gregorio McGrath
Nació
en la ciudad de Panamá el 10 de febrero de
1924. Sus padres fueron John Thomas McGrath y Louise
Renaud. Después de cursar sus estudios iniciales
en Panamá y los Estados Unidos, fue alumno
de la Universidad Católica de Chile y la Universidad
de Notre Dame.
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Biografía enviada por el Padre:
Pedro Antonio Moreno Mina
Panamá
Ingresó
al noviciado de la Congregación de Santa Cruz en
1942. Completados sus estudios de filosofía y teología,
fue ordenado sacerdote el 11 de junio de 1949. Sus superiores
lo enviaron a París y Roma para estudios avanzados
en teología, recibiendo su doctorado del Angelicum
de esta última ciudad, con una disertación
calificada de magna cum laude que tuvo por tema "El
Concilio Vaticano I y la evolución del dogma".
Pudo entrar en contacto con el pensamiento renovador de
Congar, De Lubac, Rahner y Guardini, y corrientes filosóficas
como el personalismo y el humanismo cristiano, que preparaban
el camino al Concilio Vaticano II. Podemos agregar que conoció
y apreció los grandes movimientos precursores del
Concilio: el movimiento litúrgico, el movimiento
bíblico, la acción católica especializada
con el empleo del famoso método de ver, juzgar y
actuar.
En
1953 fue enviado a Santiago de Chile al Colegio Saint George.
Se desempeñó allí como profesor, prefecto
de religión, capellán de Acción Católica
y director espiritual. Tuvo un trato asequible a los jóvenes,
tal vez facilitado por su práctica deportiva, a la
vez que insistió en una formación seria en
la fe. Con algunos alumnos y ex alumnos de ese colegio fundó
las Obras Sociales San Jorge, con el ánimo de despertar
la conciencia social de los jóvenes poniéndolos
en contacto con la pobreza urbana y rural y acompañándolos
en proyectos de desarrollo social y misiones en sectores
populares.
Desde
1954, Monseñor McGrath dicta el curso de Teología
Fundamental en la Facultad de Teología. En 1959 fue
nombrado decano de la misma. Dando cuerpo a un proyecto
estudiado por varios años, en 1960 se fundó
la revista Teología y Vida, cuyo primer director
fue Monseñor McGrath. Pretendía relacionar
fe y vida, teología y cultura.
"La
palabra "teología" suscita en muchos el
espectro medieval de extrañas teorías sobre
doctrinas y opiniones de poca o ninguna relación
al hombre y su labor diaria... Para vivir como hombre es
imprescindible pensar. Para vivir como cristiano es indispensable
pensar la Fe. Para nosotros no basta que la Fe se
esté pensando en Roma o en París o en Munich.
Es preciso que la pensemos en Chile". (Teología
y Vida. Año 1, N° 1 (primer trimestre de 1960),
pág. 4.).
En
1961, McGrath fue nombrado obispo auxiliar de Panamá,
luego primer obispo de Santiago de Veraguas en 1964. Allí
tuvo la oportunidad de servir a los más pobres, los
campesinos y los indígenas. Fue testigo también
del carácter trágico que tomaría en
América Latina el compromiso de la Iglesia con los
pobres. El Padre Héctor Gallego, sacerdote de la
diócesis y promotor de cooperativas campesinas, fue
víctima del asesinato por las fuerzas policiales.
Le tocó al obispo exigir la verdad y la justicia
en este caso.
En
1969 fue designado como el V Arzobispo de Panamá,
(Amor sacerdos immolat). No se puede dejar de señalar
la importancia de su actuación decidida en favor
del crecimiento de la conciencia del pueblo panameño
como nación, promoviendo los justos derechos sobre
la base del diálogo, proceso que culminó con
la entrega al Estado panameño del Canal de Panamá.
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El
tema de los signos de los tiempos parece haber sido
objeto de su meditación constante. Monseñor
McGrath dictó una conferencia sobre el tema con
ocasión de la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano
en Medellín. El arzobispo se había involucrado
intensamente en el proceso de difusión y aplicación
del Concilio a nuestro continente, especialmente a través
del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), donde
participó muy activamente entre 1963 y 1972.
Fue su Secretario General y Segundo Vicepresidente.
Fue miembro de diversas comisiones, participó
en los Sínodos Episcopales, en la comisión
preparatoria de la Conferencia de Puebla. Hasta sus
últimos días, la meditación sobre
el Concilio Vaticano II fue su preocupación constante
que recoge su libro: "Lo que vi y viví
en el Concilio", que apareció muy
poco antes de su muerte. |
Quería
recoger su propio testimonio y el de otros obispos conciliares,
no para añadir un comentario más a los textos
de esa asamblea eclesial, sino para animar a proseguir el
espíritu del Concilio como acontecimiento: medir
la recepción de este, especialmente su recepción
creativa, recontextualizarlo, por eso es importante distinguir
entre lo que es coyuntural de las conclusiones del Concilio
y lo que es su "espíritu", su propuesta
de fondo, el nuevo modo de ser Iglesia inaugurado por él.
Y cita como temas que se deben seguir reflexionando: la
historicidad de la Revelación y del dogma,
la renovación litúrgica, la libertad
religiosa, el ecumenismo y el diálogo interreligioso.
El
arzobispo se comprometió también en la lucha
por la vuelta a la democracia y al respeto a los derechos
humanos del país. Poco después de su elección
al episcopado, se inauguró el Concilio Vaticano II.
Monseñor
McGrath fue miembro de la Comisión Teológica
y muy activo participante en la redacción de la Constitución
Gaudium et Spes. En ella, especialmente en su elaboración
de una teología de los signos de los tiempos, vio
un fruto de la intuición de José Cardjin acerca
del método de la acción cristiana (Ver,
Juzgar, Actuar). Intervino también a favor
de un reconocimiento de los laicos como sujetos activos
en la Iglesia a partir de su bautismo.
En
mayo de 1994, en el tiempo pascual, el Santo Padre aceptó
la renuncia que el arzobispo había presentado un
año antes, por motivos de salud. Cuando fue ordenado
obispo, había escogido como lema episcopal un verso
de un himno de la liturgia pascual: Amor sacerdos immolat.
Su enfermedad fue larga y penosa. Se esforzó por
conservar sus fuerzas, seguir los tratamientos médicos
y continuar trabajando y estudiando, mantener sus numerosas
amistades y recibir a quien quisiera verlo. En el último
tiempo, se hacía leer un libro sobre la espiritualidad
de Santa Teresa de Lisieux, y tenía frente a su lecho
un cuadro de la Santa Faz de Cristo doliente, pintado por
una carmelita panameña. Pero sobre todo quiso celebrar
con dignidad y devoción la Eucaristía, diariamente,
hasta poco antes de morir. Su mensaje de despedida de la
Arquidiócesis, al anunciarse la aceptación
de su renuncia, terminaba así: "Dejemos que
el Espíritu del Resucitado actúe en nosotros
para hacer todas las cosas nuevas."
| Víctima
del mal de Parkinson, murió el 3 de Agosto del
2000, a las 6:00 a.m, en su residencia de esta capital,
el arzobispo emérito de Panamá monseñor
Marcos Gregorio McGrath, de 76 años de edad,
quien se había retirado de sus actividades públicas
en 1994, cuando la enfermedad empezó a minar
su salud. |
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Extracto de: DONOSO E., Fermín, Marcos Gregorio McGrath,
C.S.C.
In memoriam, Teología y vida, Santiago 2000, v.41
n.3-4
http://www.oremosjuntos.com/SantoralLatino/MarcosGregorioMcGrath.html