LOCURA
Francisco
Bascuñán Letelier
Julio 2011
Ajedrez.
Las blancas parten. Tengo 8 peones en primera fila, cada
uno de ellos puede avanzar uno o dos espacios al frente.
Tengo 8 x 2 = 16 posibilidades para iniciar el juego con
los peones. A éstas, les debo agregar las 4 posibilidades
de salir con los dos caballos hacia dos lugares diferentes
cada uno.
Total tengo 16 + 4 = 20 posibilidades para iniciar el juego
de ajedrez.
Cuando
respondan las negras, también tendrán 20 posibilidades
de jugar.
Las
posibilidades de llegar a una determinada posición
ya efectuada la primera respuesta de las negras es de 20
x 20 = 400 combinaciones.
Consideremos
que cualquiera sea la realidad de estas 400 posibilidades,
cambiará todo el cariz del resto del juego. Y esta
es la situación moviendo sólo una pieza.
Iba caminando, traté de cruzar una calle, me detuve
un instante para dejar pasar a un auto blanco que venía
muy cerca, después e imprudentemente, atravesé
justo en seguida y rapidito, antes que me arrollara un auto
rojo que venía más atrás, el que tuvo
que frenar un poco para no atropellarme
esto le produjo
un pequeño atraso tal que lo hizo perder la luz del
semáforo siguiente. El chofer del auto rojo, estacionado
frente al semáforo, vio pasar a una pareja por delante
de él que sí venía atravesando correctamente,
pero que tal vez no debería de haber visto. O tal
vez sí. La cuestión es que este hecho le cambió
su vida para siempre. De las casi infinitas posibilidades
que el chofer del auto rojo debió salvar para encontrarse
en esa esquina y precisamente en ese momento, sólo
una fue la real. Toda esta conjetura pasó sólo
en segundos de la vida.
La pregunta:
¿Cómo se configura la realidad? O mejor: ¿Cómo
construimos la realidad?, ¿Cómo vamos creando,
conciente o inconcientemente, la realidad?, ¿Somos
un instrumento de un sino, conforme a un designio establecido
por una tremenda fórmula de las matemáticas
de probabilidades?
La cuestión
es que, en cada infinitésimo de segundo, hay infinitas
posibilidades de que el mundo se haga realidad, cada una
de diferentes maneras. Se dice que hay infinitos mundos
paralelos y que sólo se van manifestando de a uno,
conforme a la menor energía que éste requiera
(R. Penrose).
Que
locura
.