HidroAysén
Opinión de Sentido Común
Francisco Bascuñán
Letelier
En Chile, Junio2011
Lo
primero que llama la atención, al ver la desmesurada
reacción de ciertas personas, es la vehemencia y
nula información, llegando a los límites de
la poca seriedad, con que la sociedad chilena ha tratado
este importante tema energético.
Pareciera
que HidroAysén fuera un proyecto de tal gravitación,
que actuara como un gran 'Hoyo Negro', absorbiendo todo
lo que se le acerca. La razón, los sentimientos,
las instituciones, los procedimientos, las expresiones,
las marchas, las pedradas, los insultos
y las ONGs,
todo cuanto se acerca, gira desordenadamente dando tumbos
para finalmente caer en la inconsistencia. Ante un desastre
tan importante y de tal envergadura que atañe a toda
la humanidad, como lo es la falta de energía, los
seres humanos actuamos desatentadamente, donde no solamente
falta la cordura, sino que también faltan los ideales
y los líderes que nos guíen por sendas inteligentes
y claras, que no rompan con el sentido común y que
hagan mérito al único elemento que nos distinguen
a los seres humanos del resto de los habitantes de este
mundo.
El
manejo de la energía, ha estado presente desde los
orígenes del ser humano. Pareciera que no hace mucho
tiempo que estuvimos en la desesperada búsqueda de
la tecnología para dominar el fuego; seguramente
pasando muchas veces por la desgracia que se arrancara,
quemando grandes explanadas de selva. Desde ahí,
la historia es larga en esta materia, siempre controvertida
y llena de situaciones complejas y contrapuestas, las más,
llegando a guerras fraticidas.
Hoy
no es la excepción, y vemos como estas fuerzas contrapuestas
actúan:
Paraíso
perdido
La
base de la discusión se encuentra en la especie humana
como tal, ya que la depredación va intrínsicamente
unida al desarrollo de la vida del hombre, y para colmo,
lo hace en mayor medida que cualquier otra criatura animal
del planeta. El problema se acrecienta aun más, cuando
la cantidad de seres humanos del planeta, en los últimos
300 años (desde el año 1700 d C en adelante),
sube a los 7.000 millones (2011) contra los más o
menos 100 millones de humanos, y aun menos, que habitaron
el planeta en los 10 mil años anteriores.
El
siguiente gráfico es elocuente:
.png) |
Gráfico
Población Mundial en miles de millones de habitantes.
Fuente: PRB y UN (1998) |
A
este ritmo, es imposible mantener nuestro planeta como nos
gustaría a todos, inexorablemente lo vamos transformando
poco a poco en un paraíso perdido. ¡A quién
le va a gustar pasar una línea de alta tensión
por medio de un paraje hermoso o llenar nuestros lomajes
costeros de Coquimbo con enormes aspas giratorias, o contaminar
las costas de nuestro fascinante mar con humos ácidos;
o llenar de células fotoeléctricas nuestro
inmenso, imponente y colorido desierto; o tapar con enormes
turbinas los majestuosos géiseres! Esta es la primera
frustración a que nos encontramos sumidos en los
inicios de la discusión, no tan solo del proyecto
HidroAysen, sino que en la búsqueda de la energía
necesaria para la subsistencia de la raza humana en la tierra;
incluso considerando la escasez del agua y hasta del aire.
Sin embargo, cualquiera sea la solución, vamos a
seguir depredando
Formas de expresión.
Otra
de las aristas del problema que tratamos, es la novedosa
y al mismo tiempo ancestral forma de expresión. Lo
que la humanidad tardó miles de año en ganar,
que fue la democracia representativa para contrarrestar
al más fuerte con la razón y la prudencia,
ahora vemos como inevitablemente retrocedemos a 'ganar la
calle'. Es que algo anda muy mal. No hay que ser demasiado
avispado para darse cuenta que nuestra sociedad, con tanta
farándula, perdió su capacidad de dialogar,
de entender al otro, perdiendo a su vez la capacidad de
comunicación entre nuestros representantes y nosotros,
los representados. Nuestros representantes, nos guste o
no, son los señores políticos. (Esta frase
me suena
) Debemos preguntarnos: ¿Cuál
es el diálogo que han tenido los medio-ambientalistas,
y otros manifestantes, con los políticos? ¿Cuáles
son las conclusiones a que han llegado como forma de propuesta
para sus representantes? ¿Desean realmente la subsistencia
del hombre en la tierra, y si es así, de cuales hombres?
¿Cuáles son sus responsabilidades individuales
ante esas supuestas propuestas? ¿Se está dispuesto
a un sacrificio personal o bien todos los sacrificios son
de los 'otros'? ¿Quiénes son sus representantes
democráticos? ¿O bien, que es lo más
grave, esta nueva manera de relacionarnos socialmente, encubre
otra forma de gobernarnos?
Pereciera que el problema no se va a resolver bien por medio
de este sistema de expresión. Porque aun nos falta
por ver lo que sucederá cuando se junten en la calle
contigua, otra tanta cantidad de gente de opinión
contraria. Aunque la cantidad de personas en combate podría
no ser muy significativa en cuanto a representación
de votos, sí lo sería en cuanto a un desenlace
violento. Sería como pasarle los problemas del país
para que los resolvieran las barras bravas del fútbol.
Estas
formas de expresión, la mayoría de ellas financiadas
por organizaciones extranjeras no gubernamentales, nos fanatizan
las mentes, nos limitan la posibilidad de pensar por nuestra
cuenta en forma desprejuiciada, haciéndonos cada
vez más difícil el diálogo franco y
constructivo entre aquellos que desean dar una solución
que vaya al fondo del problema.
Las
ONGs
Las
Organizaciones no Gubernamentales (ONG), no son entes que
salgan de la nada, al contrario, lo hacen en forma organizada,
financiada con fondos no muy claros y con objetivos claves.
Los objetivos importantes para las ONGs no los hacen notar
en la primera línea de publicidad, siempre se encuentran
disfrazados por algunos más atractivos para el común
de la gente. Como ejemplo, ya en los comienzos de nuestra
nación como vida independiente, fuimos sorprendidos
por la primera ONG, la Logia Lautarina, que ante el atractivo
slogan de la independencia de la Corona Española,
los países americanos fuimos degradados hasta el
fondo de nuestras almas, al tener que admitir que fuimos
engañados ante todas sus atrocidades, en circunstancias
que el fin último de esa ONG no era nuestra independencia
sino que la destrucción económica de España;
más aun, su interés real era frenar la formación
de otro polo económico latinoamericano, desestimando
e impidiendo a 'ultr transa' toda posibilidad de unión
entre los pueblos americanos recién independizados.
De ahí hasta la 'uvas envenenadas' hay un gran trecho
de desventuras.
Hoy,
los centros de energía, son de incalculable potencial
económico, y seguro que no está en las miras
de los que financian estas ONGs, que estos recursos vayan
a para al grupúsculo de personas que se les ocurrió
vivir en estos confines del planeta, llamado Chile. Pareciera
que la derrota de nuestra pobreza pasa no solo por un adecuado
manejo financiero y educativo por parte de nuestros gobiernos,
sino que además, por la elaboración de buenas
estrategias para contrarrestar los intereses foráneos,
que ya desde hace mucho tiempo, se contraponen con los de
nuestro desarrollo.
Problemas de fondo
Como
se expresara al principio, el problema muy de fondo radica
en el hombre mismo, en su nula capacidad de sobrevivir sin
depredar. Este hecho, trae a la conciencia humana, una decisión
interior totalmente radical:
¿Tiene
el hombre el derecho a vivir en el planeta hasta hacerlo
reventar?
Porque
no olvidemos que estamos tratando de resolver un problema
infinito en cuanto a cantidad de hombres, con recursos finitos
como lo es la energía; sin dejar a un lado los otros
recurso, también finitos, que requiere el hombre
para subsistir. Cualquier solución es pan para hoy
y hambre para mañana. Entonces, tarde o temprano
la humanidad tendrá que decidir si se controla la
cantidad de personas que vivan en el planeta y se moderen
los gastos de recursos a niveles de subsistencia, o si se
decide que muramos todos, hasta el último hálito,
en la rueda del desastre por falta de ellos. Seguramente,
como nada de esto va a suceder, va a ser la naturaleza misma
la que va a reaccionar, y ya muy bien sabemos que ella lo
hace siempre en forma atroz. De hecho, podemos apreciar
que ya lo está haciendo.
Dos
indiscutidos científicos de la actualidad, Martin
Rees, (pronto a recibir el premio de la Fundación
John Templeton, conocido como Templeton Prize for Progress
Toward Research or Discoveries about Spiritual Realities,
siendo el premio económicamente más alto que
se le da un científico, más de un millón
de euros); y Stephen Hawking, (considerado un genio que
entre otros aportes, descubrió los hoyos negros y
muy conocido por su libre "Breve Historia del Tiempo");
ante la pregunta: ¿Cuando termina la humanidad? Rees
coincide con los pronósticos de Stephen Hawking quien
asegura: "en los dos próximos siglos, sigo siendo
optimista", "quizás sea antes, y la cuestión
se decidirá en los próximos cien años".
"Todo dependerá de nuestra capacidad de reemplazar
la explotación contaminante por las alternativas
sostenibles".
Esperanza
Por
último, no podemos dejar de considerar el hecho que
los chilenos, ya sea por su estrella, por un sexto sentido
no explicitado, por la suerte, o por la fortuna de la Divina
Providencia, en el desarrollo de nuestra historia siempre
hemos podido sobrepasar nuestras dificultades en formas
únicas y creativas, de modo de salir airosos, con
la frente en alto, a lo más, pobres en lo material
pero grandes en lo espiritual. No perdamos la esperanza
esta vez, ya que ante las necesidades de darnos una buena
transformación educacional, definir nuestra matriz
de recursos naturales - entre ellos la energética
-, y retomar los valores morales de convivencia; vamos a
seguir contando con esa estrella que nos ilumina y nos da
valor para darnos por los demás, anteponiendo nuestros
intereses personales ante el devenir que nos exige la responsabilidad
de dar, adecuadas y concretas soluciones, a nuestros hijos
del mañana.
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