Los sin puntos
Francisco
Bascuñán Walker.
Mayo 2011
Cuando
Guillermo dijo su discurso magnifico,
nadie lo escuchó,
pues todos veían el perejil pegado en su diente.
Jamás el hombre (léase varón) ha sido
tan agredido como hoy en día, en Chile.
Su imagen colectiva ha sido constantemente desprestigiada
por los medios, y esta, repetida como es lógico por
el ganado humano en pleno. Los medios han puesto la vista
en todos los defectos fundamentales y al concentrar la visión
en ellos han nublado el juicio grupal, construyendo un paradigma
del hombre lejos de la realidad.
Cuando
un delincuente asesina a su conviviente el delito es definido
como "Femicidio", esto no sólo habla del
delito sino también del delincuente
un hombre.
El definir a un género para identificar un delito
es una generalización grave. El mensaje es: "los
hombres son golpeadores".
Para
qué comentar lo referente a nuestro rol de padres.
Es común ver como los medios y la gente en general
se refiere muy de mala manera a nuestra abnegada labor.
De tanto repetir lo mismo, ya comenzó a socavarse
la consistencia de aquellos que sí mantienen las
familias de Chile.
Los
hombres no somos como las mujeres, y en un mundo de mujeres,
donde los patrones de consumo están dirigidos a las
mujeres es lógico que no encajemos. Es el paradigma
'del consumo y la acumulación'
vrs. el paradigma 'de
la producción y la provisión'.
Son mundos diferentes, antiguamente complementarios, hoy
en Chile no, básicamente aquellos que somos proveedores,
somos, SOLO proveedores
léase como menosprecio.
En
un mundo de mujeres, los hombres generan roces, porque biológicamente
somos cazadores y no recolectores. 200.000 años cazando
grandes presas con otros hombres, grandes caminatas y aventuras,
sana competencia en libertad. La provisión de alimento
no era SOLO provisión, era la diferencia entre progresar
o extinguirse.
Hoy
no somos muy diferentes, conservamos esa misma distancia
con las mujeres
tomamos decisiones y nos movemos más
rápido, somos menos apegados a las cosas, pensamos
en la dirección correcta aunque eso sea poco práctico.
Velamos por la estructura pese a la comodidad de nosotros
mismos y somos proveedores aunque no queramos, aunque no
nos reconozcan el rol, aunque no nos agradezcan nada, aunque
no nos amen.
Ser
hombres es, entre otras cosas, seguir caminando sin quejarse
por este mundo femenino, de entrar al baño y encontrar
las tapas de wc abajo, de recolecciones interminables en
malles, de cargas y compromisos sociales (poco
felices), de que cada vez que compre algo en el supermercado
la cajera me pregunte:
"¿acumula
puntos señor?"