Un
nuevo sistema transforma las ventanas en células
fotovoltaicas
Permite aprovechar las superficies acristaladas de los
edificios para la generación energética
Ingenieros
del MIT han fabricado, utilizando moléculas orgánicas,
una célula fotovoltaica que aprovecha la energía
de la luz infrarroja procedente del sol, al tiempo que permite
el paso de luz natural. Este desarrollo permitirá
crear un nuevo concepto de ventana, más eficiente
y provechosa. La célula fotovoltaica desarrollada
se coloca en posición vertical, y tiene una triple
función: acumular energía limpia, transformarla
en electricidad o calor dentro de las estancias, y permitir
que pase la luz a través de ella porque los materiales
con los que está fabricada son completamente transparentes.
Además, estas células fotovoltaicas supondrán
menores costes de instalación que las tradicionales,
dado que se colocarán en los huecos destinados a
las ventanas corrientes.
Por Amalia Rodríguez.
Revista TENDENCIAS21
Abril 2011
Richard
Lunt, uno de los responsables de este estudio.
Fuente: MIT
Las
ventanas funcionan como puntos de entrada de luz natural
al interior de una estancia y también como sistemas
de ventilación, de ahí su origen etimológico.
El
avance de la tecnología permitirá, además,
que las ventanas puedan cumplir una nueva función:
acumular energía en forma de calor, como los paneles
solares y, posteriormente, transformar esa energía
en calor o en electricidad. Diferentes estudios y proyectos
de investigación han conseguido diseñar y
crear ventanas solares, pero hasta ahora los materiales
empleados impedían el paso de la luz y, por tanto,
su utilidad no era práctica.
Ingenieros del Massachussett Institute of Technology (MIT)
han dado un paso adelante en esta dirección, y han
desarrollado un nuevo sistema más eficiente.
Concretamente,
explica el MIT en un comunicado,
este sistema aprovecha el 1,7% de la radiación solar,
al mismo tiempo que deja pasar una mayor cantidad de luz
porque está fabricado con materiales transparentes.
Uso de moléculas orgánicas
La
clave de esta tecnología es una célula fotovoltaica
basada en moléculas orgánicas que aprovechan
la energía de la luz infrarroja procedente del Sol,
y a la vez permiten que la luz pase a través del
cristal e ilumine de forma natural el interior de las habitaciones.
De
esta forma, este prototipo de ventana puede proporcionar
energía para el suministro de las luces y otros dispositivos
eléctricos del hogar o la oficina. Su instalación,
además, sería de bajo coste, ya que el sistema
permite el aprovechamiento de las infraestructuras típicas
de las instalaciones de ventanas en hogares y otros edificios.
Los
responsables de este sistema fotovoltaico transparente son
Richard
Lunt, investigador postdoctoral del Laboratorio de Investigación
de Electrónica y Vladimir
Bulovic, profesor del Departamento de Ingeniería
Eléctrica y Ciencias de la Computación.

Prototipo de célula solar transparente
creada por Lunt y Bulovic,
ubicado en un panel promocional del 150 aniversario del
MIT.
Fuente: Geoffrey Supran.
"Actualmente,
la mitad del coste de un sistema de energía solar
proviene de los gastos de instalación y otra mitad
se destina a costear el vidrio y los componentes estructurales
de los paneles. Con este nuevo sistema, muchos de los costos
asociados se podrían eliminar", apunta Bulovic
en el comunicado del MIT.
En un artículo
publicado en la revista Applied
Physics Letters, Lunt y Bulovic detallan los aspectos
esenciales del proyecto: "Hemos fabricado células
orgánicas fotovoltaicas que absorben rayos infrarrojos
y que son altamente transparentes a la luz solar.
Esta arquitectura abre nuevas posibilidades en el campo
de la generación de la energía, concretamente
de ventanas de alta eficiencia energética, y pone
de relieve una iniciativa única que se beneficia
de la electrónica excitónica".
Experiencias
previas
Han
existido intentos anteriores al sistema ideado por Lunt
y Bulovic. Uno de estos trabajos, realizados también
por investigadores del MIT, concretamente dirigidos por
Marc
A. Baldo, consistió en la creación de
un concentrador
solar.
Tal
y como publicó Science
al respecto, este concentrador solar se realizó mezclando
dos o más tintes, e impregnando con ellos un panel
de vidrio o plástico. "Los tintes trabajan juntos
para absorber la luz a través de una gama de longitudes
de onda que luego se vuelven a emitir en una longitud de
onda diferente y se transporta a través de las celdas
solares", explicaron los investigadores.
En la década de los 70, se desarrollaron concentradores
solares similares a los descritos por Baldo y su equipo,
pero entonces, este sistema no prosperó porque, entre
otras cosas, la cantidad de luz almacenada no llegaba a
los bordes del concentrador debido a la pérdida de
gran parte de la energía en los procesos de transporte.
"La
luz se recoge en un área grande -como una ventana-
y se concentra en los bordes", explicaba Baldo. De
esta forma, en lugar de cubrir un techo con dispositivos
semiconductores de un coste elevado que transforman la luz
solar en electricidad, "las únicas células
fotovoltaicas estarían ubicadas en los bordes de
un panel de vidrio plano", apuntaba el responsable
de la investigación.
Sin embargo, estas células solares transparentes
tenían muy baja eficiencia, lo que supone que menos
del 1% de la radiación solar se convierte en electricidad.
Otro inconveniente de estos estudios previos estaba en el
bloqueo del paso de luz natural.
Eficiencia
y transparencia
Por su parte, los investigadores del MIT han sido capaces
de encontrar una formulación química específica
para sus células que, cuando se combina con revestimientos
parcialmente infrarrojos reflectantes, da a ambos una gran
transparencia de luz visible y la eficiencia es mucho mejor
que las versiones anteriores.
"El trabajo se encuentra todavía en una fase
muy temprana", afirma Bulovic. Hasta ahora, han logrado
una eficiencia del 1,7% en el prototipo de celdas solares,
pero esperan llegar a aprovechar un 12%, porcentaje comparable
con el de los actuales paneles solares comerciales. "Será
un desafío llegar hasta ese punto", augura Lunt,
"pero es una cuestión de ingeniería excitónica,
que requiere la optimización de la composición
y la configuración de los materiales fotovoltaicos".
Aplicaciones
futuras
Los investigadores esperan que la tecnología pueda
convertirse en un producto comercial práctico dentro
de una década, tras avanzar en el desarrollo de este
sistema y ahondar en los trabajos de fabricación.
"Además de ser adecuado para el revestimiento
del vidrio de nuevas ventanas, el material también
podría servir para laminar las ventanas existentes",
comenta Lunt.
En esta misma línea, Bulovic sostiene que "el
uso de las superficies acristaladas de los edificios podría
ofrecer más energía solar que la de los paneles
solares tradicionales. A primera hora de la mañana
y cuando cae la tarde, los laterales de los edificios de
las grandes ciudades reciben mucha luz solar y podrían
producir una cantidad significativa de energía".
Tecnología
'verde'
El proceso de fabricación de las células solares
ideadas por los investigadores del MIT no requiere el uso
intensivo de energía que se utiliza para crear las
células solares de silicio. "Nuestro sistema
mantiene los cristales a temperatura ambiente", señala
Bulovic.
Además,
también podría bloquear en mayor medida el
calor que entra por las ventanas, reduciendo así
potencialmente la necesidad de encender el aire acondicionado
dentro de un edificio.
Conscientes de que este nuevo sistema no será la
solución definitiva a todas las necesidades energéticas
actuales, Bulovic reconoce que es parte de "una familia
de soluciones" que permitirá producir energía
limpia, sin emisiones de gases de efecto invernadero.
Amalia
Rodríguez Gómez
Miércoles 20 Abril 2011