Evidencias de actividad física antes del
Big Bang
Halladas señales cósmicas
de violentas colisiones entre agujeros negros
en un universo pasado
Roger
Penrose ha planteado un nuevo paradigma cosmológico
que posterga el origen del universo más allá
del Big Bang. Su modelo CCC abre nuevos horizontes a nuestra
percepción del cosmos. Junto a Gurzadyan, Penrose
ha encontrado indicios de colosales encuentros gravitatorios
entre agujeros negros previos al Big Bang. Los anillos de
Penrose en la radiación de fondo de microondas pueden
ser la señal originada en un pasado eterno.
Por Manuel Béjar.
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Círculos
concéntricos en la radiación de fondo
de microondas que indican un universo anterior.
WMAP
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El
cosmos está inundado de una radiación de fondo
de microondas (RFM) procedente de las etapas primigenias
del universo. Diferentes equipos científicos han
rastreado esta señal cósmica en los últimos
años. Los resultados experimentales de la misión
COBE y, con mayor precisión, los recogidos por la
sonda WMAP permiten tener una imagen global de la temperatura
de nuestro universo a gran escala.
El último descubrimiento acerca de la RFM es la presencia
de una familia de anillos concéntricos donde las
variaciones de temperatura son en promedio anormalmente
bajas. Es decir, manifiestan una mayor homogeneidad al compararse
con otras regiones.
El análisis de los datos de la WMAP revela esta geometría,
los anillos de Penrose, que puede deberse a las consecuencias
físicas de violentos encuentros gravitatorios entre
agujeros negros en un eon previo a nuestro big bang.
El modelo CCC de Penrose.
De acuerdo con el modelo cosmológico cíclico
conforme nuestro universo, que se supone comenzó
en el Big Bang y finalizará en una tras una etapa
de expansión acelerada tipo de Sitter, no es sino
un eon más de una probablemente ilimitada sucesión
de eones con sus respectivos big bang.
Al final de su último libro, Cycles of time, Penrose
argumenta una posible comprobación experimental de
su modelo CCC basada en el análisis de la RFM. En
una nueva publicación, Concentric circles in WMAP
data, Penrose nos muestra la dirección para mirar
por la ventana del tiempo hacia estadios previos al Big
Bang.
Se
trata de observar en la RFM las huellas de interacciones
gravitatorias entre agujeros negros supermasivos de los
centros galácticos, que tuvieron lugar antes del
Big Bang en un eon anterior. Como consecuencia de estos
violentos bailes cósmicos debió liberarse
enormes cantidades de energía en forma de ondas gravitatorias.
Desde nuestro lado del Big Bang, esta descomunal energía
no se presenta en forma de ondas gravitatorias, sino como
intensas explosiones de energía que impregnó
sus huellas en la materia oscura inicial del universo en
todas direcciones.
Variaciones de temperatura en la Radiación de
Fondo.
Haciendo uso de la geometría conforme, Penrose llega
a la conclusión de que los grados de libertad gravitatorios
en la última etapa del anterior eon no se traducen
de igual manera al pasar la frontera a nuestro universo.
La información en los grados de libertad gravitatorios
se transfiere con un nuevo campo escalar que representa
la configuración inicial de la materia oscura en
nuestro universo.
El efecto de semejante explosión energética
serviría para agitar con fuerza la materia inicial
del Big Bang. El impulso externo procedente del eon previo
queda registrado en la RFM de manera casi uniforme, aunque
compatible con las pequeñas desviaciones observadas.
Son las huellas del eon pasado en la materia de nuestro
universo. Algo parecido a modelar una nebulosa cósmica
con la energía de una supernova.
Del análisis de las medidas de la RFM proporcionados
por WMAP se deduce que los anillos de Penrose son las marcas
dejadas sobre la RFM por esta explosión energética.
Debido a la intensidad de la explosión los anillos
presentan una uniformidad inusual, que difícilmente
puede deberse a fluctuaciones térmicas.
Un
replanteamiento de la cosmología moderna.
El modelo CCC de Penrose nos obliga a replantear la orientación
de las modernas investigaciones cosmológicas, muy
centradas en la denominada teoría inflacionaria.
Los anillos de Penrose no pueden ser explicados en el marco
de un modelo inflacionario.
Desde una perspectiva metafísica, el modelo de Penrose
y su ilimitada serie de universos nos sitúan ante
una necesaria reflexión acerca de la eternidad del
ser y el origen de su evolución temporal. De confirmarse
las consecuencias del análisis de los datos de la
RFM, habríamos encontrado una huella de eternidad
en nuestro mundo físico temporal. Semejante revolución
cosmológica nos obligaría a retomar una abandona
metafísica y alentar un enriquecedor debate científico-filosófico
desde la mismísima frontera del conocimiento.
Manuel
Béjar es licenciado en Ciencia Físicas por
la UAM, Doctor en Filosofía por la Universidad Comillas
y miembro de la Cátedra CTR.