PALABRAS
AGRADECIMIENTO DE JUAN GUILLERMO ESPINOSA,
CON MOTIVO DE LA CELEBRACIÓN DE SU CUMPLEAÑOS,
EN EL COLEGIO DE INGENIEROS DE CHILE
Juan
Guillermo Espinosa C.
Santiago, 28 Febrero 2011
Les
agradezco muy profundamente esta celebración por
el afecto, la fraternidad y solidaridad que representa,
viniendo especialmente de ustedes, que son mis compañeros
de ruta o mis hermanos de trayectoria, a lo largo de toda
nuestra vida profesional.
He
querido poner por escrito estas palabras para ser más
breve y ser más preciso. Porque la lectura nos hace
más cultos, pero la escritura nos hace más
precisos.
Sé
que en esta convocatoria han existido "causas abiertas"
y "otras encubiertas". Las causas abiertas: son
esta franca expresión de afecto y fraternidad por
todo un camino recorrido en conjunto. Las "encubiertas":
son el ánimo de algunos de disimular a expensas mías,
el gran número de años que hemos transitado
por este mundo.
Como
ustedes saben, desde la universidad y en mi vida profesional
he transitado desde la Ingenieria Civil a la Ingenieria
Económica, de ahí a la Economía Industrial
y despues de esta a la Economía Social, para llegar
en los últimos años a una visión mas
multidiciplinaria de nuestra vida profesional - mas cercana
a la Ingeniería Social o a la Ingeniería del
Desarrollo, pero Desarrollo con mayúscula.
Creo
que los años que nos han tocado vivir, han sido de
grandes y profundos cambios, que no imaginabamos en nuestros
años universitarios. Algunos podrían pensar
que se nos ha hecho mas facil por los grandes avances y
primacía de la técnica, que hoy casi predomina
en todos los campos. Sin embargo, esto nos ha exigido un
empeño constante de actualización de conocimientos
y una permanente renovación de enfoques y visiones
para ser mejores.
La
tarea no ha sido facil, porque como dice un gran pensador
y escritor aleman: "para ser mejor, sé que debo
cambiar / pero aun cambiando, no se si seré mejor".
Ademas,
en el tecnificado y materialista mundo actual, Charles Taylor
un gran filósofo canadiense nos advierte: "en
este tiempo todos hablan y priorizan las técnicas
y los métodos
y ya casi nadie habla del sentido".
Todos
ustedes saben que tengo una visión humanista y cristiana
de la existencia, por lo cual pienso que cada ser humano
tiene un tiempo aquí en la tierra, no elegido por
él, y cada tiempo tiene sus luces y sus sombras.
El asunto está en que uno puede sumarse a las siempre
fáciles tinieblas, al desánimo o a la indiferencia,
o intentar introducir un pequeño rayo de luz en todo
nuestro entorno o en todo lo que pienses o en todo lo que
hagas.
Se
trata de elevar al máximo posible las costumbres,
las técnicas y los métodos, al nivel del sentido
más elevado, de la Etica con mayúscula, como
nos ha recordado tan sabiamente nuestro profesor Modesto
Collados cuando llegamos a los 40 años de egresados
de Ingeniería. Se trata, precisamente de no rebajar
esta ética al nivel de las costumbres.
En
este tiempo específico en que ahora estamos, de gran
sufrimiento en nuestro país ante el gigantesco terremoto
y maremoto que ayer 27 de febrero conmemorábamos,
creo que es el mas grande ejemplo de lo que trato de decir.
La posibilidad de sentir el sufrimiento ajeno, precisamente
crea el ser moral, el sentido ético, que se esfuerza
en disminuir entre los seres humanos el dolor y las cargas
de la vida, que en este caso particular, muy afortunamente
la ingeniería chilena ha podido contribuir tan maravillosamente.
Todos
nacemos quizas mas buenos, mediocres o malos. Pero al igual
que la inteligencia, el sentido ético es susceptible
de desarrollo mediante la educación, la disciplina
y la voluntad.
Sin
el ejercicio de la voluntad y el entusiasmo, la inteligencia
permanece dispersa y esteril. Una vez disciplinada se hace
capaz de perseguir la verdad. Pero esta verdad, solo se
alcanza plenamente cuando recibe la ayuda del sentido moral.
A
propósito de la voluntad y el entusiasmo, quiero
compartir con ustedes en esta ocasión, las palabras
que el General Mac Arthur le dirigió a los cadetes
de West Point antes de su retiro, en torno al espíritu
joven.
En
dos palabras, Mac Arthur nos dice que la juventud no es
un período de la vida sino que un estado del espíritu.
"Juventud
significa una victoria del valor sobre la timidez, del
ansia de aventura sobre el deseo de quietud.
"Una persona no se vuelve vieja por haber pasado
un cierto número de años.
"Uno se vuelve viejo por haber abandonado sus ideales.
" Los años arrugan la piel, pero renunciar
a los ideales contrae y arruga el alma."
"Si algún día tu corazón se
cubre con el frío del pesimismo, entonces sí
estaras envejeciendo y ojalá Dios tenga piedad
de tu alma de anciano".
Yo
agregaría que: precisamente, las preocupaciones,
las dudas, los temores, las desesperanzas y los años
mal vividos, son los enemigos que lentamente nos hacen caer
en la depresión y en restarnos de participar y contribuír
en la preciosa vida que tenemos.
Recordémonos
siempre; que - serás tan jóven como la confianza
que tengas en ti mismo y en los tuyos y serás tan
viejo como tus frustraciones y pesadumbres; - seguirás
siendo tan joven como tu esperanza y alegría y tan
viejo como tu escepticismo y amargura.
En
nuestro mundo, la mayoría de las personas se presenta
como muy feliz, pues si se es infeliz se es un fracaso,
un failure como se dice ahora.
Debemos
recordarnos entonces, que la alegría es el resultado
de vivir intensamente. Ser feliz significa vivir plenamente
y no en un vacío que haya que llenar. Significa darse
por entero y viviendo y aportando en el presente y no en
el pasado ni en el futuro.
Precisamente,
los filósofos griegos nos decían que lo que
mas perturba al ser humano es el pasado, que ya no volverá
ni podemos cambiar, y el futuro que aún no está
aquí.
Hay
otra versión mas cotidiana y hedonista de la felicidad,
que señala que, para ser feliz hay que: mantenerse
en forma, buscarse unas aficiones estimulantes y potenciar
las relaciones íntimas, así como otras cosas
que no puedo mencionar aquí.
En
definitiva, la felicidad que podemos alcanzar, va unida
a un aumento de la vitalidad, de la fuerza interior que
desarrollemos, de la intensidad del pensamiento positivo
y de la productividad.
Pero
hay que recordar, por último, que en la vida lo más
importante no es ser feliz sino estar vivo, pero plenamente
vivo.
Por
lo anterior y por lo que en estos momentos celebramos -
meses más o meses menos, porque estamos todos en
el mismo barco - les pido muy sinceramente: que por favor
no desmayen, que persistan, no permitan que les decaiga
el ánimo. Salomón decía que "el
ánimo gozoso hace florida la vida; el espíritu
triste marchita la existencia". Por esto les pido y
les deseo que - independiente de nuestros años -
vivamos el tiempo que viene lo más plenamente y con
el mayor aporte posible. Creo que es el mejor regalo que
nos podemos hacer a nosotros mismos, a todos los que nos
rodean y al mundo actual.
Juan Guillermo Espinosa C.