Mauricio
Beuchot: con prudencia, la tecnología conservará
su significación humanista
El fundador de la Hermenéutica
Analógica habla de su propuesta y de sus posibilidades
científico-tecnológicas
La
hermenéutica nos enseña a interpretar textos,
a comprenderlos, y prácticamente todo puede ser visto
como un texto, nos dice el Doctor Beuchot. En base a esto,
este autor ha desarrollado una hermenéutica vertebrada
con el concepto de analogía, la cual se coloca entre
la univocidad y la equivocidad. Además, la idea de
analogía está vinculada a la de prudencia,
la cual tiene gran importancia para el desarrollo científico-tecnológico.
Por esta razón, y dados los riesgos que implica la
actividad científico-tecnológica, la prudencia,
tan apegada a la analogía o proporción, nos
hará ver hasta qué límite podemos arriesgarnos,
porque aquí está en juego lo humano.
Por Juan R. Coca. Revista Tendencias21
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Mauricio
Beuchot. Foto: Ruiz-noe. Wikipedia.
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Mauricio Beuchot Puente (Torreón, Coahuila, México
4 de marzo de 1950), está reconocido como uno
de los principales filósofos de Iberoamérica.
Sacerdote y fraile dominico, es autor de más
de 50 libros que van de la mano con temas desde Filosofía
medieval y novo-hispana, Filosofía del lenguaje,
Filosofía analítica, Estructuralismo y
ante todo de Hermenéutica. Fundador de la propuesta
llamada HermenéuticaAnalógica, reconocida
hoy en día como una propuesta original y novedosa
en el campo de la hermenéutica filosófica.Beuchot
es Director de la revista Analogía Filosófica,
Co-director de la revista Hermes Analógica, subdirector
de la revista AnáMnesis, así como miembro
de un buen número de publicaciones académicas.
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Desde
1985 es investigador titular "C" de tiempo completo
del Centro de Estudios Clásicos del Instituto de
Investigaciones Filológicas (IIFL) de la UNAM. Desde
1990 es miembro de academia, de 1997 a la fecha es miembro
de número en la Academia Mexicana de la Lengua y
de 1999 a la fecha es miembro de la Academia Pontificia
de Santo Tomás de Aquino. Actualmente es coordinador
del Seminario de Hermenéutica del Instituto de Investigaciones
Filológicas de la Universidad Nacional Autónoma
de México (UNAM).
Profesor
Beuchot, actualmente usted se ha convertido en uno de los
investigadores en hermenéutica más importantes
del mundo a raíz del gran éxito que ha cosechado
su propuesta hermenéutica. No obstante es posible
que el gran público desconozca el interés
de la misma. ¿Podría indicarnos cuál
es el interés que tiene el estudio de la hermenéutica?
| La
hermenéutica nos enseña a interpretar
textos, a comprenderlos, y prácticamente todo
puede ser visto como un texto. Además, estamos
en un tiempo en que falta mucha comprensión (entre
culturas y, dentro de ellas, entre individuos), por
eso en la llamada tardo-modernidad o pos-modernidad,
la hermenéutica se ha colocado como el instrumento
conceptual o la episteme. Asimismo, la hermenéutica
nos ayuda a colocar un texto en su contexto, y ahora
estamos en un momento en el que se subraya mucho el
carácter contextual del conocimiento, una racionalidad
contextual. Otra cosa que enseña la hermenéutica
es que el individuo cognoscente, el sujeto de conocimiento,
está implicado con su objeto, que no podemos
lograr una mirada "desde ninguna parte", sino
que existencialmente estamos implicados con nuestra
actividad cognoscitiva. |
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Veo
que es amplio el abanico de investigaciones actuales...
Exactamente.
Pero -y permítame añadir algo al hilo de lo
dicho anteriormente- el problema de la hermenéutica
es aceptar todo eso y, además, evitar el relativismo
extremo. Tanto un rigorismo pretencioso, al que llamo univocismo,
como un relativismo excesivo, al que denomino equivocismo.
Dentro del campo general de la Hermenéutica
usted ha propuesto y promovido el desarrollo de lo que se
denomina Hermenéutica Analógica (H.A.). ¿Qué
innovación aporta este enfoque respecto a los anteriores?
Esta
hermenéutica aporta una estructuración o vertebración
de la interpretación con el concepto de analogía.
Y es que la analogía se coloca entre la univocidad
y la equivocidad. Así evita o supera el problema
del relativismo. Se coloca más allá del absolutismo
o universalismo exagerado y del relativismo obtuso o particularismo
nominalista.
En
base a lo que nos dice, la H.A. parece que tiene interés
para el análisis social. ¿No es así?
La
H.A. se ha aplicado al análisis social con éxito.
Por ejemplo por parte de sociólogos como Napoleón
Conde, de México. Por filósofos conocedores
de Habermas como Francisco Arenas-Dolz, de Valencia. Y por
filósofos sociales como Luis Baliña, de Buenos
Aires. Y hay otros más. Yo mismo he tratado de hacerlo
en un libro mío sobre filosofía política.
Lo he elaborado en estrecha colaboración con Adela
Cortina, Jesús Conill y Agustín Domingo Moratalla,
de Valencia.
Además
la H.A. tiene utilidad para el estudio de la actividad científico-tecnológica.
En este sentido, y teniendo en cuenta que muchos de nuestros
lectores trabajan en este ámbito, podría indicarnos
qué es lo que podrían obtener estos científicos
si se introdujeran en la H.A.
La
H.A., como lo he dicho, está muy en la línea
de Aristóteles, que todavía tiene mucho que
decirnos de la técnica. Él hablaba de techne
y de phrónesis, de técnica y de prudencia.
La techne es necesaria, no hay que tenerle miedo. Pero debe
seguir el mismo cauce de la physis, de la naturaleza, apoyarla
y fomentarla, no oponérsele. Cuando la técnica
se opone a la naturaleza ya vemos lo que pasa, los ecologistas
se encargan de advertirlo. Pero cuando la técnica
favorece a la naturaleza, sobre todo a la naturaleza humana,
se vuelve la mejor aliada del hombre, y lo ayuda a colocarse
en el mundo.
¿Podría
aclarar esto un poco más?
¡Por
supuesto!. Una H.A. nos hace recuperar la advertencia de
que es la prudencia la que hay que combinar con la técnica,
la phrónesis con la techne. Y es la phrónesis
la que debe regular u orientar a la techne, porque esta
última sigue sus propias reglas y puede cerrarse
en la pura utilidad, yendo en contra de lo humano.
Apostar
por una visión humanista de la tecnología,
¿no es así?
¡Efectivamente!
La prudencia es eminentemente humana, humanista; trata de
salvaguardar el significado humano de las cosas. De ahí
que conjugando prudencia y tecnología, los avances
tecnológicos conservarán siempre su significación
humanista, de modo que no se opondrán al hombre.
De
manera reiterada se nos advierte que los nuevos desarrollos
científico-tecnológicos implican siempre la
asunción de ciertos riesgos sociales y naturales.
Ante esta realidad ¿qué podemos hacer?
Como
decía, la H.A., al estar basada en la proporción
(el vocablo griego analogía fue traducido por los
latinos como proportio), nos puede dar ese sentido de lo
proporcionado al hombre, que necesitamos para no perder
el sesgo de la naturaleza, para no perdernos nosotros mismos.
Hay que correr riesgos, en todo, pero es la phrónesis,
tan apegada a la analogía o proporción, la
que nos hace ver hasta qué límite podemos
arriesgarnos, porque aquí está en juego lo
humano.
Entonces,
y a su juicio, qué puede aportar la H.A. para el
análisis de estos riesgos.
Creo
que la H.A. podrá ayudar a que los desarrollos científico-tecnológicos
se conserven siempre en el cauce de lo humano. Iván
Illich, un filósofo de la cultura que trabajó
en México lo señalaba, y usaba mucho la idea
de lo "proporcional al hombre", desde la cual
criticaba, por ejemplo, los avances en medicina y las técnicas
educativas.
Jueves
25 Noviembre 2010
Juan R. Coca