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Código:
AÑOMMDD 123 ### CLASIFICACIÓN
TRES LETRAS
1ª - 2ª - 3ª
(Primera
letra, puede ser:
A, B ó C)
1ª.-
CLASIFICACIÓN GENERAL:
A.-
Del
Alma
Para meditar y disfrutar
B.-
Del
Espíritu
Para pensar y recordar
C-
Del
Cosmo
Para programar y actuar
(Segunda
letra indica
el Tema del artículo)
2ª.- TEMAS
T.- Teología
F.- Filosofía
X.- Antropología
V.- Valores
------------------------------------
C.- Cristología
S.- Sabios
- Grandes Iniciados
R.- Reflexiones
Oraciones
M.- Mente
Discernimiento-Psicología
F.- Ficción
Imaginación-Sueños
E.- Eventos
Acontecimientos
----------------------------------
N.- Ciencias
Naturales
Biología,
Química
G.- Ciencias
Abstractas
Geometría.
Matemáticas
H.-
Ciencias
Sociales
Historia
R.- Religión
P.- Interés
Público
T.- Tecnología
Ingeniería
Arquitectura
Construcción
D.- Deportes
A.- ARTE
Literario
- Pictórico - Video
Música
- Canto
Baile-
Danza - Ballet - Teatro
(Tercera
letra)
3ª-
TIPO DE ESCRITOS
P.- Pensamientos
R.- Relatos y Comentarios
V.- Versos - Poemas
C.- Cuentos
E.- Ensayos y Estudios
T.- Testimonios
I.- Ideas-Propuestas-Proyectos
D.- Denuncias.
CLASIFICADOS
por NÚMERO
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CLASIFICADOS
por AUTOR
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ENCOMIENDA
Edmundo
Moure R.
Agosto 2010
Recibo
una llamada telefónica de Gabriela Pacheco, esposa
de Vladimir García-Huidobro Amunátegui, hijo
del gran poeta del Creacionismo, Vicente Huidobro, uno de
los "cuatro grandes" de la poesía chilena,
junto a Gabriela Mistral, Pablo Neruda y Pablo De Rokha.
Ella me dice que han decidido vender el teléfono
de Adolf Hitler, un aparato negro con discado circular metálico,
construido a fines de la década de los 30'. A través
de él se difundieron muchas de las órdenes
que impartía el Führer a sus generales dispersos
en los remotos frentes de guerra, instándoles siempre
a no retroceder ni menos rendirse ante el enemigo.
Se
trata de un auténtico "manjar para coleccionistas",
según lo definiera el escritor chileno Enrique Lafourcade,
en crónica publicada el domingo 28 de septiembre
de 1980. Por aquel entonces, los entusiastas germanófilos
nacionalsocialistas exhibían su fidelidad a la causa
sin remilgos, públicamente, luciendo insignias, esvásticas
y cruces gamadas, fuera de las casas de anticuarios o de
selectas librerías donde aún hoy pueden encontrarse
viejas ediciones de Mein Kampf y réplicas de condecoraciones
y águilas aceradas
El cronista de marras, no
obstante, ponía en duda la legitimidad del negro
aparato, citando irónicas (¿y envidiosas?)
palabras de Neruda: "
Ese teléfono lo
compró Vicente Huidobro en el Mercado de las Pulgas,
en París, o en un sitio similar, pues jamás
estuvo en Berlín".
Vladimir
contraatacó, en carta publicada por El Mercurio,
el viernes 24 de octubre de 1980, para expresar, de manera
sucinta: "
Es posible que Neruda haya formulado
tal declaración, pero ella constituye un infundio
insostenible
En efecto, mi padre participó
en la Segunda Guerra Mundial con el grado de capitán
del Ejército Estadounidense, como corresponsal de
un diario chileno y de uno uruguayo; entró a Berlín
con las tropas aliadas y estuvo en la Cancillería,
donde Hitler tenía instalado su Estado Mayor a la
fecha de su muerte. De allí, no sólo trajo
el teléfono, sino también una taza y un ejemplar
del libro 'Mi lucha' perteneciente al líder nazi
La prensa de la época da testimonio de estos hechos,
que por lo demás responden a una lógica elemental,
pues sería absurdo que un corresponsal de guerra
no hubiera aprovechado la ocasión de entrar a Berlín
y conocer el "búnker", especialmente tratándose
de un hombre con las inquietudes de mi padre, que al término
de la guerra fue el único individuo de habla hispana
que estuvo presente en la firma del armisticio, como todo
Chile pudo ver en las filmaciones de ese acto que fueron
proyectadas en los noticiarios
Finalmente, el teléfono
referido se encuentra en mi poder, junto al casco y uniforme
usados por mi padre en aquella guerra".
Gabriela
me muestra el artilugio telefónico, gastado y opaco,
más por el uso incesante a que lo sometió
su vociferador dueño, que por las secuelas del tiempo.
Está colocado sobre un tapete de terciopelo rojo,
dentro de una especie de caja o bandeja de altos bordes.
Me encomienda establecer los necesarios contactos para vender
esta reliquia del nacionalsocialismo, aun cuando le explico
que soy apenas un escriba proclive a ponderar las leyendas
que llevan, como esta del teléfono, un aura de verosimilitud
ligada a la literatura, de la mano del admirado autor de
Altazor y Mío Cid Campeador, amigo de Apollinaire,
Breton y Cocteau, pero que mi capacidad para vender algo,
sea o no tangible, es casi nula
Pero abandono la casa
de los García-Huidobro Pacheco llevándome
la crónica de Lafourcade y la carta de Vladimir,
como si se tratase de excitantes joyas de la imaginación
literaria; como si el curioso encargo hubiese sido hecho
por el mismísimo Vicente. Y esa misma noche he soñado
con él y recibido de sus labios el relato de su entrada
a la Cancillería del Tercer Reich:
"
El
1 de mayo de 1945, pasadas las siete de la tarde, nuestra
compañía ingresó en el bunker de
Hitler, luego de encarnizados combates en medio de increíbles
vericuetos y laberintos formados por los escombros de
bombardeos aéreos y terrestres
Los últimos
defensores que apresamos eran un puñado de españoles
y franceses, en su mayoría aventureros o mercenarios
al servicio de Alemania
Recuerdo que bajamos por
una estrecha escalera con barandas metálicas, saltando
entre pedazos de concreto y fierros retorcidos. El calor
era sofocante, exacerbado por un persistente polvo rojizo,
mezclado con el humo de los incendios
No me había
puesto la mascarilla antigases, pero llevaba mi boca y
narices cubiertas por un pañuelo azul que había
humedecido con las últimas gotas de brandy de mi
petaca francesa
Recorrimos al trote interminables
pasillos, hasta que un grito del sargento Howard nos guió
hasta la entrada del amplio despacho del Führer
Lo primero que me llamó la atención fue
un libro abierto; era un ejemplar encuadernado de Mein
Kampf. Sin mirar alrededor ni pronunciar palabra, lo cogí,
metiéndolo en mi morral. Enseguida, oculté
una taza de porcelana blanca, sintiéndome como
un saqueador de botines de guerra, aunque el valor de
aquellos objetos fuese sólo testimonial
Entonces,
advertí el teléfono, volcado sobre el escritorio,
con su auricular colgando como el brazo inerme de un moribundo
Lo agarré con mi mano izquierda; el cable de contacto
a la red había sido cortado, quizá por un
alicate, porque los finos alambres mostraban una rotura
pareja y brillante; lo envolví con mi pañuelo,
guardándolo como si fuese un tesoro de la cripta
de Tutankamón
Pensé que los objetos
no son cosas inertes, sino que llevan consigo la impronta
viva de sus dueños y pueden cargar, como estos
que me llevaba, con la huella simbólica de aquellos
sucesos, a menudo misteriosos y contradictorios, que llamamos
Historia
"
Desperté
sofocado y sudando, como si no hubiese sido una gélida
noche de julio en el Último Reino. Tuve un acceso
de asma y debí usar tres veces el inhalador para
regularizar la respiración
Mi mujer quedó
desvelada, inquieta
-Soñé con Vicente
Huidobro-, le dije
Me contaba su ingreso al despacho
de Hitler y cómo obtuvo el teléfono
-Estás cada día más loco-, me dijo
Marisol
Trata de dormirte, mira que debes madrugar.
Ahora estoy en campaña para vender el teléfono
del Führer
Si usted se interesa, fiel amigo lector,
puede telefonearme (no a ese número
alemán que comienza con 666
); o si conoce
a alguien que pueda adquirir esta rara pieza de colección,
avíseme
Hay documentos, fotografías,
papeles, noticias y crónicas que refrendan la legitimidad
del aparato
Está el testimonio del propio Vladimir
Piense que a través de él se decidió
parte trascendental del destino de la humanidad
Quizá
si levanto el articular a medianoche podré escuchar
la voz rotunda y encolerizada del líder supremo del
Tercer Reich
Porque las palabras no se diluyen en
el éter, como muchos creen, sino que viajan y vuelven,
una y otra vez; porque estamos hechos, irremediablemente,
de la materia volátil, real y maravillosa de las
palabras.
El
poeta lo cantó así:
"Hice
un gran ruido y este ruido formó el océano
y las olas del océano.
"Este ruido irá siempre pegado a las
olas del mar y las olas del mar irán siempre
pegadas a él, como los sellos en las tarjetas
postales.
"Después tejí un largo bramante
de rayos luminosos para coser los días uno
a uno; los días que tienen un oriente legítimo
y reconstituido, pero indiscutible.
"Creé la lengua de la boca que los hombres
desviaron de su rol, haciéndola aprender
a hablar... a ella, ella, la bella nadadora, desviada
para siempre de su rol acuático y puramente
acariciador."
Pregunto: ¿Qué más necesitamos para
dar fe de las aventuras y peripecias vitales del amado poeta,
Vicente Huidobro?
Edmundo Moure R.
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