LA EPOPEYA DE ATACAMA
Jorge
López Bain
Octubre 2010-10-16
El
desierto de Atacama ha sido el escenario de un esfuerzo
colosal que impactó a Chile y al mundo al lograr
rescatar con vida a treinta y tres mineros que permanecieron
sepultados por setenta días, en una operación
de salvataje única en la historia de la humanidad.
La
determinación del Presidente de La República
y sus Ministros, la preparación, capacidad y habilidad
de los ingenieros y técnicos que llevaron a cabo
la operación, las tecnologías de última
generación utilizadas, el temple y la entereza de
los mineros atrapados a setecientos metros de profundidad,
el coraje de los rescatistas que no trepidaron en descender
a las profundidades, aún a riesgo de sus propias
vidas, el despliegue de disciplina y efectividad mostrado
por las Fuerzas Armadas y Carabineros, las oraciones de
toda una nación y la fe y el ánimo siempre
en alto de los familiares desde que fueron ubicados, asombraron
al mundo entero hasta llevar a las lágrimas a millones
de seres en todo el planeta.
Chile es hoy mirado con ojos de admiración ante una
hazaña sin parangón que unió al país
entero y celebró alborozado el éxito alcanzado.
Los Treinta y tres habían vuelto a la vida después
de un calvario atroz y aterrador.
Vuelta
la calma y la normalidad hay ahora espacio para análisis
y reflexión. La televisión nos permitió
ser testigos de una epopeya y, simultáneamente, de
una realidad inamovible. La minería, esa actividad
que es el principal pilar de la economía nacional
y que la ciudadanía tan poco conoce, exhibe un sector
"en colores", la Gran Minería y un sector
"en blanco y negro", la Pequeña y Mediana
minería.
La
Gran Minería, con recursos prácticamente ilimitados,
con tecnologías de última generación,
con maquinarias y equipos de avanzada, con remuneraciones
y condiciones de trabajo y seguridad que están por
encima de cualquier otra actividad del país y con
acceso directo a los mercados del mundo.
La
Mediana y Pequeña Minería, escasa de recursos,
con maquinarias de segunda mano, con condiciones de trabajo
duras y difíciles, con condiciones de seguridad precarias,
con condiciones de vida más que modestas y dependiendo
de organismos del Estado y su burocracia para vender sus
productos.
Sin
embargo, quienes se desempeñan en la Pequeña
y Mediana Minería, empresarios mineros, ingenieros,
técnicos y mineros en general, son tanto o más
inteligentes, hábiles y conocedores de la actividad
minera que sus pares de la Gran Minería, pero deben
enfrentar el trabajo diario en condiciones muy diferentes
y aun, como lo hemos presenciado en estos días, a
riesgo de sus vidas.
A
través de la historia, han sido los Pequeños
y Medianos Mineros quienes han hecho descubrimientos en
el subsuelo que más tarde han derivado en los yacimientos
de gran envergadura y las operaciones mineras gigantescas
que han hecho de Chile una potencia minera.
Los
hombres y mujeres que trabajan en la Pequeña y Mediana
Minería merecen nuestro respeto y admiración
y, de parte del Gobierno, el apoyo y respaldo que les permita
mejorar sus condiciones de trabajo, de capacitación
y de seguridad. Esa debe ser una tarea permanente de la
Autoridad.
Jorge López Bain es ingeniero civil de
la U. de Chile, destacado ejecutivo de empresa tanto en
el ramo de la construcción como en la minería,
ejerció el cargo de ministro de minería durante
el gobierno del Gral. Pinochet.