El Aprovechamiento de la Fama Ajena
y los Dineros Caídos del Cielo
Francisco
Bascuñán Letelier
1º Octubre 2010. La Serena, Chile.
Recuerdo
que hace unos años atrás, un programa de televisión
de Don Francisco juntó, en una entrevista, a dos
personas de escasos recursos en que ambos se habían
ganado el premio mayor de la Lotería, unos 3 millones
de dólares cada uno. Uno, era muy serio y circunspecto,
el otro, muy risueño le brillaban sus ojos de puro
pícaro. El primero relativamente triste, al segundo
le brotaba la felicidad por sus poros. El programa consistía
en saber qué habían hecho, después
de un par de años, con el dinero caído del
cielo. Resulta que el serio había gastado algo en
su casa y el resto lo había puesto en el banco para
vivir el resto de su vida en forma cómoda; esto en
contraste con el dicharachero que según su propio
testimonio, también había gastado algo en
su casa pero con el resto se había pegado una farra
de no me acuerdo cuántos meses con sus amigos al
final de la cual volvió a su estado anterior, como
un buen maestro de la construcción que es lo que
genuinamente era. Sin lugar a dudas, la franja de seguridad
que el hombre serio interpuso en su vida, lo hizo a expensas
de su felicidad, por todas las tribulaciones que empezó
a sentir: por miedo a perder el dinero, a que no se lo robaran,
a que no se lo pidieran prestado sus ex amigos, al riesgo
que significaba el sacarle la máxima rentabilidad,
etc.
Algo
así le debe haber pasado al hombre cuanto pasó
de estado nómada a sedentario, dándole lugar
a la posibilidad de atesoramiento. Tener dinero y no caer
sucumbido a las tentaciones no es fácil; por algo
un evangelio de Cristo dice "que primero pasará
un camello por el ojo de una aguja antes que se salve un
rico"; y sin embargo todos queremos ser ricos. Contraste
típico que forma parte de nuestra tensión
de vida.
Traigo
a colación estos recuerdos, al comentar lo que está
empezando a suceder con los mineros atrapados en la mina
San José y que todos esperamos salgan ilesos al más
breve plazo.(1) Mineros que se han hecho famosos
a nivel mundial por el escenario que tan dignamente han
tenido que sortear. Sin embargo ya se encuentran personas
e instituciones que están afilando uñas para
aprovecharse de tal situación. Desde propaganda de
viajes en transatlánticos, pasando por programas
de testimonios personales, derechos de autores de libros
y películas, hasta lo increíble: un grupo
de abogados, con alcaldesa a la cabeza, demandando al fisco
chileno, o sea a todos los ciudades que pagan impuestos,
con millonarias sumas de dinero las que, por supuesto, la
mitad queda en manos de sus tramitadores. Digo increíble,
porque los mismos ciudadanos que pagan los impuestos y que
van a ser demandados, son los que están financiando
solidariamente la millonaria empresa que ha significado
el rescate de ellos mismos.
¡La
ambición del dinero pareciera que descerebriza!
Nadie
ha pensado, hasta ahora, en capacitarse e iniciar la ruta
del conocimiento y de la sabiduría, al menos como
agradecimiento a la intercesión solicitada a Dios,
y a cuanto santo existe, en momentos de angustia y desolación.
(1)
Este artículo fue escrito días antes del exitoso
rescate de los 33 mineros.