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Código:
AÑOMMDD 123 ### CLASIFICACIÓN
1 - 2 - 3
1.-
CLASIFICACIÓN GENERAL:
A.-
Del Alma
Para meditar y disfrutar:
B.-
Del Espíritu
Para pensar y recordar:
C-
Del Cosmo
Para programar y actuar:
2.-
TEMAS
T.-
Teología
F.- Filosofía
X.- Antropología
V.- Valores
---------------------------
C.- Cristología
S.- Sabios - Grandes
-
R.-
Reflexiones Oraciones
M.- Mente Discernimiento-
F.-
Ficción Imaginación
E.- Eventos Acontecimientos
---------------------------
N.- Ciencias
Naturales
G.- Ciencias
Abstractas
R.-
Religión
P.- Interés
Público
D.- Deportes
A.- ARTE
3.- TIPO DE ESCRITOS
P.-
Pensamientos
R.- Relatos y Comentarios
V.- Versos - Poemas
C.- Cuentos
E.- Ensayos
T.- Testimonios
I.- Ideas - Propuestas
-
D.-
Denuncias.
CLASIFICADOS
por NÚMERO:
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CLASIFICADOS
por AUTOR:
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DUEÑOS DE LA ALEGRÍA

Edmundo
Moure Rojas
Marzo 2010
Desde niño le gustó el fútbol,
que practicaba con sus cinco hermanos en la Casa de Todos.
La afición crecería con el tiempo, enraizándose
en esa curiosa caja de los gustos donde suelen convivir
atracciones contrapuestas; quizá por eso algunos
le criticarían la inclinación, confrontándola
con su amor por la literatura, poniéndole ejemplos
como el de Borges, argentino que detestaba el fútbol,
hasta el punto de afirmar que "era lo único
malo que los ingleses nos legaron".
Toño era hincha de Magallanes (después se cambió
a la "U", por oportunismo triunfalista); Eugenio,
de la Unión Española; Mario y Juan Luis, de
Colo Colo; Fernando, de la Universidad de Chile; y él,
de Unión Española, que en los años 50'
disputaba la hinchada hispana con el Iberia, club fundado
por los republicanos catalanes, que hoy no existe en el profesionalismo
chileno. (Al igual que en la España franquista con
el Real Madrid y el Barcelona -guardando las proporciones-
españoles y criollos mostraban sus preferencias políticas
a través del balompié, como si la ideología
fuera cosa de andar a las patadas; que muchas veces lo es,
qué duda cabe).
Al padre gallego, venido de Santa María de Vilaquinte,
republicano conspicuo, le gustaba Unión Española,
aunque no era fanático y sabía disfrutar el
buen juego y aplaudir, incluso, la destreza de los rivales,
particularmente el estilo de los argentinos, que pudo admirar
en Buenos Aires. Hoy en día, cualquier aficionado se
adscribe al club de sus amores como a una fe religiosa y es
capaz de entregar la vida por los colores de la camiseta;
se le escuchará decir, cada semana: "Ganamos;
jugamos mal; nos robaron el partido; seremos campeones
",
como si él disputara el balón en el área
chica y le diera buenos pases al Chupete Suazo o al Mago Valdivia.
Cuando alguien de la prole incurría en expresiones
de cualquier fanatismo, el gallego decía: "Hombre,
no seas colocolino", lo que significaba en el léxico
familiar: "No seas fundamentalista, o sectario".
En aquellos tiempos se escuchaba los partidos por la radio.
Había locutores habilísimos que se daban maña
para transmitir justas imaginarias; tal era su pasión
en el relato, que a menudo transformaban un bodrio latoso
en reñida lid
(Recuerda el escriba los vibrantes
relatos radiofónicos del mundial del 52, cuando Hungría
perdió la final con Alemania; en Casa todos eran hinchas
magiares)
La tevé llegó recién
para el Mundial del 62', en blanco y negro. Tener entonces
un televisor era privilegio notable. Don Arturo, dueño
de un expendio de combustible, invitaba a los vecinos a presenciar
los partidos en el salón de su casa, con sillas colocadas
como platea, aperitivo y algún picadillo ocasional.
Cuando Chile obtuvo el tercer puesto, don Arturo repartió
generosamente su champán
¡Qué alegre
disfrute!
La pantalla azulada se popularizó. En la Casa de los
Moure Rojas se presenciaron partidos memorables, los grandes
mundiales del 70', 78', 82', 86'
, las ligas europeas,
sobre todo la española, la Copa Libertadores de América,
la Champion... (También los Juegos Olímpicos,
que no todo será pelotas en el deporte)
Pero
alguien, esa fuerza oscura que carece de rostro e identificación
humana, suspendió de manera abrupta tamaña felicidad.
Propietarios audaces de las ondas que caminan por el éter
fueron acotando el natural espacio de alegría, cobrando
por mirar, como si aquella caja de maravillas ya no fuese
pública y democrática, sino una intrusa que
abría su ventana sólo por dinero, burda meretriz
de los suburbios que entrega su eventual peculio al cabrón
que la explota.
Por estos días, el hijo del gallego se preparaba para
disfrutar, junto a su hijo menor, el tremendo partido, el
clásico español por excelencia, la lucha sin
tregua entre el Barza y el Real, ambos punteros de la más
importante liga del fútbol mundial
Ya podían
ver a Messi haciendo de las suyas en el área rival,
imaginar a Cristiano Ronaldo bordando filigranas con la pelota
en los pies, intuir los pases magistrales de Guti, apreciar
las encimadas férreas de Pujol...
Todo se desmoronó, como los sueños de antaño
o como las construcciones bajo el feroz terremoto del 27 de
febrero. No habrá transmisión del clásico
por la "televisión abierta"; será
preciso contratar previamente el acceso al espectáculo.
La cadena transnacional de cine Hoyts ofrece, como mercenaria
alternativa, la posibilidad de presenciar el match en la pantalla
gigante de sus salas, sólo por diez dólares
la entrada.
El padre informa al hijo que no verán el partido. El
hijo pregunta por qué. El padre responde que es preciso
pagar veinte dólares que no tiene disponibles. ¿Pagar
a quién?, pregunta el hijo
A ellos, responde
el padre, a los dueños universales de la alegría.
Edmundo Moure R.
Para mi hermano Fernando.
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