Marta
Fernández Montero
Jun 2010-06-23 |
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Al
ser la educación chilena tan mal evaluada a nivel
mundial, no cabe la menor duda de que ella debe ser modificada
en diferentes aspectos.
En
esta época de tan acentuado individualismo, a la
juventud se le muestra como meta el éxito, la profesión
como un medio de ganar dinero, de satisfacer sus necesidades
materiales reduciendo su horizonte a sólo esta
vida perecedera; pero el hombre no es sólo materia:
es espíritu con proyecciones eternas, las que muchas
veces quedan cercenadas o fuera de foco en el actual proyecto
educativo. Un proyecto miope de la vida no incita al joven
a desplegar sus alas más allá de las necesidades
materiales; una visión con proyecciones eternas,
lo hacen ser más responsable y cuidadoso en el
actuar.
Desde
mi punto de vista, la educación debe preparar al
ser humano para vivir en sociedad, integrarse a ella,
participar de sus problemas y aportar a sus soluciones
de acuerdo a sus capacidades.
La
apatía actual de la juventud para participar en
política, la atribuyo a desilusión por el
actuar de algunos políticos.
En
clases de Educación Cívica debería
incentivarse a la juventud a participar, no sólo
en la elección de las autoridades con su voto,
sino a interesarse por la cosa pública, aportando
sus ideas y conocimientos profesionales o técnicos
a la solución de los problemas de la Patria...
Un
bien estudiado "proyecto País de corto, mediano
y largo plazo", que incluya todas las carencias y
necesidades (energía renovable, conectividad en
las regiones que la necesiten, servicios básicos,
eficiente sistema de salud, de previsión social
etc.) región por región, puede interesar
a una juventud idealista si desde la Educación
Media se le incluye como piezas importantes del desarrollo.
El
plan País debería ser previo a la modificación
de los programas educacionales de modo de dirigir todos
los esfuerzos a preparar los RECURSOS HUMANOS que lo hagan
posible: profesores idóneos salidos de escuelas
o universidades eficientes y exigentes y que, con remuneraciones
justas, se puedan proyectar en su carrera y en la realización
de su proyecto familiar en forma digna.
El
mundo ha cambiado; los nuevos descubrimientos y tecnologías
permiten proyectar el País en otra forma y con
nuevos elementos y para ello los programas educacionales
deberían ser modificados dándole preeminencia
a aquellos que preparen a los alumnos a integrarse a las
necesidades actuales del País y a manejar las tecnologías
que los hagan parte de este objetivo; la juventud debería
salir de la educación obligatoria con los conocimientos
necesarios para integrarse a ello en sus diferentes etapas;
quizás debería cambiarse la prioridad de
algunas materias por otras relacionadas o necesarias para
su realización.
Como
de la educación ningún chileno debe quedar
excluido, propongo un "bono-educación"
como subsidio "personal e intransferible" para
cada niño cuyos padres no puedan costeársela;
éste debería ser canjeable sólo por
educación; o sea que la subvención iría
directamente al educando, cuyos padres podrían
elegir la escuela o liceo que les de más garantías
y las instituciones educacionales competir en calidad
para atraer alumnos.
Siendo
la educación la base del progreso y del desarrollo
del País, ningún interés particular,
gremial, político o de otro tipo debería
interponerse en las modificaciones necesarias para hacer
eficiente la educación en Chile.
Estamos
en un momento muy importante en que, dependiendo de los
acuerdos que se tomen respecto a la Educación y
a quienes la imparten, va a ser el rumbo que tome el País.
Los profesores mal evaluados deberían ser llevados
a otros cargos dentro de la administración: los
niños merecen ser guiados por los mejores con genuina
vocación.
¡Ojala
mis reflexiones sean compartidas por otros chilenos!