Francisco Bascuñán Letelier
Mayo 2010
Estoy
de acuerdo con el presidente de Costa Rica señor
Oscar Arias en el sentido que en América Latina falta
de sobremanera la educación, como lo expresara en
su discurso en la Cumbre de las Américas el año
pasado. Tal vez deberíamos detenernos en pensar el
porqué de esta falta en educación. Seguramente,
para ello deben de haber muchas interpretaciones de diversa
índole y probablemente cada una de ellas, si no son
enteramente verdad, al menos aportará un grano a
la verdadera realidad. Aquí doy mi interpretación,
como una de las causas, no siendo por cierto lo único
ni definitorio:
La
pobreza en América latina, la cual es consecuencia
grandemente por falta de educación, es un problema
histórico, no es de ayer ni de antes de ayer; a mi
juicio, se remonta a los años de la independencia
de las colonias españolas. Antes de esta fecha, los
diferentes pueblos tenían un desarrollo bastante
similar, entre las colonias, y entre ellas y los pueblos
de origen anglosajón.
A
principios del siglo XVIII, El reino Británico fue
amenazado por Francia y España unidas. La situación
prácticamente se definió en el mar, con el
triunfo inglés el 21 de octubre de 1805 en la batalla
de Trafalgar; posteriormente refrendado en tierra en la
batalla de Waterlou. La inmolación del almirante
inglés Horatio Nelson en Trafalgar, abrió
las puertas a la corona inglesa para formar el imperio más
grande conocido en la historia como lo es hasta el día
de hoy el imperio británico. Sin embargo y a pesar
del triunfo, Inglaterra tomó la estrategia de minimizar
el poderío español, ya no tan solo en el campo
de batalla sino que en el aspecto comercial. Debía
hacer estragos en su economía, y ¡que mejor
para ello que articular el desmembramiento de las colonias
americanas que hasta entonces tributaban a la corona española!
Para
ello organizó la "Logia Lautarina", seguramente
funcionando hasta el día de hoy con diferentes nombres.
Su misión era la de ayudar a la independencia de
las colonias latinoamericanas, pero bajo ningún concepto
que ellas se tornasen unir y levantar un potencial polo
económico que estuviera fuera del control británico.
Pasar este límite era auto-imponerse el destierro,
la pena de muerte o simplemente que lo asesinaran. Así
conocieron esta realidad, durante la independencia, los
hermanos Carrera fusilados y Miguel Rodríguez asesinado;
posteriormente el destierro de San Martín, O'Higgins
y en buena parte, la desgracia de Simón Bolívar.
Con
posterioridad a la independencia, la historia chilena es
fecunda en esta línea: La guerra de la Confederación
en 1836; el asesinato de don Diego Portales que peligrosamente
levantaba un país bajo las reglas de organización;
la otra guerra, la del Pacífico en 1879, también
contra los mismos vecinos; la guerra civil en 1891 que,
habiendo sido derrotado el gobierno, culminó con
el suicidio del presidente Balmaceda, quedando el salitre
chileno íntegramente para Inglaterra; todo esto,
y por cierto que muchas otras, bajo la mano negra de la
Logia Lautarina y por ende, del imperio británico.
El
tremendo esfuerzo realizado por los países americanos
para lograr una mejor calidad de vida tanto en lo económico
como en lo cultural, siempre se encontró con una
dificultad extra, la ""Logia Lautarina""
en sus diferentes formas. En Chile, al menos, vimos cómo,
después de que no quedara beneficio alguno con la
gran industria del salitre, vino la obligación de
vender el cobre a mitad de precio para financiar una guerra,
la 2ª guerra mundial, que a nosotros nada nos competía.
A esa altura ya el peso de la logia había cambiado
de centro dentro del mismo imperio, ahora las ordenes venían
desde Washington. Son cientos de ejemplos: desde las diferencia
de los productos de intercambio hasta envenenar las uvas
provenientes de las exportaciones chilenas, realizado y
reconocido por el propio gobierno de los E.E.U.U. de Norte
América; pasando por la intervención para
desbaratar los acuerdos pacíficos entre países
de ex-colonias españolas, exigiendo cumplir normas
medioambientales que ellos mismos trasgreden; asesinatos
varios, etc. Es un peso muy fuerte para una realidad sufrida
por los países americanos emergentes.
Sí,
es un peso muy fuerte, pero lo es mayor aun si pensamos
que con estas argucias se ha producido una desunión,
hasta la fecha irreversible, en el interior de cada pueblo
americano. Se ha perdido el alma nacional de cada pueblo
y se ha exacerbado el encono entre ellos. Ejemplos cotidianos
de nuestras vidas políticas está condicionado
con la desunión provocada por lo que nos han metido
en la cabeza a cada uno de nosotros los diferentes actores,
los que sin darse cuenta van formando parte de estas "Logias
Lautarina". Como muestra un botón: consideremos
el asesinato del ex canciller chileno, señor Orlando
Letelier, a una cuadra de la casa blanca estallando un auto
y cuyo autor pareció ser un agente de la CIA comandada
en ese tiempo por el que posteriormente fuera presidente
de los EEUU, Sr. Bush padre. Unos dicen que el autor intelectual
de este repudiable hecho, fue el gobierno de Chile, otros
la CIA norteamericana y su gobierno. ¿Podrá
alguien pensar que, entre los chilenos, algún día
nos vamos a poner de acuerdo en este tema? Saco a colación
este ejemplo con la sola intención de probar lo que
significa esta desunión que nos embarga y la bajeza
con que han actuando los gobiernos.
Entonces,
si no tenemos la capacidad de comprensión, de ensanchamiento
de conciencia, ni de poder tener una idea propia desprejuiciada;
significa que no hemos pasado la barrera del conocimiento
crítico, indispensable para el desarrollo de la educación.
Definitivamente estamos atrapados.
¿Cuánto
tiempo nos queda para evolucionar hasta un estado de mentes
libres?
¿Cuánto para realizar lo que nos conviene
a todos en una suerte de transacción
gana-gana? ¿Cuánto
para permitirnos la verdad?
El
tiempo definitivamente se acaba. Si no actuamos inteligentemente,
vamos a salir desmembrados y muy mal heridos durante el
cambio social que estamos viviendo: la
sociedad del conocimiento, de la tecnología y
las comunicaciones.