ANÁLISIS SISMO 27 FEBRERO 2010
ZONA CENTRAL DE CHILE
Visión Técnica
Alex
Zepeda Montalva
Antofagasta, 14 Marzo 2010
VISIÓN GLOBAL:
Las chocantes imágenes de los edificios caídos
en Concepción y Santiago, así como el daño
a una importante cantidad de Edificios habitacionales, asociados
a lo zona afectadas por el último terremoto, obligan
a varias reflexiones, en particular cuando se pone en entredicho
la calidad de la Construcción, diseño estructural,
responsabilidad empresarial y profesional, de los involucrados,
pero de mayor importancia al gremio y sector de actividad
económica.
En síntesis, me resisto aceptar que el daño
a estos edificios y sus consecuencias se origina, de la
actitud desalmada y tramposa de un grupo empresarial o personas
que hayan querido lucrar con el beneficio marginal y despreciable
que económicamente significa colocar algunos fierros
o bolsas de cemento adicionales a la edificación,
es más, creo que estos argumentos, se fundamentan
en la falta de conocimiento de cómo se hacen los
edificios habitacionales en Chile, sus actores y responsabilidades
asociadas.
Sin embargo, la detenida observación visual desde
la distancia, vía televisión e Internet, me
hacen presumir que el fondo del problema más que
un problema de calidad de la construcción se esconde
en la propia norma antisísmica que nos rige, que
con todas sus virtudes deja espacios para criterios o des-criterios
en el propio diseño estructural.
Respecto
del porque creo que no es un problema de construcción,
aún cuando, para efectos visuales es de esperar enormes
destrucciones a elementos no estructurales, se basa literalmente
en que ningún edificio se derrumba, los dos que caen
lo hacen porque colapsan elementos esbeltos estructurales
a nivel de primer piso, cayendo a tierra las cajas estructurales
intactas de ambas edificaciones. Es más, el edificio
que cae en Concepción lo hace de modo que desde el
balcón del piso catorce, una vez caído el
edificio baja caminando a tierra una persona, sin mayores
lesiones ni golpes, situación que sucede y se repite
en los pisos trece y doce. Lo cual, demuestra que la estructura
cayó con retardo suficiente para permitir la vida
de estas personas, no compatible con un edificio que se
derrumba.
En
este mismo orden de ideas los edificios de altura afectados
en Santiago, que a pesar de tener inclinación y varios
elementos estructurales seriamente comprometidos no colapsaron.
ASPECTOS
GENERALES:
Preocupado
por los daños estructurales que el último
sismo de gran intensidad dejó en tantas edificaciones
habitacionales, me ha permito observar brechas conceptuales
en la norma sísmica que, sin advertirlo, han conspirado
o contribuido notablemente con estos daños; esto
es, al margen de la gran magnitud del sismo 8,8 grados Richter
que lo califica como un gran terremoto, habida consideración
al hecho, que en la medida que la onda sísmica se
aleja del epicentro, la intensidad baja en igual proporción.
Por tanto, el sismo en Santiago no tiene la misma intensidad
que en Concepción.
Parecieran mezquinos y majaderos los reclamos de propietarios
afectados y de nuestra sociedad hacia los daños de
estas viviendas, si como contrapartida estos se observan
desde el resto del mundo, en particular desde países
más desarrollados, quienes advierten que para la
magnitud e intensidad del sismo los daños materiales
y de pérdidas de vidas humanas debieron registrarse
en cientos de miles. Aun más, hace sólo 2
días hubo un sismo calificado como terremoto en Turquía,
grado 6 en la escala de Richter que deja 60 muertos, e incontable
cantidad de heridos. Si bien, esto es un mal ejemplo, permite
aterrizar y contextualizar de lo que estamos hablando.
Parece
entonces indispensable tener un lenguaje social común,
que nos permitan con objetividad homologar cada sismo, de
manera que de antemano sepamos cómo éste afectará
a las estructuras de nuestras construcciones; por ello,
la subjetividad asociada a la escala sísmica de Mercalli
debiera concluir su desecho definitivo de nuestro léxico,
en contrapartida asumir como única forma de medida
la escala
Richter o bien la escala sismológica de Magnitud
de Momento.
Otro
concepto de la mayor importancia que debe tenerse en cuenta
a la hora del análisis, es que superada la fortaleza
de la norma sísmica, el comportamiento y soporte
de las estructuras resistentes se encuentran al arbitrio
y designios de Dios, por ello, es preciso que la norma asuma
con objetiva claridad esta frontera. Es decir no sólo
señalar que debe resistir sino cual es el límite
de soporte, en esencia resulta urgente definir un perfil
"Biosísmico Estándar", de manera
que cada edificación pueda comparar los complejos
parámetros de cálculo con ese estándar
y así, dar objetiva y social respuesta a la capacidad
de soporte. De esto, se puede conversar con el señor
Tomás Guendelman, ingeniero civil estructural, cuya
experiencia le aconseja un perfil evaluativo común
a las estructuras resistentes de los Edificios Habitacionales,
actualmente tiene cargo en el Directorio del Colegio
de Ingenieros de Chile.
Sobre
lo señalado últimamente, se desprende que
la sociedad entiende y demanda para un sismo de esta magnitud
un mínimo por no decir, cero daño a las estructuras
en el límite de esta frontera, lo cual, advierten
cálculos estructurales para eventos que quizás
jamás en la escala de la vida humana de una persona
pueden ocurrir. En consecuencia, válido resulta preguntarse
si este mayor costo que involucra este gran desafío
al conocimiento y a la técnica, nuestra sociedad
se encuentre en condiciones de financiar y pagar.
Para
los efectos, también resulta socialmente necesario
entender la diferencia entre una norma antisísmica
respecto de una norma asísmica. En nuestro
país, todo el desarrollo dice relación con
la primera, que en esencia significa que las estructuras
resistentes se enfrentan y se oponen al sismo. La segunda,
conceptualmente significa que la onda sísmica no
entra en la edificación gracias a elementos amortiguadores
de interfase entre el terreno y ésta, complementada
con contrapesos móviles que se oponen al movimiento,
anulando o disminuyendo notablemente su intensidad final.
Esta última opción, desde el punto de vista
de las estructuras parece la más óptima, sin
embargo es la menos desarrollada, con costos que la experiencia
indica resultan por ahora inalcanzables para nuestro país.
Otros
conceptos socialmente incomprendidos, objetos de gran escarnio
y publicitadas demandas, dicen relación con la incomprensión
a lo exigido por la propia norma vigente, la cual espera
que el comportamiento de los elementos no estructurales,
no opongan resistencia alguna al movimiento y deformación
elástica de las estructuras soportantes. En consecuencia,
tabiquerías, rellenos y otros no estructurales son
pensados para que se destruyan antes que ofrezcan resistencia
a la estructura. Lo cual visiblemente presenta un aspecto
devastador al interior de las viviendas, sin que ello necesariamente
signifique daños estructurales en una proporción
significativa.
Mucho
se ha opinado por la ciudadanía con alta manipulación
de la prensa, respecto de la necesidad que la revisión
y aprobación técnica estructural de los Proyectos
de Edificación tengan las Municipalidades, Minvu
o MOP. Esto sería un grave error, más allá
de lo normativo a temas urbanos, pues no existe ni existirá
en estas entidades el personal idóneo en su calificación
para revisar y observar a estos Proyectos. Al margen de
la inseparable responsabilidad final que sobre los Proyecto
derivaría en estas Entidades, las que enfrentarían
solidariamente con los ejecutantes, en caso de demandas
judiciales futuras. Basta agregar que la cantidad de Ingenieros
estructurales el Chile, calificados para revisar los planos
estructurales de una Edificación Habitacional bordean
el centenar.
Mucho
se carga en la responsabilidad Inmobiliaria, a la cual la
legislación señala como primera, sin embargo,
la legislación le permiten la representación
legal y o gerencia a cualquier persona, sin importar si
esta es profesional o no y más, sin tener relación
alguna con el sector construcción. Entonces esta
Inmobiliaria que tiene el capital, contrata al mejor Arquitecto,
al mejor Ingeniero y al mejor revisor estructural, aún
así, este osado emprendedor (Financista, Inmobiliario),
tiene que responder económicamente por las fallas
técnicas de proyecto de construcción.
Creo importante tener en cuenta los aspectos descritos para
pasar a ver conceptos normativos propiamente tales.
CONCEPTOS NORMATIVOS
Brechas Insertas en la Norma:
1)
Si la norma entiende que los cálculos estructurales
son complejos y en el tema habitacional está en
riesgo la vida de personas y sus familias ¿por
qué entonces la norma no es concreta respecto del
profesional que calcula?, vale decir, actualmente cualquier
ingeniero civil puede calcular edificios habitacionales;
los más cercanos en la especialidad son los Civiles
en Obras Civiles y particularmente los Ingenieros Estructurales,
¿por qué entonces no se concentrar en ellos
esta responsabilidad?
2)
¿Por qué no establecer escalas de experiencia,
tanto en altura como en superficie construida, para habilitar
al profesional en el cálculo de edificios habitacionales?
En rigor, un profesional recién salido de la universidad
está habilitado para calcular y responder sobre
un edificio mayor.
3)
Con el objeto, entre otros, de mitigar los dos puntos
anteriores, la norma entrega la revisión estructural
a revisores independientes; los cuales al margen de ser
de la especialidad estructural (sólo los de la
U. de Chile y U. Católica Santiago), tienen que
tener algunos pergaminos adicionales de estudios y experiencia
acreditada. Sin embargo y paradojalmente, no les da responsabilidad
Civil ni penal alguna por su cometido. Nada dice la norma
sobre la revisión entre parientes, o profesionales
con vínculos a las mismas oficinas que intervienen
en el cálculo estructural de las mismas edificaciones.
4)
La norma no cuantifica con parámetros numéricos
(Escala Richter u otra), lo que se entiende por sismos
de baja intensidad, mediana intensidad o alta intensidad.
La clasificación de estos sismos, la norma los
hace en función de los daños estructurales
que se producen en las edificaciones respecto del mismo
sismo. Calificando de sismos de baja intensidad, a aquellos
que no generan daño estructural y no estructural
a la edificación. De mediana intensidad, aquellos
que provocan escaso daño estructural con daños
a elementos no estructurales, dejando a los de alta intensidad,
para aquellos que generan un gran daño estructural,
con evidentes mayores daños a elementos no estructurales,
pero que ante todo, las estructuras resistentes preservan
la edificación para asegurar la vida de sus ocupantes.
Este punto es demasiado importante, porque no establece
con claridad el máximo límite resistente,
solo da por descontado que la edificación debe
resistir un sismo 7,5 grados magnitud Richter. La controversia
se plantea porque pudiera asumirse que la edificación
también debe resistir en pie ante un sismo de 9,5
grados Richter, magnitud máxima conocida; lo que
es un imposible, porque a partir de un grado 9 en la misma
escala, se provocan cambios en la geografía de
la tierra, aparecen y desaparecen montañas.
5)
Parece indispensable, definir cuál es la capacidad
de soporte de las estructuras frente al máximo
evento sísmico que la sociedad a través
de la norma está dispuesta a permitir o aceptar.
En ese contexto establecer un perfil biosísmico
estándar, socialmente aceptado, sobre cuyo rango
deba inscribirse todas las edificaciones habitacionales.
Ello, si bien puede acotar o restringir la libertad arquitectónica
para estos edificios, tendrá la ventaja de homologar
resultados.
6)
Nuestro país es uno de los más desarrollados
en cuanto normas antisísmicas, pero los programas
computacionales, de los cuales dependen los complejos
modelos y miles de ecuaciones diferenciales necesarias
para calcular la resistencia dinámica de los edificios,
no están evaluados ni menos certificada su autorización
de uso. Sin embargo, de ellos depende el comportamiento
de los edificios ante un sismo.
7)
En los aspectos más finos del diseño estructural,
el sentido común aconseja que en él exista
más de una piedra angular para el soporte de la
edificación. Es decir, si en un momento la carga
resistente recae en un único elemento estructural,
y por algún motivo este elemento falla, lo lógico
es suponer que la edificación completa se colapse.
Por ello la norma debe poner atención y preocuparse
de ello. Para graficar y comprender mejor el sentido de
lo escrito, transportarse al edificio ubicado en calle
Carrera esquina Salvador Reyes, ex Aguas Antofagasta hoy
CORFO - Sercotec: más del 50% del edificios se
apoya en dos pilares ubicados en los extremos del frente.
Este es un edificio que cumple con todas las normas vigentes,
sin embargo, si llegara a fallar uno de estos pilares
frente a un evento de magnitud equivalente al tratado,
el edificio sin dudas colapsa. En resumen algo similar
sucedió en el Edificio de Concepción, el
sismo cortó elementos esbeltos y el edificio cayó.
8)
El mayor cuestionamiento deriva del hecho del ¿por
qué edificios antiguos se comportaron notablemente
mejor que los últimos construidos? Si bien, es
poco serio hacerlo sin información específica,
la observación visual dice relación con
que a diferencia de los primeros, notablemente mayor es
la incidencia en que debieron habilitarse espacios para
estacionamientos bajo las estructuras portantes de estos
mismos edificios, abriendo huecos en muros estructurales,
los que se reemplazaron por pilares o estructuras más
esbeltas, las que se vieron afectadas más allá
de lo calculado, por efectos de torsión, corte
y cargas.
9)
Finalmente, lo probable es que hayan descriterios a juicio
de algunos especialistas, respecto del óptimo diseño
estructural de algunos de los edificios afectados. Sin
embargo, de ser así, ello se ha generado por la
permisividad que la propia norma ha otorgado.
Criterio de Estructuración de Edificios Sismorresistentes
La
altura, ancho y largo del edificio, su carga ocupacional,
la ubicación de este en el territorio nacional,
la selección de la tabiquería y la selección
de los elementos resistentes como muros, vigas caja de
escalera y la geología del sector son los elementos
que conforman la configuración estructural de los
edificios.
En consecuencia, el diseño arquitectónico
debe complementarse con el más óptimo y
razonable criterio en el diseño estructural, porque
al final será este último el que deberá
imponerse, pues estas decisiones influyen de manera determinante
en el comportamiento sismo resistente de los edificios.
Una razonable simetría, adecuada configuración
estructural, y selección de los materiales llega
a ser de la mayor importancia, lo cual, muchas veces pareciera
que puede sustituirse gracias a complejos y sofisticados
métodos de análisis utilizado por el ingeniero.
Sin embargo, la experiencia termina por volver al origen,
pues un buen programa de análisis y cálculo,
no suplen al buen criterio en la estructuración
de la edificación.
En concordancia con lo anterior, se plantean algunos criterios
que han demostrado conformar una óptima estructuración.
1. Trabajo conjunto de Arquitecto con Ingeniero, para
evaluar la mejor estructura sismo resistente. (Constructibilidad)
2.
El ingeniero no debe dudar en proponer revisiones y exigir
el modificar la arquitectura, para evitar dar soluciones
estructurales muy complicadas, producto de concepciones
arquitectónicas no colaboradoras con el óptimo
diseño estructural.
3.
Evitar estructuraciones irregulares como las siguientes:
- "
Debe de haber continuidad de los muros resistente en
todos los pisos, es decir, evitar de cortar los muros
sobretodo en el primer piso, en lo posible no colocar
estacionamientos en el primer piso. En caso de ser obligado
a tener que hacer esto, este elemento no debe quedar
en el perímetro del edificio, ya podría
fallar por solicitaciones combinadas de corte, torsión
y compresión, tampoco debe ser un muro con mucha
rigidez para evitar que tome mucha carga y en lo posible
contar con muros adyacentes para que tomen las cargas
de este en caso que el primero falle.
- "
No permitir discontinuidad en los elementos resistentes
verticales y en caso de verse obligado a ello, el muro
que se descontinué debe estar apoyado en algún
elemento que descargue a las fundaciones.
- "
Evitar cambios de masas importantes por piso, como estanques
o piscinas muy grandes en los últimos pisos.
- "
Procurar la simetría en ambos ejes de la planta
del edificio, en caso de tener un edificio sin simetría
cuidar la torsión del edificio por medio de muros
perimetrales más rígidos, es decir, de
mayor espesor o longitud.
- "
No concentrar elementos rígidos y resistentes,
en la zona central de las plantas, porque son menos
efectivos para resistir torsión, si bien los
muros ubicados en la zona central tienen un comportamiento
aceptable, las columnas estarán sujetas a un
corte por torsión mayor que aquél proporcionado
por la ubicación de los muros en la periferia.
- "
No es recomendable colocar las escaleras y elevadores
en las partes externas del edificio ya que tienden a
actuar aisladamente ante los sismos, con concentraciones
de fuerzas y torsiones difíciles de predecir.
- "
Evitar la discontinuidad del diafragma rígido,
como las losas, ya sea por abertura de la caja escala,
ascensor o exigencias de arquitectura. Éstas
que no sean mayor al 40% del largo o ancho, sobretodo
en el centro del edificio ya que producirá una
rotulación y trabajarán como dos estructuras
independientes.
- "
Siempre procurar la ortogonalidad de los muros electos
estructurales.
- "
En caso de tener plantas en forma de T, L, H, U, etc.
se debe generar juntas de construcción, dividiendo
el edificio en varias plantas regulares.
- "
En los volados, la viga que lo sostiene debe tener igual
o menor rigidez que el pilar que lo apoya.
- "
Procurar las fallas locales en zonas previstas, que
servirán de disipadores de energía, por
ello es preferible utilizar muros acoplados entre si,
por medio de elementos menos rígidos que se podrán
deformar plásticamente.
Alex
Zepeda Montalva