Marta
Fernández Montero
Febrero 2010
En
un País, cuyo nombre no recuerdo, había gran
efervescencia: se acercaba un nuevo aniversario de la independencia
nacional y sus habitantes y autoridades querían celebrarlo
en grande ¡Como nunca antes!
Y
había algunas especiales razones: este aniversario
coincidía con un centenario, el País había
salido de una profunda crisis política que por muchos
años mantuvo dividida la sociedad, y ahora, habiendo
recobrado la democracia, con un país en paz y una
economía relativamente pujante, se podía dar
ese lujo.
Desde
la Colonia, el país había pasado por diferentes
etapas, a veces siguiendo los vaivenes del mundo en evolución:
a los latifundios heredados de los colonizadores, siguió
una reforma agraria que, con todos sus defectos, permitió
un mejor aprovechamiento de los terrenos agrícolas
y empezaron a florecer diferentes empresas agropecuarias.
Los
pueblos se hacían más concientes de sus derechos
y la presión por los cambios tomaba diferentes derroteros:
algunos pensaban en un cambio por medio de una evolución
a situaciones de mayor justicia; otros en cambio, asimilando
teorías extranjeras, presionaban por un cambio inmediato
y radical, los que, al triunfar en las urnas, produjeron
una radicalización de las posturas, un caos social
y económico que terminó en un golpe de estado
y en una dictadura de la que el país, después
de muchos esfuerzos, había logrado salir.
Los
gobiernos democráticos que siguieron, teniendo presente
que los cambios a mayor justicia y mayor democracia estaban
en la meta de la mayoría, se pusieron a la tarea
de hacerlos dentro de la Constitución y las leyes,
modificando, poco a poco y de acuerdo con el Congreso, las
ataduras que le impedían avanzar.
Fue
un largo período de avances en todo sentido, aunque
siempre bajo la presión de los que querían
un avance más rápido hacia situaciones de
mayor justicia.
El
País se abrió en sus relaciones exteriores
diplomáticas, culturales y comerciales a la mayor
parte de los países del mundo, ampliando sus posibilidades
de exportación y por lo tanto, dando espacios a la
creación de industrias creadoras de empleo; las finanzas
del estado se habían manejado en forma impecable,
mereciendo por ello elogios de muchos países, incluso
los desarrollados.
Se
había implementado un programa social para dar facilidades
a los ciudadanos para adquirir una casa propia por medio
de un subsidio y cancelación de ella en cuotas. Estos
buenos propósitos se tropezaron, en algunos casos,
con empresas que aprovecharon el sistema para hacer su negocio
sin pensar en solucionar el problema habitacional de la
gente: construyeron casas de mala calidad y de dimensiones
tan pequeñas que no permitían el desarrollo
normal de una familia; esto produjo, en un momento un descrédito
del sistema y hubo que reglamentar, con la experiencia adquirida,
la calidad y dimensiones de las viviendas.
Para
mejorar la salud se crearon diferentes redes de consultorios
y programas de protección de los más débiles:
salud gratuita para los ancianos y para los portadores de
enfermedades catastróficas en Hospitales Públicos;
revisión dental en las escuelas para los niños;
en algunas provincias se había implementado el servicio
médico a domicilio para los enfermos postrados y
el poder pedir hora por teléfono en vez de hacer
colas al alba para obtenerla, el préstamo de camas
anti-escaras, etc.
Se
había abierto salas cunas para que las madres pudieran
trabajar tranquilas mientras sus hijos estaban bien cuidados
por personal especializado; igualmente se abrieron jardines
infantiles para nivelar a los niños nacidos en pobreza
e ignorancia con los nacidos en ambientes más privilegiados,
antes de su ingreso a la escuela.
Se
había mejorado notablemente las carreteras; el programa
de locomoción colectiva, después de muchos
tropiezos iniciales, se había impuesto con reconocimiento
de sus usuarios y las redes del metro se ampliaron de tal
manera que acercaban a los habitantes de la periferia de
la capital los que ganaron en rapidez y seguridad para acercarse
a sus trabajos.
El
país era evaluado positivamente entre todas las naciones
del mundo los que lo consideraban un País fiable
para hacer negocios y cumplidor de sus compromisos internacionales.
¡¡Cómo
no iba a haber ambiente de celebración!!
Pero
había conciencia de que no todo estaba solucionado:
no se había logrado atenuar la brecha que existía
entre los que ganaban más de lo que necesitaban para
vivir y se podían dar el lujo de una vida dispendiosa
y los que tenían que luchar día a día
por su sustento y el de su familia y sin poder muchas veces
darle a sus hijos una mejor educación.
Las
causas de esta brecha dividían la opinión
pública: algunos pensaban que era cuestión
de crear más empleos; otros que había que
ir a la raíz del asunto: ¿qué hacia
que dos individuos nacidos en el mismo territorio patrio
tuvieran tan diferente destino?
Y
dividieron los individuos en "niños en desventaja
"llamando así a los nacidos de padres en pobreza,
ignorantes o viciosos que no les podían proporcionar
ni la menor educación" y los nacidos en situación
de mayor privilegio y cuyos padres con mayor educación
y situación económica los podían proporcionar
una educación mejor y dotarlos de mejores armas para
enfrentar la vida.
Pero
ambos serían futuros ciudadanos, miembros del estado
y hacedores del futuro de la Patria. ¿Qué
hacer para revertir esta fatal diferencia? Y las miradas
se pusieron en la educación: los resultados de los
niños salidos de las escuelas públicas eran
muy inferiores a los de niños salidos de colegios
particulares.
Se
armó una gran discusión sobre el origen de
la diferencia: unos apuntaban a los programas educacionales
que no estaban de acuerdo con la evolución del País,
su desarrollo y los ciudadanos que necesitaba para esta
nueva etapa; otros apuntaban a la calidad del profesorado
y a las pocas exigencias que se ponían para ingresar
a la carrera docente; otros, al poco interés de los
mejores puntajes a ingresar a ella debido a los bajos sueldos
del profesorado que no les permitía desarrollar su
plan familiar dignamente sin tener que recurrir a otras
entradas y a la desmedrada opinión de tan importante
carrera. Otros, en fin, a que el subsidio educacional estaba
mal dirigido y peor utilizado: la educación se había
convertido en un negocio, los profesores contratados, muchas
veces no tenían los conocimientos necesarios para
sacar adelante a sus alumnos los que salían sin entender
lo que leían y mal escribiendo llenos de faltas de
ortografía; muchos concordaban en que el subsidio,
aparte de ser sustancialmente mejor, debía ser dirigido
al alumno en un bono personal e intransferible canjeable
sólo por educación; así los padres
podrían elegir el colegio que le diera más
garantías y los colegios competir en calidad para
atraer alumnos
Pero
donde todos estaban de acuerdo era en que, el actual estado
del País, necesitaba un avance hacia el desarrollo,
partiendo de un punto de vista diferente; se necesitaba
un reestudio de sus actuales necesidades, capacidades y
carencias, región por región, y de la calidad
de los actores que se necesitaría para llevar a cabo
esa transformación: es decir se necesitaba un "Plan
País", un plan de largo, mediano y corto plazo.
En
el corto plazo se debía, según decían,
empezar por un estudio, región por región
de sus carencias en cuanto a conectividad, producción,
servicios básicos, educacionales y de salud; por
otra parte, evaluar sus capacidades de producción
ya fuera agraria, minera, pesquera, maderera o de producción
de energía, para hacer un plan "regional"
de acuerdo a él.
Una
vez concluido dicho estudio, unificarlo en un plan País
con metas de desarrollo común.
Teniendo
claro el objetivo, se debía pensar en los protagonistas
que deberían llevarlo a cabo y como prepararlos;
se examinaron los planes de estudio y se consideró
que deberían adecuarse a las nuevas circunstancias
y orientarlos a la preparación de ciudadanos capacitados
para aportar a las tareas de transformación que se
iniciarían.
Los
planes educacionales, siendo en las materias de formación
humana iguales para todo el País, se diferenciarían
según la producción, capacidades y necesidades
de cada región para orientar la educación
y la capacitación a que cada ciudadano saliera de
la educación obligatoria con un oficio que lo permitiera
incorporarse y sentirse parte como ente útil al desarrollo
de su región: "no más niños salidos
de 4º medio con las manos vacías sin tener nada
especial que aportar al desarrollo del País"
y dando bote en el medio laboral en incipiente cesantía.
El
gobierno de turno buscó entre los ciudadanos más
preparados en todas las materias y les encomendó
la tarea de estudiar un plan País a partir del desarrollo
que se había conseguido.
Así
se repartieron por todos las regiones del País grupos
formados por economistas, sociólogos, y peritos en
diferentes materias, para estudiar con los habitantes de
cada región cuales eran las necesidades más
apremiantes de ella, con qué recursos contaban y
cuales eran sus carencias para planificar con ellos, cómo
resolver los problemas en un corto, mediano y largo plazo
y en qué forma el gobierno debía aportar para
ello.
Poniendo
en el centro del Plan País la "educación
"y "la capacitación", se empezó
a preparar el profesorado idóneo elevando las exigencias
para ingresar a la carrera docente, exigiendo a las universidades
mayor calidad en la preparación del profesorado,
pero al mismo tiempo mejorando substancialmente las remuneraciones
de los que se dedicarían a tan importante carrera
y dignificándola, ya que en sus manos estaría
la formación de los futuros ciudadanos.
Aunque
el plan se demoró algunos años en implementarse,
dio excelentes resultados: los nuevos planes de estudios
adecuados al plan en marcha, los profesores mejor remunerados
y de mejor calidad y preparación, los colegios mejor
fiscalizados y esforzándose por dar mejor calidad
para obtener la preferencia de los padres y obtener el bono
educación que otorgaba el gobierno a cada alumno,
el "Plan País" y los "Plan Regionales"
lo suficientemente publicitado para que la ciudadanía
los conocieran y votara, había sido aceptado por
la mayoría, todos los ciudadanos sabían los
objetivos de cada paso que daba el Gobierno y sentían
que eran parte de él; desde la educación primaria
a la educación media se orientaba a los niños
a tomar parte de este gran plan nacional y se les mostraba
cómo ellos serían parte de él, aprendiendo
un oficio o profesión que los integrara y mostrándoles
el resultado que tendría para ellos y sus familias
en el futuro.
Prono
se fueron viendo los resultados en las regiones donde se
priorizaba aquellos proyectos más encarecidos por
los habitantes de ella y solventados en parte por los ingresos
de la propia región.
Aumentaron
los puestos de trabajo en regiones y los muchachos no tenían
que emigrar para ingresar a estudios mayores, pues en regiones
también había Universidades y Escuelas Tecnológicas
de calidad y podían encontrar trabajo sin salir de
su terruño.
Todas
las regiones empezaron a tener Hospitales bien equipados
y con profesionales en las especialidades más frecuentes.
Con
la capacitación adecuada, los trabajadores podían
obtener salarios justos que les permitía solventarlas
necesidades básicas de su familia y la educación
de sus hijos, podían obtener una vivienda digna y
tener acceso a la salud, y la brecha entre los que tenían
en exceso y los que nada tenían se fue reduciendo.
¡¡Ahora
se podría celebrar en grande los próximos
aniversarios Patrios!!