LA ORDEN DE LOS ESPÍRITUS AZULES
Invitación sin Glamour
Francisco
Bascuñán Letelier
Enero 2010
Esta
es una invitación abierta para ingresar a la Orden
de los Espíritus Azules. Tal vez algunos ya pertenecen
a ella, incluso otros, sin saberlo, también. Es una
invitación sin glamour, para ingresar no se requiere
atuendo especial, ni día especial, ni hora especial,
ni siquiera música especial. Más, ojala nadie
lo sepa, tal vez por ello, es posible que pertenezcas a
ella aun sin tu mismo saberlo.
Es
una invitación a una orden de espíritu, si,
de espíritu, no de sangre.
Ya hemos visto muchos pactos y alianzas de sangre, y no
huelen bien porque siempre hay un derrotado, uno gana y
el otro pierde y el que pierde se pudre a tal punto que
al fin del día nadie sabe quien tenía la razón,
porque de ellos, no queda nadie vivo para que los interprete
y en último término los defienda. Ya los Judíos
(no Hebreos) que pretenden ser una
raza de sangre elegida con una inusitada historia de violencia
"ojo por ojo diente por diente"; ya los Católicos
(no Cristianos) que en el nombre
de la sangre de Cristo, al menos dudosa por sus resultados,
dogmáticos e inquisidores, pretendieron imponer su
verdad, estimándose en un millón los quemados
en hoguera durante los 800 años de la 'inquisición';
ya los Marxista, sangre proletaria, más dogmáticos
aun, que para imponer también su verdad, como los
otros, produjeron el genocidio más grande de la historia
universal, con más 110 millones de asesinados (Diario
Izvestia 30 Oct. 1997); y ahora algunos Islámicos
parecieran tomar el mismo derrotero. Y por otro lado los
perdedores, para muestra sólo algunas barbaridades
de nuestra era: primero los Druidas y Celtas que pasaron
por el filo de las espadas romanas; luego los Maniqueos,
Bogomilios y Cátaros, de los que se sabe muy poco
ya que fueron todos exterminados, quemados vivos por orden
de los papas católicos del siglo XIII (Papa Inocencio
III entre los años 1209 y 1229), los últimos
Cátaros, en 1244 en la gran hoguera en Monségur
donde "perecieron 205 réprobos, 'culpables
de herejía y obstinados en persistir en su error'.
Sin embargo, pareciera que las llamas de esa hoguera no
sólo siguen iluminando los profundos valles de los
Pirineos del departamento de Ariège, sino también
los repliegues tortuosos de la mala conciencia de la humanidad"
(Jean Markale -El Enigma de los Cátaros-
Edit. El Ateneo 2006); también los Templarios
que corrieron la misma suerte 100 años después,
el último "Jacobo de Molay" quemado el
18 de Marzo de 1314 en París por el rey Felipe IV
El Hermoso, siendo papa Clemente V (el primero de los papas
de Aviñón); y 700 años después,
sólo hace pocos años atrás, los SS
hitlerianos fueron exterminados por las tropas marxistas
y los juicios de Nuremberg, sin que sepamos, tal vez para
siempre, algo fidedigno de ellos que no sea lo que nos dicen
los dioses vencedores.
Seguir
así con alianzas de sangre pareciera no ser el camino
del amor, ni de la paz, ni del conocimiento y ni menos de
la prudencia; el "Ocaso de los dioses" así
lo demuestra. Basta.
Esta
invitación es a una orden radiante, luminosa e iluminadora,
en donde la luz de lo alto cae directo en tu conciencia,
en que todos ganan y en donde prima la libertad más
intrínseca del ser humano. Es una invitación
a nacer de nuevo en espíritu y dejar la sangre como
carne.
Es
la 'Orden de los Espíritus Azules'.
Aquí
no hay más catedrales que la tuya propia enclavada
en el centro de tu corazón, el único sacerdote
eres tú y no hay más leyes que las dictadas
imperiosamente por tu propia conciencia, y créeme
que es la más salvaje de las leyes. Tus errores pueden
ser perdonados por la sociedad, las religiones e incluso
hasta por el mismo Dios, pero de ahí a que seas perdonado
por ti mismo, es otro cantar y un largo camino.
Al
principio, en tu catedral habitan tres personas. Primeramente,
tu "cuerpo" de sangre y hueso del cual
estamos plenamente conciente y que se encuentra, junto con
todo el universo, encerrado en el plano espacio-tiempo (plano
C). Después, al distinguir el hombre otra
coordenada de vida que lo hace trascender, la coordenada
del 'amor', amor que siendo más que caridad, más
aun que fe y esperanza, constituyéndose en un modo
de vida capaz de dar y entregar en forma gratuita; se forman
otros dos planos que van a dar origen a otras dos personas
que conforman al ser humano. La del "alma"
que permanece estable en el tiempo ya que es atemporal,
en donde no hay pasado ni futuro, tal vez la más
enigmática de las personas, y vive aprisionada al
plano amor-espacio (Plano A); y la
del "espíritu "como brisa que fluye
por doquier pero que no se ve, sólo se siente, y
que también habita aprisionada, inmanente, ahora
en el plano amor-tiempo (plano B).
Después de estas tres personas, cuerpo, alma y espíritu,
habita tu catedral una cuarta persona que corresponde al
hombre integral, tridimensional por decirlo de algún
modo, en ella y con ella interactúan las primeras
tres personas. Y ésta cuarta persona eres tú,
realmente tú. Búscala y una vez que la encuentres,
sube a tu alado caballo blanco y vuela hacia lo que tú
puedes llegar a ser, una divinidad, lo que se ha dado por
llamar la 'gloria de Dios', razón última de
tu existencia y a lo mejor hasta de la 'creación';
lo que correspondería a una quinta persona. "
Pero a todos los que lo recibieron, dióles poder
de llegar a ser hijos de Dios, a aquellos que creen
en su nombre, los cuales no nacen de la sangre, ni de la
voluntad de la carne, ni de querer de hombre, sino de Dios".
(Jn 1, 12-14).
¡Por ello la invitación es a nacer de nuevo,
nacer en espíritu!
Cinco
en tu corazón es ya multitud.
La 'Orden de los Espíritus Azules', está por
sobre las religiones, sin negarlas ni confirmarlas, las
supera. Los espíritus azules se encuentran más
cercanos a las personas de la Trinidad, cohabitando sus
mismos planos, aventurándose en sus mismos designios.
A los espíritus azules los conoces por su actitud
de vida, no por uniformes ni distintivos especiales, son
seres normales y corrientes que tienen por norte el 'amor
gratuito', y eso se nota, porque los coloca en otro plano,
no digamos superior, pero en otro plano.
El
'amor gratuito' es dar sin compensación, no es un
intercambio 'yo te doy y tu me das', no, sólo tiene
ida pero no vuelta. No sé si esta 'orden de espíritus
azules' tiene una correspondencia, pero es un proceso místico
que con seguridad es necesaria para compensar al mundo,
dándole sentido y presagiando un destino grandioso.
¡Inimaginablemente grandioso y de inconmensurable
libertad!
Espíritus Azules
que rondas los mares astrales,
las fronteras divinas;
gracias por tus fecundos aportes.
La
magia de tu brisa
te hace llegar a los más profundo,
y se instala como brújula
en los recodos del camino.
Al
marcar los derroteros de Cristo,
nos das la confianza necesaria
para que al renacer en espíritu,
lleguemos al reino de libertad.
¡Decídete!
Depende únicamente de ti, no hay trámites,
tu incorporación es instantánea, lo que demora
un chasquido de dedos. Es el mismo tiempo que te demorarás
en iniciar un vuelo maravilloso hacia tierras eternas de
libertad.
En
la introducción del libro 'La Matriz Divina'
(Gregg Braden. Edit. SIRIO)
leo un poema del escritor contemporáneo Christopher
Logue; es un diálogo entre el maestro y sus
iniciados:
Acercaos
hasta el borde.
Podriamos caernos.
Acercaos hasta el borde.
¡Estamos demasiado alto!
ACERCAOS HASTA EL BORDE.
Y ellos se acercaron.
Y él los empujó.
Y ellos volaron.
ooOoo
ARTÍCULOS
RELACIONADOS
ANTROPOLOGÍA
TRINITARIA