Debate
entre un creyente y un ateo
Ratzinger con Flores d'Arcais
Francisco
Bascuñán Letelier
Antofagasta, Mayo 2009.
La
editorial ESPASA nos presenta, bajo el título: ¿DIOS
EXISTE?, un debate que tuvo lugar en el teatro Quirino de
Roma el 21 de Febrero del 2000, hace 9 años atrás,
entre el teólogo y filósofo Cardenal Joseph
Ratzinger, actual papa Benedicto XVI; y el filósofo,
periodista y ateo Paolo Flores d'Arcais, director de la
revista MicroMega. Actuó como moderador el destacado
periodista especializado y judío Sr. Gad Lerner.
El debate está precedido por sendos escritos de ambos
interlocutores; el primero, del cardenal Ratzinger, explica
en forma escueta "LA PRETENCIÓN DE LA VERDAD
PUESTA EN DUDA", y el segundo, de Paolo Flores d'Arcais,
en un amplio y detallado artículo, una extraordinaria
explicación del porque es ateo, denominado "ATEISMO
Y VERDAD".
Hasta
aquí los hechos; es pretensioso de mi parte siquiera
pretender comentar, más criticar y menos dar mis
ideas, ante tan prestigiosos y conspicuos interlocutores.
No cabe duda que lo mejor es leer el libro de tan solo 133
páginas, letra grande para viejitos y de muy fácil
comprensión; a todo trance, recomendable. Sin embargo,
con toda la humildad que me sea posible, voy a comentarlo.
EL
LIBRO
Como
dijimos el libro está compuesto de tres partes:
1.
El escrito "LA PRETENCIÓN DE LA VERDAD PUESTA
EN DUDA", del entonces cardenal Joseph Ratzinger;
2. El "DEBATE" propiamente tal; y
3. El escrito "ATEISMO Y VERDAD", del filósofo
Paolo Flores d'Arcais
1.
LA PRETENCIÓN DE LA VERDAD PUESTA EN DUDA
El
escrito trata de la "crisis del cristianismo en los
comienzos del tercer milenio" y al desafío de
dar, de nuevo, un sentido claro al concepto del cristianismo
como religión verdadera (religio vera), en un mundo
como el actual, que tiene a la ciencia y al positivismo,
como la teoría de la evolución por ejemplo,
como bandera de lucha para desacreditar todo intento de
desarrollo metafísico.
He
tratado de resumir el escrito de forma de invitar a Uds.
a que lo lean, lo que constituye el fin último de
este artículo, pero me es tremendamente difícil,
toda vez que está redactado en forma magistral, con
una claridad asombrosa propia de este cardenal y en sólo
12 páginas sin sobre ni falte media palabra. Trata
en forma simple un tema tan difícil como los fundamentos
de su religión en el sentido de entender al cristianismo
como la unión de la verdad racional y la verdad de
fe. Termina diciendo: "Su argumento [el del cristianismo]
más profundo debe consistir - al fin y al cabo igual
que entonces - en que el amor y la razón coinciden
como verdaderos pilares fundamentales de lo real: la razón
verdadera es el amor, y el amor es la razón verdadera.
En su unión constituyen el verdadero fundamento y
el objetivo de lo real".
2.
El DEBATE propiamente tal
La
postura de Ratzinger de asistir al debate, invitado por
MicroMacro, es la íntima convicción de que
la cuestión de Dios, que para los creyentes católicos
es verdad razonable, no es una cuestión privada como
de un club, sino que es necesaria para el hombre.
En
tanto, la postura de Paolo Flores d'Arcais, es que encuentra
que en este debate hay una asimetría, porque el creyente
trata de convencer al no creyente, en circunstancias que
el ateo no está interesado en absoluto en convencer
al creyente de la inexistencia de Dios. Para no mostrar
una incoherencia al invitar a tan ilustre representante
del catolicismo sino fuera de su interés, ni de la
mayoría de la audiencia que por los aplausos de acuerdo
a las diferentes intervenciones, se notaba ser atea; inicia
su intervención colocando condiciones y atributos
especiales a la fe, con los cuales él aceptaría
tal fe; como por ejemplo, que si la fe fuera aceptada como
un absurdo o "escándalo para la razón",
palabreando una frase de Pablo.
A
pesar que el debate no se produjo en torno a la existencia
de Dios, como teología fundamental y como lo promete
el título del libro, sino más bien a temas
contingentes, majaderamente impuestos por Flores en ataque
permanente a la iglesia católica, todas las intervenciones,
incluso la del moderador, fueron muy documentadas y muy
bien expuestas.
Una
postura importante por parte de Flores d'Arcais, es la de
la posibilidad de que una fe que cree que es verdad, se
tiente a imponerla por la fuerza; aludiendo directamente
a la Inquisición. A su vez, da ejemplos reiterativos
de lo sucedido con el totalitarismo nacista en relación
al holocausto judío; sin colocar una sola vez, algún
ejemplo de lo sucedido con el totalitarismo ateo marxista
en relación al mayor genocidio histórico que
jamás haya conocido la humanidad, esta vez porque
el ateo se creyó con la verdad. A tal punto, que
ya en una segunda lectura, se hace casi imposible dejar
de considerar a Flores d'Arcais como marxista, no me consta
pero sería una lástima, porque dejaría
al ateísmo en un muy mal pié.
El
debate se va entrelazando con diferentes temas:
¢1
desde la razón de la fe como que el amor no es
antirracional,
¢2 a como y por qué el cristianismo se ha
convertido en religión mundial;
¢3 si se puede vivir sin fe;
¢4 si hay algo en común entre la fe entendida
como compromiso civil, pasión militante, coherencia
con los propio ideales del ateo Flores d'Arcais, y la
fe en Dios;
¢5 cristianismo e ilustración;
¢6 encíclicas, en que se ha criticado tanto
al comunismo como a los peligros de una civilización
liberal, y en otras en que se ha hecho una liturgia penitencial
y arrepentimiento sobre actos pasados de la iglesia;
¢7 diferencias entre valores típicamente cristianos
y valores en realidad humanos;
¢8 defensa de la vida vrs. aborto;
¢9 fe y ciencia (de esa época, año
2000);
¢10 ley natural;
¢11 asuntos en que la mayoría no puede decidir,
fundamento e identificación de esos asuntos;
¢12 la creación;
¢13 la tentación de imponer "la verdad";
¢14 para terminar con una referencia a las complicaciones
de los concilios.
Como
se puede apreciar el debate no fue precisamente sobre la
existencia de Dios, sino más bien en la revelación
y su aplicación en el mundo. Tampoco se profundizó
ni criticó lo que pasa en un mundo sin Dios. A mi
juicio no bastó con las definiciones de cómo
debiera ser la fe para ser considerada como forma de vida,
o de cómo vivir con o sin ella. El debate sobre la
existencia de Dios simplemente no se tocó.
3.
ATEISMO Y VERDAD
El
artículo de Flores es muy largo, de brillante elocuencia,
pero cae de lleno en la confusión que dijimos al
principio. La mayor parte de su discurso se basa en la crítica
a la religión católica, enredando innecesariamente
sus valiosos argumentos en pro del ateismo.
Los
acápites del artículo de Paolo Flores d'Acais,
denominado "ATEISMO Y VERDAD", son catorce (14)
a saber:
a.
¿Una Iglesia sin verdad?
b. La hermenéutica privilegiada
c. La tradición escéptica y atea
d. El escándalo de la teodicea
e. Justicia humana y justicia divina
f. El secreto del pecado original
g. La trampa de la religiosidad triunfante
h. Credo quia absurdum
i. La tentación del poder mundano
j. ¿O Dios o la nada?
k. Hay que guardar silencio sobre el silencio
l. La verdad entre Hume y Heidegger
m. ¿Por qué Dios y no más bien los
entes?
n. Una actuación común en nombre del Evangelio
En
estos diferentes artículos, Flores d'Arcais da argumentos
para desacreditar la racionalidad en la fe católica.
Entra en el conflicto en que se encuentra el catolicismo,
según Flores, al no optar ya sea por una fe que se
puede probar a ultranza, ya sea por una fe en que Dios complació
en salvar a los creyentes con la locura de su mensaje que
"ha convertido en locura la fe mundana" (1Corintios,
1 21-22); como sabidurías opuestas. O la razón
o la fe, que para la razón es locura; o la fe o la
razón, que para la fe es locura.
También
nos enseña la historia de los argumentos en defensa
del ateísmo y su imposibilidad de un mayor desarrollo
por prohibiciones civiles temporales.
Tal
vez el punto más cercano a la discusión sobe
la existencia o no existencia de Dios, Flores d'Arcais lo
trata en el acápite relacionado con los artículos
que denominó "El escándalo de la teodicea"
y "Justicia humana y justicia divina".
La
Teodicea dice relación con la doctrina de la justicia
de Dios. Lo lleva al contexto del presente en la creación.
La pregunta es ¿Porqué Dios creó al
mal? Más aun, ¿Por qué si Dios puede
hacer milagros, no lo hace en forma permanente? La postura
de Flores d'Arcais es que la respuesta a esta pregunta es
imposible, por más que la metafísica y los
creyentes, por años, han tratado de responder dejando
más dudas que respuestas válidas. Se hace
y responde a algunas de estas justificaciones, como que
el mal "no es tal" que es simplemente "falta
de ser"; o bien la idea del pecado original y la del
libre albedrío que dignificaría al hombre.
Ante estas justificaciones, Flores responde aduciendo que
la posibilidad del mal sería necesaria para el bien;
y para la segunda, que Dios sería impotente ante
la miserable voluntad del hombre.
El
argumento de estos artículos, va directamente a cuestionar
la existencia de un Dios Todopoderoso, y en este sentido
se destaca en relación a otros acápites del
escrito de Flores d'Arcais en que ataca vehementemente a
la Iglesia Católica como si ésta fuera sinónima
y única posibilidad de creer en Dios.
Se
debe destacar el hecho, que al final, Flores d'Arcais reconoce
que la dimensión del amor existe y que no pertenece
al positivismo; más aun, el evangelio del amor es
un punto de encuentro entre los hombres. Este acto de hidalguía
le da un tremendo peso a su intención.
CRITICA
Tal
vez, lo primero que me salta a la vista, y de acuerdo a
lo dicho por Ged Lerner en la introducción del debate,
es lo inconveniente del título del libro; según
él por el hecho de un debate entre un cristiano y
un ateo y para colmo moderado por un judío, lo que
produjo risas y aplausos entre los más de dos mil
personas que se aglomeraron en las afueras del teatro donde
se tuvo que colocar carpas y alto parlantes improvisados;
tal fue el éxito de la convocatoria. Sin embargo,
la inconveniencia del título, yo la veo desde otro
punto de vista, y es que durante el desarrollo de las intervenciones
se trataron, y con insistencia, otros temas de alto interés
popular pero que nada van en la concepción de la
existencia de un Dios; me refiero a temas como la caída
del comunismo, los derechos humanos, el aborto y la autocrítica
de la iglesia católica.
En
tal sentido, para tratar la controversia entre los creyente,
unos que creen en la existencia de Dios y otros que creen
en que Dios no existe, veo la necesidad de separar aguas
entre diferentes temas, que por más que sean de interés
popular, van a confundir y enredar un desarrollo racional
y emocional, de por sí ya engorroso.
Para separar aguas, creo que es necesario no confundir a
Dios con los grandes iluminados, en especial Jesús,
y ni menos a éstos con las religiones. Dios - Jesús
- Religión son tres elementos de diferente naturaleza
y como tal no son comparables. Es como comparar peras con
manzanas, cada una de ellas puede ser bonita y rica de sabor
o bien fea y abominable, pero lo uno no cataloga para la
otra ni viceversa. Cuando hablamos de Dios, podemos hacer
referencia a otras concepciones, pero jamás confundirlas
ni menos extralimitarlas; por ejemplo, no ser católico
apostólico romano, no significa ser ateo; así
como ser teísta tampoco significa necesariamente
ser cristiano ni menos católico.
En
seguida, los temas mundanos, por llamarlos de alguna manera,
surgen del hecho que cada interlocutor, no solamente se
cree dueño de la verdad, sino que justifica este
hecho. Tal vez es la soberbia del que dice lo que cree,
de ahí la humildad con que se deben tratar los temas
sensibles y emocionales. Y con esa humildad, yo creo que
el tema de creer es un tema personal, de emociones, de sensibilidades,
de vivencias y sobre todo, de experiencias. Nadie puede
probar racionalmente la existencia o la no existencia de
Dios a través de un documento o de un discurso, como
así también y de la misma forma, nadie puede
eliminar la fe en lo que uno siente.
Si un ser querido vuelve de un viaje y me cuenta que conoció
un monumento tan maravilloso, como el Tal Mahal por ejemplo,
me lo describe con tal detalle de grandeza pero yo no le
creo; esa persona no tiene como probarlo, me puede mostrar
fotos, darme el testimonio de sus amigos, hasta morir por
hacerme creer, y puedo seguir sin creerle. No hay forma.
Si nos ponemos por un momento en las calzas de Jesús,
comprendemos cuando nos dice: "entiendo que no me crean
por lo que digo ya que no tengo respaldo, pero por lo menos
créanlo por lo que hago"
y se larga a
hacer milagros para que por ese medio le crean lo que dice.
La problemática de creer es muy complicada. Y mucho
más complicada cuando los argumentos se enredan con
otros de otra estirpe.
Para
un teísta las emociones y sensaciones son sus formas
más importantes de aprender y de aprehender; para
un ateo lo es la ciencia, lo materialmente comprobable,
el positivismo. Hoy por hoy, hay un serio esfuerzo por parte
de los pensadores en un acercamiento entre la física
y la metafísica (lo que está más allá
de la física), con la marca inicial de no poder llegar
a una conclusión última sin perder su propia
identidad; pero es un esfuerzo muy importante ya que se
puede avanzar en muchos campos a una velocidad impresionante
como ya lo hemos descrito en otros artículos. La
verdad última no la conocemos, y difícilmente
algún día la vamos a poder conocer sin perder
nuestra condición humana, ahora sólo podemos
aplicar el método matemático de aproximaciones
sucesivas; y así, la metafísica está
aportando un amplio campo de investigación a la ciencia.
Un
último punto:
Como
el debate propiamente tal, majaderamente se tornó
hacia problemas mundanos, se dejó a un lado las aseveraciones
dadas por Flores en su escrito previo, como son sus fundamentos
del ateismo, los que son de suma importancia y fascinantes.
Ratzinger las ha respondido, de acuerdo a las razones católicas,
en innumerables ocasiones tanto antes como con posteridad
al debate, pero no conozco si las hubiera hecho directamente
a esta intervención de Flores en comento; si lo hubiera
hecho y no aparecen en el libro sería una falta de
éste.