Cena en un Colegio Especial
Roberto
Bascuñán W.
Nos reenvió el mail que presentamos
Junio 2009.
En
una Cena de una Escuela de niños con Capacidades
Especiales, el Padre de un Estudiante pronunció un
discurso que nunca será olvidado por las personas
que lo escucharon.
Después
de felicitar y exaltar a la escuela y a todos los que trabajan
en ella, este padre hizo una pregunta:
"Cuando
no hay agentes externos que interfieran con la naturaleza,
el orden natural de las cosas alcanza la perfección.
Pero mi hijo, Herbert, no puede aprender como otros niños
lo hacen. No puede entender las cosas como otros niños.
¿Dónde está el orden natural de las
cosas en mi hijo?"
La
audiencia quedó impactada por la pregunta.
El
padre del niño continuó diciendo: "Yo
creo que cuando un niño como Herbert, física
y mentalmente discapacitado viene al mundo, una oportunidad
de ver la naturaleza humana se presenta, y se manifiesta
en la forma en la que otras personas tratan a ese niño".
Entonces
contó que un día caminaba con su hijo Herbert
cerca de un parque donde algunos niños jugaban baseball.
Herbert le preguntó a su padre:
"¿Crees que me dejen jugar?"
Su padre sabía que a la mayoría de los niños
no les gustaría que alguien como Herbert jugara en
su equipo, pero el padre también entendió
que si le permitían jugar a su hijo, le darían
un sentido de pertenencia muy necesario y la confianza de
ser aceptado por otros a pesar de sus habilidades especiales.
El
padre de Herbert se acercó a uno de los niños
que estaban jugando y le preguntó (sin esperar mucho)
si Herbert podría jugar. El niño miró
alrededor por alguien que lo aconsejara y le dijo:
"Estamos
perdiendo por seis carreras y el juego esta en la octava
entrada. Supongo que puede unirse a nuestro equipo y trataremos
de ponerlo al bate en la novena entrada".
Herbert
se desplazó con dificultad hasta la banca y con una
amplia sonrisa, se puso la camisa del equipo mientras su
padre lo contemplaba con lágrimas en los ojos por
la emoción. Los otros niños vieron la felicidad
del padre cuando su hijo era aceptado.
Al
final de la octava entrada, el equipo de Herbert logró
anotar algunas carreras pero aún estaban detrás
en el marcador por tres. Al inicio de la novena entrada,
Herbert se puso un guante y jugó en el jardín
derecho.
Aunque
ninguna pelota llegó a Herbert, estaba obviamente
extasiado sólo por estar en el juego y en el campo,
sonriendo de oreja a oreja mientras su padre lo animaba
desde las graderías.
Al
final de la novena entrada, el equipo de Herbert anoto de
nuevo. Ahora con dos 'outs' y las bases llenas la carrera
para obtener el triunfo era una posibilidad y Herbert era
el siguiente en batear.
Con
esta oportunidad, ¿dejarían a Herbert batear
y renunciar a la posibilidad de ganar el juego?
Sorprendentemente,
Herbert estaba al bate.
Todos
sabían que un solo 'hit' era imposible porque Herbert
no sabía ni como agarrar el bate correctamente, mucho
menos pegarle a la bola. Sin embargo, mientras Herbert se
paraba sobre la base, el 'pitcher', reconoció que
el otro equipo estaba dispuesto a perder para permitirle
a Herbert un gran momento en su vida, se movió unos
pasos al frente y tiro la bola muy suavemente para que Herbert
pudiera al menos hacer contacto con ella.
El
primer tiro llegó y Herbert abanicó torpemente
y falló. El 'pitcher' de nuevo se adelantó
unos pasos para tirar la bola suavemente hacia el bateador.
Cuando el tiro se realizó Herbert abanicó
y golpeó la bola suavemente justo enfrente del 'pitcher'.
El
juego podría haber terminado. El 'pitcher' podría
haber recogido la bola y haberla tirado a primera base.
Herbert hubiera quedado fuera y habría sido el final
del juego. Pero, el 'pitcher' tiró la bola sobre
la cabeza del niño en primera base, fuera del alcance
del resto de sus compañeros de equipo.
Todos
desde las graderías y los jugadores de ambos equipos
empezaron a gritar 'Herbert corre a primera base, corre
a primera', nunca en su vida Herbert había corrido
esa distancia, pero logro llegar a primera base. Corrió
justo sobre la línea, con los ojos muy abiertos y
sobresaltados.
Todos
gritaban, '¡Corre a segunda!' recobrando el aliento,
Herbert con dificultad corrió hacia la segunda base.
Para
el momento en que Herbert llegó a segunda base el
niño del jardín derecho tenía la bola...el
niño más pequeño en el equipo y que
sabía que tenía la oportunidad de ser el héroe
del día. Él podía haber tirado la bola
a segunda base, pero entendió las intenciones del
'pitcher' y tiro la bola alta, sobre la cabeza del niño
en tercera base.
Herbert
corrió a tercera base mientras que los corredores
delante de él hicieron un círculo alrededor
de la base. Cuando Herbert llegó a tercera, los niños
de ambos equipos, y los espectadores, estaban de pie gritando
'¡corre a 'home'! corre'!.
Herbert
corrió al 'home', se paró en la base y fue
vitoreado como el héroe que bateó el 'grand
slam' y ganó el juego para su equipo.
"Ese
día", dijo el padre con lágrimas bajando
por su rostro, "los niños de ambos equipos ayudaron
dándole a este mundo un trozo de verdadero amor y
humanismo".
Herbert
no sobrevivió otro verano. Murió ese invierno,
sin olvidar nunca haber sido el héroe y haber hecho
a su padre muy feliz, haber llegado a casa y ver a su madre
llorando de felicidad y ¡abrazando a su héroe
del día!
UNA
PEQUEÑA NOTA PARA ESTE MENSAJE:
Todos
nosotros mandamos cientos de bromas por correo electrónico
sin pensarlo dos veces, pero cuando nos llega un mensaje
sobre las opciones de la vida, la gente duda.
Lo
crudo, vulgar y a veces obsceno circula libremente por el
ciberespacio, pero las discusiones públicas sobre
decencia son comúnmente suprimidas en nuestras escuelas
y lugares de trabajo.
Si
estas pensando en reenviar este mensaje, existe la posibilidad
de que estés pensando en las personas en tu libreta
de contactos que no son las 'apropiadas' para este tipo
de mensajes. Bueno, la persona que te envío esto
piensa que todos juntos podemos hacer la diferencia.
Nosotros
tenemos miles de oportunidades cada día para ayudar
a que se realice 'el orden natural de las cosas'.
Tantas
interacciones entre personas aparentemente sin significado,
nos presentan una elección: podemos transmitir una
pequeña chispa de amor y humanismo o dejamos pasar
esas oportunidades y permitir que el mundo se enfríe
cada vez más.
Un
hombre muy sabio dijo una vez que toda sociedad es Juzgada
por como trata a los menos afortunados entre ellos.
La
persona más rica no es la que más tiene, sino
la que menos necesita.
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Hasta aquí el mail llegado