LA
MENTE
Francisco
Bascuñán Letelier
Mayo 2009.
Siento que la "mente" nos abarca y nos domina.
Para
ello, esta loca e indómita mascota, a veces dócil
a veces chúcara como yegua en invierno, usa diferentes
atajos para actuar sobre mi cuerpo, sobre mi espíritu
y sobre mi alma.
De
una u otra manera, la mente hace que "sea" lo
que "soy".
Mis
tres personas: cuerpo, espíritu y alma; se hacen
una en mi "mente". Siento que ella constituye
el recipiente de mi vida, en ella está la vida. Sin
embargo, también siento que no me pertenece por entera;
ella, mi mente, no se aloja en ninguna de mis tres personas
en forma específica, sólo las habita o se
refleja en ellas. De aquí que intuyo que la "mente"
es algo mucho más estable que nuestro vulnerable
cuerpo y que no pertenece sólo a este mundo.
Nuestras
tres personas interactúan con nuestra mente, con
nuestro ser íntimo, y es dable que así sea
en forma correcta y abundante. De aquí la necesidad
de poner en práctica las conocidas virtudes en aras
de aumentar estas conexiones ampliando nuestras conciencias.
Y así, pienso que en mis tres personas:
El
trabajo nos conecta con la tierra y nos da el pan
de subsistencia para desarrollar un cuerpo sano y para
forjar voluntades inquebrantables.
El
emprendimiento nos da las fuerzas esperanzadoras
del mañana. Espíritu emprendedor dispuesto
a dar la lucha contra la adversidad y "nos conduce
a las esperanzas de las cosas del Cielo" (Cirilo
de Alejandría 380-444).
La
humildad, o íntima convicción de
grandeza que no requiere de alabanzas, nos fortalece el
alma y nos guía hacia el conocimiento, fundamento
de nuestra existencia y posiblemente de nuestra trascendencia.
Sí,
la mente nos abarca y nos domina
El
mecanismo para influir o manejar la mente y por ende manejarnos
nosotros mismos, ya lo conocemos, es el camino de darse
por entero, es el camino del amor, el camino de la luz.
Darse
en el trabajo, darse en el emprendimiento y darse en la
humildad; es darse en cuerpo, espíritu y alma.
En
el equilibrio de estas formas del amor, en el aprovechamiento
de las circunstancia de la vida para fortalecer nuestras
tres personas, pienso que se encuentra la inteligencia
humana y la paz en nuestro ser más profundo,
en nuestra "mente".
Definitivamente
mi mente no es sólo de este mundo y no por ello me
deja de abarcar, de dominar y de marcar mi destino, mi sino.