Francisco
Bascuñán Letelier
Abril 2009.
Para
un pueblo creyente, que cree en Dios, en la trascendencia
del hombre, en que el hombre tiene una persona en este mundo
pero también una persona en el mundo de los espíritus
y también en el mundo de las almas; le es perfectamente
factible tomar contacto con los espíritus.
Existen
cientos, miles, millones de personas que a diario rezan
por un mejor futuro para el mundo y por las almas del pasado.
Esto se puede lograr en un sistema atemporal, sin tiempo.
Buena
parte de la ciencia, en estos momentos, está inclinada
a estudiar estos aspectos de la naturaleza; y cada vez más
se tiende a probar que se trata de un sistema inteligente,
creado por una especie de "mente inteligente".
Sin
embrago, convivimos también con un grupo relativamente
reducido de personas que se dicen ateos, pero que son diferentes
a otros muchos respetables ateos, que les enfada la existencia
de un mundo teísta, un mundo que cree en Dios, en
la trascendencia del hombre y en un mundo de paz.
Estos
pocos toman revancha a través de la ironía,
para desprestigiar, enlodar y colocar en una pira de llamas
ardientes al mundo creyente. Otros pocos, también
se suben al carro de la hilaridad para provecho político
personal, pero que son los primeros que, de rodillas, andan
pidiendo milagros para sus seres queridos que han caído
en alguna desgracia.
Todo
esto me luce a la tan criticada inquisición durante
la oscura Edad Media. Pero al revés. El poder terrenal
siempre adelante.
Yo
declaro, que bajo ciertas técnicas de oración,
entro a convivir con el mundo espiritual y tomo contacto
con mis seres queridos, espíritus de vivos y muertos,
conocidos en el mundo de los vivos o nó. Les aseguro
que cada ricita imberbe, nos hace bajar gradas, no subir.