APUNTANDO
HACIA EL PODER
DIGNIFICANDO la POLÍTICA
Francisco Bascuñán Letelier
Febrero 2009
El
PODER, ¡el bendito y maldito poder!, es la concupiscencia
en donde más claramente se ve la mano de Dios y la
del demonio; cuando su administración se inclina
hacia el servicio público (hacia los demás)
o hacia el beneficio personal (egocentrismo) respectivamente.
Constituye el camino más difícil y más
seguro de salvación, y al mismo tiempo el más
fácil y más seguro para condenarse.
¡Qué
fácil debe ser caer en las tentaciones del poder!
La adulación, la soberbia creyéndose superior,
la codicia
y cuán difícil debe ser compatibilizarlo
con la humildad, el pasar inadvertido, el mantenerse honrado,
el ser patriota hasta dar la vida por el servicio a los
demás, el colocar todo su ser al servicio del puesto
público de modo de contribuir a un estado impersonal;
en pocas palabras: mantener la frente en alto.
No
todo el mundo desea el poder, como los poderosos y ambiciosos
de él suponen. Sin embargo, al ver tal grado de decadencia
y desorganización que actualmente impera en nuestro
país más de alguien, con verdadero sentido
de servicio público, se debería tentar en
acceder a la banda tricolor.
Hace
algunos veinte años atrás, en el tiempo del
Gral. Pinochet, un grupo intentamos hacerlo a través
de un partido político que llamamos "Solidaridad
Nacional" ("SOL DE CHILE"), era una especie
de "la derecha por el NO" y donde creamos el nombre
de "centroderecha". Bonito recuerdo, lleno de
trabajo, ilusiones y derroche de espíritu, el partido
se formó sin problemas en tiempo del gobierno militar.
Sin embargo, al poco andar la democracia, en este caso el
maldito poder se hizo sentir. El partido en formación,
no aceptó entrar al grupo marxista de la "concertación"
con el fin de formar una centroderecha fuerte. El gobierno
del Sr. Aylwin no perdonó el desagravio, y en un
fin de semana, mandó demoler el edificio completo
donde operábamos (edificio de dos piso ubicado en
calle Huérfanos esquina de la Norte Sur de la ciudad
de Santiago), robándose todo lo que había
en su interior, mesas, sillas, salas de clases completas
y muy especialmente, todas las filiaciones. Después
de esto, la desmoralización, al no encontrar apoyo
alguno en ninguna de las instituciones establecidas, nos
quitó toda fuerza para seguir, hecho agravado por
las deficientes finanzas que todo proyecto requiere; y en
1992, todo el esfuerzo realizado a esa fecha, quedó
sólo como una experiencia fallida.
Con
el tiempo he vuelto a leer sus principios y me he vuelto
a motivar pero ya sin esperanza; como en esas noches sin
luna donde se ven claramente las estrellas pero no se encuentra
el camino.
Base
política:
1.
La verdad,
2. Los valores,
3. Capacidad realizadora.
1.- La verdad
La
verdad es la base para la confianza y la fe pública;
dos elementos fundamentales de un estado en forma.
Inaugurar
una sala piloto en un hospital sin terminar, o inaugurar
un tren que no existe, no es tan complicado en sí,
sino que lo es por su consecuencia en la pérdida
de la fe pública. Lo mismo sucede con la cuenta anual
del o de la presidente ante el parlamento; no hay una cuenta
fidedigna de lo realizado, transformándose en un
discurso proselitista, de promesas y medidas por hacer.
Se va perdiendo la confianza y la fe pública. Es
como esas señaletas de tránsito en las carreteras,
que son inaplicables y que sólo sirven para sacar
partes pero que se transgreden en un 100% transformándose
en una metódica enseñanza para que, los peatones
y automovilistas por igual, las transgredan sistemáticamente.
Lo malo es que cuando hay una señaleta verdaderamente
importante y bien colocada, también se transgrede
por costumbre y vienen las desgracias. Lo mismo pasa con
los políticos actuales, fallan, fallan y fallan
hasta que la ciudadanía se acostumbra a enlodar una
actividad fundamental como lo es la política sin
hacer nada hasta que vienen las desgracias; los mayores
estamos hartos de ellas.
POLÍTICOS:
La plebe pensamos que Uds. debieran ser veraces aunque duela.
2.- Los Valores.
Una
sociedad sin valores es como una locomotora sin control.
La libertad sin tope ético es libertinaje; la libertad
personal es el resultado de un estricto estado en forma,
no es el punto de partida de una desorganización.
La
sociedad necesita sanarse, necesita colocar a Dios en nuestro
mundo, son límites necesarios para nuestra subsistencia
incluso dejando el problema dogmático a un lado.
¡Si no crees en Dios, al menos vive como si existiera!
El problema social se produce cuando el hombre antepone
su plan propio por encima del de Dios; cuando el accionar
no respeta los valores por conveniencia personal.
Actuar
con ética, es simplemente anteponer la conveniencia
de los demás, de la sociedad, por encima de la nuestra;
este es el plan de Dios, el evangelio del amor como antítesis
del egocentrismo.
La
frase: "...el sobresueldo no es ético pero es
legal
" del ex presidente de Chile don Ricardo
Lagos, va a formar parte de la historia de este decadente
período político de Chile; porque sintetiza,
con toda claridad, el muy bajo nivel valórico actual.
POLÍTICOS:
La plebe les pedimos que Uds. además de ser veraces,
sean confiables, humildes, honrados, patriotas leales a
su patria, personas que honren su palabra.
3.- Consecuente -capacidad realizadora-
Ser
consecuente con su pensamiento. Realizar lo que uno piensa
y lo que ha prometido hacer, es el gran reto de todo gobierno
y para ello requiere de una gran capacidad realizadora.
Sin embargo esto abarca un espectro más amplio, ya
que esta capacidad no se limita a las cúpulas sino
que tiene que traspasar a toda la ciudadanía y muy
especialmente a los servidores públicos. La tarea
es cambiar el pensamiento: "se debe hacer" por
el "tengo que hacer".
Indudablemente
que para esto, además de capacitación y trabajo,
requiere liderazgo, confiabilidad y espíritu desbordante
de esperanza. De esta forma se puede pretender un "estado
en forma" perdurable en el tiempo.