RESPONSABILIDAD
INDIVIDUAL
Y ESTADO UNITARIO
Francisco
Bascuñán Letelier
Febrero 2009
Estamos cansados de la mediocridad burocrática que
no es otra cosa que la falta de responsabilidad individual
de cada autor.
Se
ha publicado mucho sobre lo que le pasa hoy a un parlamentario
cuando redacta mal una ley, a un juez cuando se equivoca
en algún dictamen, y así a otros altos dignatarios,
pero también ¿qué pasa cuando un funcionario
común que pudiendo resolver un problema, aunque no
sea de su estricta incumbencia, no la hace?
¡No
pasa nada!
Mejor dicho sí pasa: aumenta la
decadencia, el egoísmo, la mala honda.
Hoy,
el correcto actuar individual se ve dañado por la
inequidad y por la falta de sanción; produciéndose
un desencantamiento por la virtud y originando un tortuoso
camino para obrar bien, lo que a la larga termina en mal.
Es un círculo vicioso que tenemos que romper para
lograr un Chile luminoso.
Por
eso es que la falta de sanción, al esconder la responsabilidad
individual en aras de una mentira o de una forma de oligarquía,
pulveriza la sociedad. Al revés, la sanción
permite, ya sea por el engrandecimiento del espíritu
ya sea al temor a la justicia, premiar y enorgullecer al
que actúa bien haciéndolo sentir verdaderamente
chileno; y así, se invierte el círculo vicioso
antedicho.
De
lo menor a lo mayor, la individualidad hace el todo. La
responsabilidad individual no va hacia el egocentrismo,
todo lo contrario, va hacia el bien común. Por ejemplo,
el respeto individual va hacia la libertad de todos. De
aquí que la unidad nacional sea responsabilidad individual
de cada uno de nosotros.
La
virtud une, el mal divide. Este milenario concepto nos indica
el camino de la unidad y el reforzamiento del "alma
nacional"; tan requerida en estos tiempos de decadencia.