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Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno
no ofende en palabra, éste es varón
perfecto, capaz también de refrenar todo
el cuerpo. 3 He aquí nosotros ponemos
freno en la boca de los caballos para que nos
obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo.
Santiago, Cap. 3 vrs. 2 al 3
Cuando volví a Chile a final del 2002 de mi pasantía
en España, volví en una situación económica
muy complicada. No tenia casa y mi sueldo de profesor universitario
alcanzaba escasamente para financiar el colegio y alimentación
de mis hijos.
Cada vez que salíamos y me pedían algo, les
respondía casi automáticamente, no, no podemos
porque no hay plata para eso. Y así sucedía.
Cuando tomé conciencia de lo automático de
la respuesta, reflexione y pensé que en realidad
lo que pasaba es que no quería hacer esas cosas.
Decidí cambiar mi respuesta (negativa) automática
por: "Si, si podemos, pero no, No queremos"
un
poco en risa y un poco en serio se iniciaba un viaje lejos
de las costas de la auto justificación.
Casi
mágicamente, todo comenzó a cambiar, las cosas
tomaron un aspecto más liviano, más alegre.
Evitar repetir que no podía, que no tenía
dinero, me tranquilizó. El pensar que si podía
pero no quería, me devolvió el control de
mis decisiones. Podía llevarlos a todos al cine,
pero prefería darles de comer ese día. Era
una elección consciente.
Dominar
lo que decía fue más difícil de lo
que creía, suponía ser dueño de mis
comentarios y de mis respuestas, pero me di cuenta que mucho
de lo que decía lo hacía en modo automático.
En
la antigua esfinge egipcia, las alas de águila representaban
el signo de escorpión, también la transformación
iniciática, y la palabra CALLAR.
¿Y
porque el callar es una clave en nuestra transformación?
Según Santiago Apóstol, el dominio de la boca
nos dará un dominio de todo nuestro cuerpo, como
un caballo.
Como
yo lo entendí, el dominio de la "boca"
tiene que ver con el desarrollo de la prudencia, prudencia
en el comer y en el hablar. Dominar lo que como y lo que
digo, me obliga a tomar conciencia de mi actuar diario.
Ayuno y oración parecieran ser claves en el desarrollo
de nuestra águila interior, de nuestra prudencia
y dominio propio.
Decir
"no quiero" en vez de "no puedo", me
obliga a enfrentar mi parte de responsabilidad y dejar de
sentirme una víctima de las circunstancias. Me abre
alas y me llena de valentía, es mi águila
interna que despierta y me lleva a volar sobre mis problemas,
con la libertad del que elije.