Yaiza
Martínez
Tendencias 21
Abril 2009.
Científicos de la Universidad de
Washington han constatado empíricamente, por vez
primera, el efecto de la imaginación sobre la realidad.
A dieciséis personas se les pidió que buscaran
en la pantalla de un ordenador una letra y que señalaran
cuándo la habían encontrado imaginando al
mismo tiempo una de estas dos posturas: sus manos cercanas
a la pantalla o sus manos situadas a la espalda. Los resultados
del experimento demostraron que la mera visualización
de una postura condiciona las respuestas del cuerpo tanto
como la postura física realmente adoptada. Los científicos
señalan que esto demuestra que la imaginación
tiene la extraordinaria capacidad de dar forma a la realidad.
Por Yaiza Martínez.

Los
psicólogos Christopher Davoli y Richard Abrams, de
la Universidad de Washington en Saint Louis, Estados Unidos,
han demostrado empíricamente, por vez primera, que
el poder de la imaginación es un poder real.
Según
informa la Association
for Psychological Science de EE.UU. en un comunicado,
de esta investigación se desprende que la imaginación
es más eficiente de lo que creemos a la hora de ayudarnos
a alcanzar nuestros objetivos.
En
un artículo publicado al respecto en la revista Psychological
Science, se explica que en un estudio
realizado por el propio Davoli en 2007, se había
constatado ya que los objetos situados cerca de las manos
los analizamos visualmente con mayor intensidad.
En
dicho estudio, los participantes debieron colocar sus manos
cerca de determinados objetos físicos para comprobar
el análisis visual y la eficacia de las respuestas
del cuerpo hacia dichos objetos. Se comprobó que
la rapidez de la respuesta del cuerpo a los objetos dependía
de la cercanía o lejanía de las manos de los
objetos analizados: si las manos están cerca del
objeto analizado, la reacción corporal tarda más
que si las manos están alejadas del citado objeto.
Se cree que esto se debe a la importancia de la representación
visual para poder asir o evitar los objetos cercanos a nuestras
manos.
En
la nueva investigación de Davoli, sin embargo, las
posturas de las manos -más lejos o más cerca
de los objetos- no se adoptaron físicamente, sino
sólo con la imaginación. Sin embargo, a pesar
de esta significativa diferencia respecto del primer experimento,
los resultados no variaron, lo que según estos investigadores
significa que imaginar una postura da los mismos resultados
que adoptarla realmente.
Tarea
visual e imaginación
En
las pruebas de esta última investigación participaron
dieciséis estudiantes que, en primer lugar, se ejercitaron
en la práctica de imaginar movimientos. Posteriormente,
todos ejecutaron una tarea visual a través de un
ordenador, al tiempo que imaginaban sus manos en dos posiciones
diferentes.
En
un momento del experimento, las manos se las imaginaban
situadas alrededor del monitor, como si los participantes
fueran a abrazar la pantalla con ambas manos (postura cercana),
y en otro momento del experimento, se imaginaban que sus
manos estaban colocadas a su espalda (postura alejada).
La
tarea visual consistía en buscar, en la pantalla
del ordenador, una letra-objetivo (H o S) que se encontraba
confundida en conjuntos de tres o siete letras de distracción.
A continuación debían avisar, con la mayor
rapidez posible, que la habían encontrado pulsando
una tecla.
Antes
de realizar este ejercicio, en la pantalla del ordenador
aparecía un aviso de tres segundos de duración
que indicaba a los participantes cuál de las dos
posturas de las manos debían imaginarse durante la
tarea visual explicada.
Sin
embargo, aunque se imaginaran las manos intentando abrazar
la pantalla del ordenador o situadas a sus espaldas, las
manos permanecían -en realidad- junto al teclado
durante todo el experimento. En total fueron realizados
dos bloques de 64 pruebas.
Dar forma a la realidad
Los
resultados demostraron que la mera imaginación de
una de las dos posturas afectaba a la velocidad de respuesta
de una forma muy similar a la obtenida en los estudios previos,
con posturas de las manos realmente efectuadas, no imaginadas.
Así,
los participantes de esta segunda investigación pasaban
más tiempo buscando la letra-objetivo cuando se imaginaban
sujetando el monitor, en comparación con cuando se
imaginaban a sí mismos con las manos a la espalda.
Los
investigadores sugieren que la mayor lentitud en las búsquedas
de la letra objetivo indica un análisis más
minucioso de los objetos que están cercanos a las
manos, aunque esta postura sea sólo imaginaria. De
esta forma, se repitieron los resultados de la citada investigación
anterior, en la que los participantes invirtieron más
tiempo en observar objetos cercanos a sus manos que en observar
objetos realmente alejados de éstas.
Los
científicos señalan que este hallazgo indica
que nuestro espacio "peripersonal" puede extenderse
al espacio de la imaginación. El espacio peripersonal
es el que está situado alrededor de nuestro cuerpo,
y es descrito por los autores de esta investigación
como "una "burbuja" invisible que se extiende
varios centímetros a partir de la piel en todas las
direcciones".
Esta
capacidad, señalan los investigadores, presenta algunas
ventajas, como la posibilidad de determinar, antes de realizarla,
si una acción es o no realista (por ejemplo, ¿puedo
llegar a la estantería más alta?) o para ayudarnos
a evitar algunos choques.
Los
autores del estudio concluyen que los resultados confirman
una idea que ha sido expuesta durante mucho tiempo por expertos
en motivación, psicólogos deportivos, e incluso
por John Lennon: que la imaginación tiene la extraordinaria
capacidad de dar forma a la realidad.
Algo
que conocen muy bien, por ejemplo, los deportistas, que
utilizan la visualización mental para ayudarse a
mecanizar, a automatizar los gestos deportivos y a reforzar
sus aptitudes, mejorando sus propias destrezas deportivas.
TENDENCIA
21
Sábado 18 Abril 2009
Lunes 20 Abril 2009
Yaiza Martínez