De
la Creación a la Gloria
Francisco Bascuñán Letelier
Agosto 2009.
Después de cruzar tierras y mares, entre sueños
y nubes, sentí encontrar un tesoro en mi corazón;
algo así como el Santo Grial. Un gran cáliz
que lo contenía todo; y en sus costados, con esplendorosos
verdes y azules, se reflejaba enteramente la creación.
Como una gran matriz, se presentaba en afloramiento permanente
y continua transformación. Desde las galaxias, pasando
por la tierra y hasta en los diminutos átomos, vi
la armonía de los movimientos que transforman a los
astros en grandeza, a los rayos en poder, a las flores en
belleza. Cáliz misterioso en donde la creación
se transforma en la gloria del Creador.
Pero había más que mostrar: el compartir.
A algunos de los seres vivos de la creación, les
había sido dado el poder de la conciencia para mostrar
la nobleza en los actos nobles, la honradez en los honrados,
la fidelidad en los fieles
Más aun, les fue
dado el conocimiento a los humildes
Por último, como con tapa de oro, el cáliz
mostró el misterio del amor, para así, y como
manifestación de la Gloria Divina, guiar libremente
y por voluntad propia, la creación hacia su destino,
hacia su sino, hacia su Creador; completando el ciclo del
sentido de tal creación.
Es por ello que los seres humanos habríamos sido
dotados de la posibilidad de intervenir como coautores en
la transformación, tal vez debiera decir transmutación,
de las cosa de la naturaleza en cosas trascendentes, divinas,
en cosas de Dios; simplemente maravillándonos y asombrándonos
con lo que gratuitamente, nos ofrece la vida. De esta forma,
en el mundo, en el espíritu y en el alma; todo enraizado
en este cáliz, se manifestaba la 'Gloria del Creador'.