Hace algunos meses, en la revista "Tendencias
21", encontramos un interesante artículo
relacionado con materia y trascendencia. El artículo
es un compendio elaborado por Yaiza Martínez y se
refiere a una propuesta del profesor Neo Zelandés
Neil Broom publicada en "The
Global Spirit"
La
ciencia revela la dimensión trascendente de la materia,
según Neil Broom
Una
intención y un propósito parecen los
responsables de la vida y de su capacidad de adaptación
Yaiza Martínez
Jueves 06 Noviembre 2008
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La
Naturaleza sugiere la trascendencia, según Neil
Broom, profesor de ciencias materiales de la Universidad
de Auckland, en Nueva Zelanda. La complejidad progresiva,
la intención y la capacidad de cambio de la materia
responden, según Broom, a un elemento que va
más allá de las meras leyes descriptivas
de la física y de la química: algo similar
a una "mente". Una intención y un propósito,
que se descubren desde el nivel atómico hasta
la organización de los órganos como sistemas,
parecen los responsables de la vitalidad de la vida,
y de su capacidad de adaptación. Por Yaiza Martínez.
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Neil
Broom, profesor de ciencias materiales de la Universidad
de Auckland, Nueva Zelanda, interesado desde hace años
en el debate ciencia-Dios, publica en un artículo
de la revista The Global Spiral, del Instituto
Metanexus, una reflexión sobre la posibilidad
o no de que la Naturaleza sugiera la trascendencia.
Según
él, los pensadores seculares modernos argumentan
en su mayoría que la ciencia moderna ha demostrado
que la vida es fruto de un proceso completamente natural,
e imprevisto. Y que Dios no tiene nada que ver con dicho
proceso.
Sin
embargo, y aunque la polarización Dios versus no-Dios
sea una de las grandes tensiones de la cultura occidental
contemporánea, Broom no pretende reflexionar sobre
dicha tensión, sino que se cuestiona si los detalles
que la ciencia ha revelado a lo largo de la historia apuntarían
realmente a una dimensión trascendente e intencionada
en la materia.
La selección natural
Para
empezar, Broom se centra en la selección natural,
como descripción de las transformaciones biológicas
producidas en los genes, y que dan como resultado variaciones
en el fenotipo. Esta selección natural, señalan
los científicos, es un proceso en el que no existe
la inteligencia ni hay implicado un propósito último.
Es, simplemente, una fuerza amoral, tan inevitable como
la gravedad.
La
expresión "selección natural" se
ha convertido, según Broom, en una especie de expresión
mágica que elimina cualquier atisbo escéptico,
como si estuviera llena de poder y de autoridad, y pudiera
explicarse con ella cualquier hecho del mundo material.
Es por tanto necesario preguntarse, señala Broom,
si la selección natural puede ser tan fácilmente
reducida a un proceso sin conciencia ni propósito.
Para
el autor, incluso aunque sea utilizada de una manera simplista,
la "selección natural" representa un proceso
verdaderamente intencional que supone - en palabras de Charles
Darwin- escudriñar continuamente las pequeñas
variaciones del mundo, rechazar lo malo, preservar y sumar
lo bueno, trabajar silenciosamente y aprovechar las oportunidades.
Y
esto para cualquier organismo en relación con sus
condiciones de vida y sus entornos orgánico e inorgánico.
Toda esta intención, según algunos científicos,
podría provenir incluso de los propios átomos
y moléculas.
La complejidad biológica y la intención
Otro
tema clave de la biología es cómo los órganos
de gran complejidad podrían haber evolucionado. La
respuesta suele darse en términos graduales, acerca
del poder creativo de pequeños cambios acumulativos
que han llevado de una complejidad menor a una progresivamente
mayor.
La
explicación material de este hecho requiere, incluso
para los científicos más materialistas, de
la asunción de que los órganos sólo
"aceptan aquellas mutaciones que mejoran su rendimiento",
es decir, que existe en ellos una especie de "intención",
que limitaría los caminos a seguir en su propio desarrollo.
Otro
aspecto a discutir desde esta perspectiva es la diferenciación
entre objetos y organismos. Para Broom, los científicos
materialistas han caído en el error de pretender
explicar el funcionamiento y desarrollo de los organismos
comparándolos con modelos de programas informáticos
que tratan de imitar a la biología, pero en los que
las opciones de desarrollo se producirían de manera
aleatoria (Broom se refiere específicamente a un
modelo informático desarrollado por Richard
Dawkins para explicar la vida).
La trampa de la lógica
Estas
analogías sólo pueden demostrar que los cambios
aleatorios producirían una variedad indefinida de
formas, que en realidad sólo se parecerían
de manera superficial a las formas materiales, vivas o no,
cuyos componentes resultan sorprendentemente fieles a las
leyes de la química o de la vida y, al mismo tiempo,
requieren de una progresión para los pequeñas
alteraciones que en ellas se provocan.
Según
Broom, los científicos materialistas confunden así
los objetos con los sistemas naturales, intencionados y
llenos de significado. Éstos últimos parecen
más bien el fruto de órdenes, tan cuidadosamente
tramados, que hacen pensar en la influencia de un poder
o fuerza similar a la de la mente.
Por
otro lado, Broom señala que el naturalismo afirma
que los sistemas vivos son mecánicos, y por tanto
explicables en términos de leyes físicas y
químicas objetivas.
Sin
embargo, en el momento en que se afirma que la vida es mecánica
y, por tanto, reducible a un complejo conjunto de mecanismo
bioquímicos inanimados, se cae en una trampa lógica:
admitir el mecanicismo en el mundo vivo es admitir la necesidad
de condiciones límites que no pueden explicarse por
las propias leyes inanimadas.
Observación y dimensión trascendente
El
materialismo biológico parece obsesionado, en definitiva,
con una economía causal unilateral de influencias
completamente materiales. Admitiendo sólo las leyes
de un mundo material sin propósito, ofrece así
una teoría absurdamente truncada de la vida, que
falla al dar cuenta de la propia "vitalidad" del
mundo biológico.
¿Por
qué los átomos y las moléculas se unen
para formar sistemas que resuman un sentido de propósito
y destino? Broom propone un modelo de creación evolutiva
que no evitaría salirse de la actividad esencial
de Dios, para pasarse al núcleo de los procesos orgánicos.
En
otras palabras, escribe el autor, sólo con examinar
los hechos revelados por la ciencia nos enfrentamos a una
dimensión en la materia relacionada con un elemento
"mental". Por tanto, la observación de
la Naturaleza sugiere que en ella existe una dimensión
trascendente.