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Código:
AÑOMMDD 123 ### CLASIFICACIÓN
1 - 2 - 3
1.-
CLASIFICACIÓN GENERAL:
A.-
Del Alma
Para meditar y disfrutar:
B.-
Del Espíritu
Para pensar y recordar:
C-
Del Cosmo
Para programar y actuar:
2.-
TEMAS
T.-
Teología
F.- Filosofía
X.- Antropología
V.- Valores
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C.- Cristología
S.- Sabios - Grandes
-
R.-
Reflexiones Oraciones
M.- Mente Discernimiento-
F.-
Ficción Imaginación
E.- Eventos Acontecimientos
---------------------------
N.- Ciencias
Naturales
G.- Ciencias
Abstractas
R.-
Religión
P.- Política
D.- Deportes
A.- ARTE
3.- TIPO DE ESCRITOS
P.-
Pensamientos
R.- Relatos y Comentarios
V.- Versos - Poemas
C.- Cuentos
E.- Ensayos
T.- Testimonios
I.- Ideas - Propuestas
-
D.-
Denuncias.
CLASIFICADOS
por NÚMERO:
###
CLASIFICADOS
por AUTOR:
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El
Nuevo Nacimiento
De cierto, de cierto te digo,
que el que no naciere de nuevo,
no puede ver el reino de Dios.
Biblia de Jerusalén, Juan 3:1-8
Francisco Bascuñán Walker
Navidad 2008
La
primera vez que pase navidad sin mis hijos pensé
que me moriría de pena. Fue la navidad del 2002 y
hacía meses que me había separado. La situación
se me presentaba difícil y dolorosa.
Siempre la navidad la había asociado a la cara de
felicidad de los niños abriendo sus regalos, esa
euforia de alegría, gritos y sorpresas de regalos
inesperados o muy esperados que eran el centro de una noche
mágica y aunque cuando era niño en mi familia
no le daba tanto asunto a los regalos como al evocar el
nacimiento, lo cierto era que esa realidad había
cambiado.
Los días previos caminé largas horas por los
centros comerciales atestados de gente y compré los
regalos para todos, sin embargo, el pensar que no estaría
ahí le quitaba toda la magia. Y esa navidad compré
para cumplir, sumido en mis pensamientos y mi tristeza.
Cuando acepte mi nueva situación, mi cuerpo y mi
mente se retrajeron de dolor
como un caracol buscando
su refugio en si mismo. No quise comunicarme con nadie para
no tener que hacer algo
.simplemente me deje caer (como
muerto) a mi nueva realidad
aun así, una invitación
poco convencional me llevó de la mano a una experiencia
maravillosa.
Esa Nochebuena entré esperando ver a algún
personaje vestido de profeta haciendo alguna ceremonia extraña,
nada de eso, a cambio me encontré con poca gente
en una sala sin muebles, una sala blanca y silenciosa.
Me senté descalzo en la alfombra, escuchando una
suave música de fondo, como cantos gregorianos o
algo así
. Me pareció muy inspiradora
o ¿sería que estaba cansado de los villancicos?...
no sé. Permanecí un largo rato esperando;
finalmente dejé de esperar, simplemente estaba ahí,
en eso
en nada.
Me invadía el sueño; eran cerca de las dos
y media de la mañana de la noche del 24, cuando entre
mis pensamientos comencé a escuchar un canto en un
idioma que no conocía, un canto que repetía
una y otra vez la misma estrofa, tranquilamente
....pausadamente.
Era la voz de un hombre de edad, una voz amable pero áspera
y profunda
. Llena de piedad, de comprensión.
Al principio lo seguí mentalmente y luego yo también
repetía esa estrofa extraña, y mi mente más
allá del sueño comenzaba a llenarse de alegría,
de esa alegría de navidad, la misma que veía
en los niños al abrir los regalos.
Entonces lo entendí, yo también recibía
un regalo en ese instante. Un abrazo cálido que espantó
todas mis penas, un abrazo de vuelta a casa, un abrazo lleno
de ternura como quien recibe a un recién nacido.
Y mi alma se inundó de una fuerza nueva, renovadora.
Aquel recién nacido que había visto miles
de veces en pesebres sin vida ahora era yo mismo y su luz
brilló un instante dentro de mí
y eso
bastó.
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