Pensando
en la ley de educación que en estos días se
discute en el parlamento, ley LGE, en las opiniones relacionadas
que he escuchado en diferentes medios, algunos con la necesidad
de legislar pensando desde la universidad hacia abajo, otros
al revés.
Creo
que cuando a un niño:
si
se le miente, sale mentiroso;
si se le engaña, sale tramposo;
si se le pega, sale peleador;
si ve violencia intrafamiliar, él hace lo mismo;
si ve robar, sale ladrón;
también
veo que a la mayoría de nuestros niños, desde
que nace:
se
le da un chupete en lugar de pecho;
se le engaña con el viejo pascuero;
se le habla de la cigüeña en lugar del parto;
se le dice que la droga sabe mal;
se le dice que no pida boleta para robar el IVA;
se le dice que compre discos robados;
se le dice que se coma las golosinas antes de pasar por
la caja del supermercado;
Me
parece que la educación parte por los valores que
se van formando en la ley natural.
La buena leche va formando buenos quesos.
Y
así, al pasar los años, para cuando vengan
los sueños y los esfuerzos; tanto uno como los otros,
lo hagan con bases bien fundamentadas.
Los
esfuerzos y los logros, crisol de la experiencia, van templando
el carácter y la voluntad. Y es precisamente esta
virtud, la "templaza", la llave maestra para abrir
la puerta de la "humildad" que nos da paso al
camino de la "libertad interior", y ésta,
nos lleva inexorablemente al "conocimiento", tanto
racional como intuitivo.
El
"conocimiento" es vigoroso, fuerte, brillante;
es magnífico, abarca más allá del saber,
entra en nuestras vidas dándole sentido a ella. Responde
al ¿por qué? y al ¿para qué?,
y nos hace tomar conciencia y experimentalmente nos hace
sentir, que todo el camino recorrido se encuentra en peligro
de autodestrucción si no se concibe un límite,
una ética, un Dios.
La
concepción de un Dios no es solamente una cuestión
de "teología" o de "religiones",
es una cuestión de vida. - hoy y aquí -. No
es una religión la que te libera, es tu propia conciencia
y no otra ni la de otros, la que decide libremente sobre
tu vida y tu muerte. Creo que esta es la base para el desarrollo
de una ley de educación: la enseñanza de los
valores(1), de los peligros, de las
aspiraciones legítimas, de los esfuerzos y sus logros,
de las obligaciones, de las virtudes(2),
de la solidaridad y subsidiaridad (si es que alguien conoce
el término) o si se quiere, del amor y libertad.
Por
último, creo que esta es la forma para aprender a
"pensar" y también creo y tengo fe, en
el desarrollo del pensamiento en la mente de un hombre sano.
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(1)
valor = lo que tiene cierto mérito.
(2) virtud = disposición constante
del alma que nos incita a obrar bien y evitar el mal.