La definición de "negocio" son muchas,
desde la negación del "ocio", hasta la
más refinada explicación de los economistas,
pero siempre se encuentra presente un elemento intrínseco
a los negocios: "el riesgo". Sin riesgo no existe
el negocio, puede ser una actividad de empleado, servicios
profesionales, pero no se puede hablar de negocio.
Los
empresarios son personas destinadas a levantar proyectos
para realizar negocios y obtener supuestas utilidades, con
un riesgo de por medio. El máximo riesgo debiera
ser perder dinero en lugar de ganarlo.
Por
lo tanto, toda persona que trata con empresarios y negocios,
trata indirectamente con los riesgos de ellos. Atendiendo
que a mayor riesgo, mayor utilidad y viceversa.
Aclaro
esto que parece obvio, porque para el DICOM (Dirección
de Informe Comercial de Personas y Empresas de Chile) pareciera
que no lo es. Veamos:
Lo
más común es que un empresario que desea realizar
un negocio, acceda a un crédito que amablemente ofrecen
las instituciones bancarias. Al solicitar el referido crédito,
el banco trata de minimizar sus propios riesgos, supuestamente
para bajar las tasa de interés y por ende sus propias
utilidades, pidiendo garantías reales de mayor valor
que el crédito que va a conceder. Pues bien, en muchos
casos el empresario pierde dinero en un negocio, que tanto
él como el banco, creían que se iba a ganar.
En ese desafortunado momento para el empresario, no tanto
para el banco que se quedará con un patrimonio mayor
que el crédito concedido, nos encontramos que el
empresario no pudiendo pagar con los supuestos fondos que
generaría el negocio, lo hace con la garantía
concedida, lo hace con su patrimonio. El empresario responde
con su patrimonio.
Este
hecho que es muy lamentable para el empresario, se ve agravado
por encontrarse en una lista (DICOM) de personas indeseables
que no respondieron con sus compromisos o que estafaron
a la institución crediticia, en circunstancias que
él sí respondió por medios conocidos
de antemano por todos los actores. El responsable de esta
errónea información está cometiendo
un ilícito, al abierto amparo de las autoridades
y superintendencia.
En
definitiva, un empresario, motor de la economía,
que arriesgó y perdió su patrimonio por cumplir
ante la institución financiera, debido a un traspié
del negocio, no es una mala persona y no puede concebirse
que se encuentre en un listado de estafadores e incumplidores;
cerrándoseles las puertas a toda continuación
de otros negocios.
Las
Pymes y micro empresas, se encuentran en una completa indefensión
ante los bancos, que más usan el DICOM como elemento
intimidatorio para presionar, en lugar de ayudar.
Hace
poco, vimos en unos de nuestros artículos, los abusos
de las Isapres y la nula intervención de la superintendencia
de salud; ahora vemos una de tantas irregularidades que
a diario cometen las instituciones financieras y la nula
intervención de la superintendencia de bancos. Que
el gobierno no se extrañe entonces de donde viene
la tremenda desigualdad de ingresos que existe actualmente
en Chile y el apoyo incondicional de los grandes a la gestión
de gobierno; sólo tendrían que ver los ingresos
de los bancos, Isapres y monopolios, con márgenes
mínimos de riesgo, máximos de utilidades y
abusos por doquier. Resultados inversos a la ética.