Fue
un día viernes a las once de la noche cuando el médico
nos llamó por teléfono, los exámenes
de urgencia estaban listos.
Desde
las siete de la tarde, cuando descubrimos una serie de extraños
moretones en las piernas y en las manos de Diego (mi hijo
de tan solo un año de edad) comenzamos a movernos,
primero fue el interrogatorio a la nana, luego médicos
y exámenes de urgencia, un poco de miedo y por último
la larga espera
., pero ya estaban listos.
El
resultado: una completa falta de producción de paquetas.
Posiblemente mi hijo tenía leucemia. El consejo médico:
viajar a Santiago a la clínica Alemana y hablar con
la especialista.
Pedimos
hora, nos atendería a las 9 de la mañana,
es decir debíamos partir desde La Serena en auto
a las tres de la mañana para llegar a la hora
.fue
un viaje largo y silencioso.
Pensaba:
porque Dios me hace esto... ¿porqué me castiga
de esta manera?... yo tenía planes para él
y para mí y ahora todo estaba por destruirse
.
Me
imaginé la vida que íbamos empezar a llevar,
los continuos gastos médicos que serían mi
ruina, la atención constante a su estado, las kimio,
el dolor de toda la familia
.., no era posible que
esto me estuviera pasando a mí.
Cuando
comenzó a amanecer, sucedió el milagro
al
principio no lo entendí en toda su dimensión,
pero con el correr del día quedaría expuesto
en toda su magnitud.
Comencé
a sentir una libertad interna, un poco salvaje, llena de
energía y valor
casi euforia
me sentí
único, independiente y poderoso.
Me llené de una extraña fuerza
..que
me hizo pensar las cosas desde otro ángulo.
Y
vi a mi hijo.
En realidad a Él le sucedía esto, y no a mi.
Todo lo que yo había imaginado para su vida no era
real, era mi limitada imaginación, era yo que me
creía dueño del destino de él y del
mío
. sin una gota de humildad ni de aceptación.
Renuncia
y aguanta.
Y
lo miré con otros ojos, lo miré no como de
mi propiedad, sino más bien como una persona que
necesitaba ayuda
y me conmoví con SU problema
y elegí libremente ayudarlo.
Comprendí
que el destino me ofrecía la posibilidad de estar
con él y de luchar hombro con hombro esta dura batalla
.
Sentí todo el poder del amor de un Padre, dispuesto
a dejar todo por Diego
El Sol salió completamente y me llenó de su
luz
.amanecía en Los Vilos y también
en mí, supe que Diego no era mío y que yo
sólo podía elegir qué hacer con el
tiempo que me fue dado, nada más.
Y cuando elegí ir con él a la batalla, él
se curó
.
parece
que cuando solté el dolor y la enfermedad en mi interior,
ella se fue
. Como si un rincón de mi oscuridad
interna se hubiera iluminado con la luz de otro Padre, el
mío.