Bienvenida
Guerra Santa, siempre y cuando las huestes sean de serafines,
ángeles y arcángeles; de seres divinos que
sean capaces de darnos luz y sabiduría; y no con
huestes de la CIA ni de Al Qaeda o del MOSSAD, o del Hezbolá,
o de HAMAS, etc., etc. etc., que sólo nos traen fanatismo,
destrucción y muerte.
Tanto
los judíos como los islámicos y los cristianos,
creemos en la existencia de un solo Dios, o sea, para todos
nosotros Dios es uno, por lo tanto tiene que ser el mismo.
Cuando se matan unos con otros, se mata a un hermano del
mismo Dios y el judío, islámico o cristiano
que no cree esto, es hereje. Pero cuando se aman unos con
otros, se glorifica al mismo Dios.
Nadie
que profese alguna de las religiones en comento, puede lanzar
la primera piedra, ni la segunda ni la tercera por considerarse
ortodoxo, todos tenemos demasiados techos de vidrio y no
somos más que simples pecadores. ¿Dónde
queda el amor?, ya no como simple palabra ni buenos deseos,
sino expresado en misericordia, magnanimidad, perdón,
esperanza, humildad. Basta de fanatismos y juicios humanos
para asuntos divinos.
La
diversidad en nuestro mundo humano es una característica
digna de elogio y protección porque corresponde al
"plan divino". La tendencia del hombre es tratar
que todos seamos iguales a uno, pero esto no corresponde
el plan de Dios y por ende es lo que comúnmente llamamos
"plan del demonio", como plan alternativo al divino.
Dios
se nos ha manifestado de diferentes formas y en diferente
tiempo, es lo que llamamos "Revelación".
Por otro lado, el desarrollo humano, tanto en su fase física
como cultural y espiritual, ha sido diferente en la diversidad
de razas y naciones. En consecuencia, es de toda lógica
que la revelación divina también se haya dado
a conocer en diferentes estados según a quién
y cuándo se le esté revelando. Si existe diversidad
en los desarrollos tiene que haber diversidad en la "Revelación".
Además,
si nos fijamos bien, dejando de lado la parte humana de
la revelación y nos vamos directamente a su fundamento,
nos daremos cuenta que todas las "revelaciones"
van dirigidas exactamente en la misma dirección:
amar, darse al otro, pensar en el otro, todo el quehacer
dirigido al otro. Cualquier acción que vaya en contra
"del otro", también va en contra de Cristo,
de Abraham, de Moisés y del mismo Mahoma.
Habemos
muchos humanos que esperamos que se haya evolucionado lo
suficiente como para que callen los fanáticos, mediten
los ortodoxos y todos juntos, nos perdonemos y respetemos
la diversidad.