He
escuchado mucho que después de un accidente uno tiende
a olvidar el momento en que se produjo, eso me sucedió
a mí
. Ya no recuerdo bien que pasó cuando
me separé.
.
Para mi fue muy parecido a una suma entre un fracaso y un
accidente
. dolor y culpa comienzan a ser tus acompañantes
por un buen período de tiempo.
Al
principio uno no reacciona
está como lento,
como si todo fuera irreal, nada es definitivo, lo cierto
es que el tiempo comienza a pasar y las decisiones tomadas
se consolidan.
Uno
se acostumbra nuevamente a la soledad, al pan con queso
y las comidas frías, uno se acostumbra a que tus
amigos se alejen, a la ropa sucia y al caos general
..pero
no es posible que uno se acostumbre a perder una familia,
en especial a distanciarse de sus hijos
eso duele siempre.
En
mi caso han pasado ya casi cinco años y aunque he
tenido una separación exitosa (como se denomina una
separación sin abogados) no dejo de asombrarme del
poder que adquirió en éste período
mi mujer (ahora ex mujer).
Si
antes del accidente ella insistía en profundizar
mi relación con mis hijos, después fue justo
lo contrario y en algunos casos (no en el mío) una
verdadera venta de tiempo compartido.
Cuando
uno se separa, comienza a prestar más atención
a los "separados" y descubre un verdadero mundo
dominado por las mujeres, juezas, asistentes sociales y
mamás
.todas de acuerdo en algo, los
hijos están mejor con ellas y los hombres deben hacerse
responsables económicamente
suena lógico,
en principio.
El
hecho de que los hijos siempre se queden con la mamá
y sea el papá el que se tenga que encargar de proveer
los recursos, no se compadece con el creciente papel de
la mujer en la sociedad.
Hoy,
hombres y mujeres trabajan por igual (por lo menos a eso
tendemos como ideal) profesionales y trabajadores mujeres
luchan por la igualdad laboral, igualdad de sueldos, igualdad
de derechos
.pero no igualdad ante la ley
..
Creo
que sería prudente estudiar hasta qué punto
nuestra sociedad está madura para abrir espacios;
hombres y mujeres compartiendo sus roles históricos
hombres
y mujeres dispuestos a compartir
compartir.
Seguramente
al comienzo seremos torpes, pero con el tiempo a nuestro
favor el vínculo natural se desarrollará plenamente
para infundir en nuestros hijos todo aquello que éstos
requieren de sus padres y que tanto hace falta en nuestra
juventud.
Chile
está dando un paso gigante en el ámbito de
la integración de la mujer al mundo del trabajo al
presentar su candidata a la presidencia de la republica,
sería igual de fascinante si también se diera
otro paso en dirección a avanzar un poco en la igualdad
de sexos ante la ley.
Nuestra
sociedad que madura aceleradamente en aceptar a la mujer
en el mundo laboral-político y social debe abrir
espacios para permitir la integración de PADRES en
el mundo familiar, comprendiendo que el vinculo familia-trabajo
debe fortalecerse simétricamente para bien de los
hijos.
Creo
que la mujer chilena está en proceso de cambio desde
su rol netamente formativo y familiar hacia un punto más
externo, ligado al desarrollo profesional y social, y desde
esta observación podemos deducir que, en términos
generales, la familia, los hijos y el marido han debido
aprender a desenvolverse más solos (sin la presencia
física de la madre) y cuando la familia está
separada (se suma la ausencia física del padre),
los hijos viven más solos.
En
los casos en que los hijos no son producto de una vida familiar,
la cosa se vuelve más maquiavélica aun, pues
una mujer puede intencionalmente o descuidadamente embarazarse
de un hombre poco conocido o simplemente desconocido y luego,
mediante la obligatoriedad del examen de ADN, exigir la
"responsabilidad económica del susodicho"
.si
viviéramos en un mundo más consecuente con
la igualdad, podríamos preguntarnos lo siguiente:
¿Qué
mujer estaría dispuesta a embarazarse de una pareja
eventual, si la custodia de su hijo pudiera quedar en
manos del padre y para colmo ella tuviera que trabajar
para entregar la compensación económica
mensual y puntual?
Tal
vez veríamos menos niños solos y más
padres dispuestos a convivir con sus hijos.