LAS (OTRAS) TRES LEYES
Francisco
Bascuñan Walker (el hijo)
Abril de 2005
He leído su carta con mucho entusiasmo y alegría
pues me trae una infinidad de recuerdos ricos de conversaciones
que hemos tenido durante toda la vida y que espero
sigamos teniendo.
El
asunto de esta carta, además de felicitarlo
por el esfuerzo de poner en el aire una página
tan bien intencionada, es el de darle una opinión
personal en relación a las "tres leyes"
(Las Vueltas de la Vida) planteadas por Uds. en su
editorial de "al mundo libre".
El
problema que siempre me generaron estas tres leyes
es que al parecer son infalibles, es decir que el
100% de las veces se produce el resultado esperado,
o en otras palabras, de alguna manera comencé
a sentirme esclavo del devenir de los acontecimientos.
"el
mundo es redondo y gira"
hoy humillado
por mi adversario, mañana pondré mi
zapato sobre él. Todo claro, pero pasado mañana
será él el que me venza y así
una rueda de un sinfín de giros, un día
arriba y otro abajo.
Entonces,
como desprenderme de este "giro sin fin",
como liberarme de esta primera ley. La respuesta la
tiene Cristo y se denomina la ley del perdón
El
Perdón rompe la cadena interminable de acción
y reacción, es decir, nos ubica más
allá de la reacción, nos entrega una
visión de verdadera Acción, somos capaces
de actuar inspirados en la ley del amor y salir de
la rueda sinfín.
El
Perdón es una ley de lo Alto que ejerce un
real dominio sobre esta ley física
"
el mundo deja de girar y la piedra ya no cae".
Pero
de donde sacamos la fuerza para perdonar, para dejar
de pensar en "como el mundo pondrá a mi
enemigo de rodillas", para recordar sin dolor
aquello que nos oprime el alma. Como desapegarnos
a nuestra idea de ser merecedores de una revancha,
a nuestra idea de ser portadores de una justicia divina,
cómo dejar de lado nuestro "legítimo
derecho" a revindicar nuestra posición.
Tal
vez una alternativa para lograr ese desapego sea esforzarnos
por comprender que somos hijos de Dios, portadores
de su luz y hermanos de espíritu, que estamos
de paso y que no es necesario cargar con odios, rencores
y resentimientos, no es necesario hacer más
difícil el camino, es decir hacer un esfuerzo
consiente por caminar por el lado iluminado de la
vida y orar para que esa luz nos considere dignos.
Pareciera
que "poner la otra mejilla" es más
liberador de lo que creía, pone a prueba mi
ego y mi autoestima y me liberta de esta primera ley.
Como
detener el constante girar del mundo,
,
poniendo la otra mejilla, es decir, perdonando.
En
relación a su segunda ley "si tiro una
piedra tendrá que caer" es claro que estamos
encadenados a las consecuencias de nuestra acción,
ya desde la antigüedad "Aryuna" le
preguntaba a Krishna si la no acción era la
respuesta para liberarse de esta ley y Krishna le
responde de una forma absolutamente radical:
"Aryuna, tienes derecho al trabajo mas no a sus
frutos".
Que
cosa tan terrible le dice Krishna a Aryuna, que cosa
más lejos de nuestra cultura occidental en
la cual nos movemos precisamente en busca de frutos.
Quien
puede trabajar tan solo por hacer las cosas bien hechas,
trabajar por el resto, trabajar desinteresadamente
..
difícil, incomprensible, pero y si Krishna
no estuviera TAN equivocado?, ¿si nuestro espíritu
de servicio motivara nuestra acción y pusiéramos
más atención en los medios y menos en
el fin?...¿Qué sucedería si nuestro
indicador de logro (éxito) se desplazara un
poco desde el resultado al proceso?, si dejáramos
de valorar tanto el QUÉ para valorar un poco
más el CÓMO?
A
lo mejor volveríamos a valorar más las
virtudes y la calidad de las personas, me parece que
cuando mi acción es desinteresada y justa,
los resultados se independizan de mí, son propiedad
de lo Alto.
Me
parece haber encontrado, en mi experiencia de trabajo
en el Infocap, una ley Superior que rompe estas cadenas,
es el SERVICIO.
Todo
lo que se estira se corta o como dice Chuan Tzu en
su tratado "El arte de la guerra", "nadie
puede sostenerse indefinidamente en las puntas de
sus pies".
Entonces
la pregunta frente a un sacrificio (digo sacrificio
como para graficar algo que nos "estire")
es: ¿de dónde proviene la fuerza que
motiva mi acción (o mi sacrificio)?, es decir,
¿me sostengo en puntas de pies o cuelgo livianamente
de lo Alto?
¿Vienen mis fuerzas de mis intensiones personales
o de una voluntad Superior que me eleva y me usa como
su instrumento?
El
dolor de no ser capaz de sostenerse en puntas de pies,
el dolor de estirarse y cortarse repentinamente es
fruto de nuestro profundo apego a nuestras ideas y
logros programados en un esquema que simplemente no
se ajusta al Divino Plan, es decir, en ese caso, nuestra
fuerza radicaba en una voluntad menor, tal vez sólo
EGO.
Mi
separación me enseñó sobretodo
a ser humilde, a aceptar la voluntad de lo Alto con
humildad y aceptar el dolor con la seguridad que siente
una pieza de mármol cuando el artista esculpe
su figura.
Pienso en nuestra bendita Madre Teresa de Calcuta
y en su inquebrantable fuerza
claramente ella
no se cortó, aunque se estiró más
allá de lo razonable, creo yo.
Es
justamente ahí cuando me pregunto si mis acciones
son fruto de mi voluntad o si mi voluntad está
en armonía con La Voluntad.
Creo
que cuando respondo esto con humildad y desapego
a los frutos, cuando mi corazón disfruta
con el proceso y tengo Fe en lo que motiva mi actuar
cuando
el amor inunda mi espíritu, mi voluntad crece
y se hace poderosa y siento que sí puedo sostenerme
en puntas de pies mas allá de una vida completa.
..espero no haberme puesto muy latero
un
beso y conversamos.
Tu hijo.