LAS
VUELTAS DE LA VIDA
Francisco
Bascuñán L.
La Serena, Febrero 2005
Desde
chico, encontré que la naturaleza y la vida misma,
se regían por innumerables reglas que al niño
lo confundía. Sin embargo, en la medida que iba creciendo,
algunas de ellas se hicieron más persistentes. Ahora,
ya viejo, tres de estas leyes han ido quedando para el bronce:
La
primera de estas leyes es: "El mundo es redondo
y además gira".
Efectivamente, cuando es de día, más tarde
será de noche y más aun, de día de
nuevo y así sucesivamente. Lo que a mi me pasa te
pasará a ti y lo que a ti te pasa, tarde o temprano,
me pasará a mi. Pareciera que todo en la vida es
así. De idas y venidas. Algunos le llaman "el
péndulo de la vida", otros "gin y yan",
etc. Efectivamente es una ley.
La
segunda ley dice: "Si lanzo una piedra tendrá
que caer". Mi acción va a llegar a alguna
parte, no se va a quedar en el aire, ni lo que digo se va
a borrar con el codo. Lo que quedó, quedó.
Otras versiones de este enunciado aunque un poco más
restringido, "no se debe escupir al cielo"; "no
digas de esta agua no beberé", etc. Si tiro
un dardo, y lo asocio con la primera ley, ese dardo seguro
me dará a mi.
Por
último, la tercera ley dice: "Si estiro una
cuerda ésta se estira, sin embargo si la estiro aun
más, ella se corta". El abuso, cualquiera
sea su forma, rompe relaciones. Por esto, el "poder"
requiere magnanimidad y el conocimiento, mucha oración.
Estas
tres leyes tienen que ver con el equilibrio, la armonía
y el sentido común.
Hoy cuando escucho las noticias o leo los diarios, me acuerdo
de estas leyes:
¿Qué dices de lo que hiciste?
Y tu, ¿qué vas a decir de lo que estás
haciendo?
Más aun, ¿qué estás diciendo
de lo que hiciste antes de los que hicieron?
No estires tanto la cuerda que tal vez se vuelva
a cortar,
y para entonces, "que nos pillen confesado".
¡Mejor vivamos todos como hermanos!