En la "Entrevista del Domingo" recién pasada
en TVN, la Sra. Soledad Alvear, ex canciller del presidente
Lagos, sostuvo que era necesario que todos los chilenos
hiciéramos una profunda reflexión del porqué
se llegó en Chile a que un chileno torturara a otro
chileno.
Yo
creo que esto es plenamente válido.
La
izquierda chilena ha colocado tres hitos importantes, al
menos para ellos, uno en cada uno de los gobiernos de la
Concertación que dice relación con los derechos
humanos: el Informe Retig, la Mesa de Diálogo y ahora
la Comisión de Tortura.
¿Cuál
ha sido la postura de la derecha? Mirar!
.
¿Qué se perdió la capacidad de reacción?
¿Nos contentamos con vivir en un país libre,
al menos por ahora, ganando dinero y disfrutando nuestra
familia? ¿Dónde están los principios
y los valores?
No
podemos olvidar que los principios y valores que implica
la libertad, fueron rescatados por la Junta de Gobierno
en Septiembre de 1973.
Además,
tampoco podemos olvidar que este mismo gobierno, sin desmerecer
la tremenda transformación social y económica
que produjo en Chile, cometió un error aberrante
y sin sentido, cual fue el de pasar a llevar los derechos
humanos de los chilenos. ¡Precisamente lo que estábamos
protegiendo!
Pero
reconocer este hecho, no da pie para que la izquierda marxista
se lave las manos del tremendo genocidio que produjo en
el mundo entero. Según los archivos de la KGB (Diario
ruso "Izvestia" del 30-10-1997 y "El Mercurio"
de Chile 31-10-1997), el comunismo exterminó a 110
millones de personas, dos tercios del total de víctimas
que ocasionaron en el siglo XX los regímenes dictatoriales.
Y Marxistas en Chile son los Partidos Socialistas y Radicales
de la Concertación y Partido Comunista fuera de ella.
(Su calidad de Marxistas está explicitada en sus
"principios", incluida la "lucha de clase"
y la "dictadura del proletariado", y aprobados
por sus bases). Ellos son parte responsable de estos asesinatos
y de los que iban a seguir realizando después del
de Edmundo Pérez Zujovic. Tampoco podemos dejar de
comparar que estos 110 millones de "almas olvidadas"
(Al Mundo Libre "Almas Olvidadas" año 2.000)
corresponden a más de 20 veces los judíos
asesinados por Hitler. ¿Qué diría el
presidente y marxista Sr. Lagos o la marxista candidata
Michell Bachelet, si estuvieran gobernando los Nacistas?
Estos
son los socios de la Democracia Cristiana y de la Sra. Alvear,
y esto es lo que debe reconocer la izquierda, al menos la
chilena.
La
derecha del Sr. Lavín es inmediatista, es darle el
gusto a los votantes para llegar al poder por el poder,
al menos da la idea, ¿lo va a hacer mejor que Eyzaguirre?
puede ser
o de nuevo le van a dar manga ancha a los
bancos?....todo esto es tan relativo!. A la derecha le falta
"enjundia", le falta explicitar su ideología,
los valores libertarios que nos lleva al amor, explicitar
los conceptos de solidaridad y subsidiaridad como pilares
fundamentales de la doctrina social de la Iglesia Católica
(Capítulo V Instrucción sobre Libertad Cristiana
y Liberación. - Congregación Doctrina y Fe
- Ratzinger 1986), el porqué una política
basada en Dios como límite y que no desborde en anarquía
y libertinaje, la definición de "pueblo de Dios
(expuesta en Lumen Gentium. Cap. II 13
); un trabajo
sobre "ecumenismo", sobre todo con la corriente
Mahometana en donde el Cristianismo no difiere tanto como
creemos; la estricta necesidad de la unión de lo
pueblos, y así, tantas más que podemos nombrar.
A
este respecto, al único político que he visto
trabajar en esta línea, pero que con seguridad deben
de haber otros, es al Sr. Pablo Longueira, desgraciadamente
y a lo mejor por este mismo motivo, lo han hecho callar
y colocado de lado. Ojalá que este retiro sea pasajero
y que lo aproveche como retiro espiritual, de maduración
y sabiduría para que en un futuro cercano, mantenga
la "estrategia" por encima de las "pasiones".
La
Sra. Alvear nos arrojó el guante para llegar al fondo
del problema, tomémoslo y démosle en el gusto.
Sin duda es la base para iniciar una nueva era en Chile,
era de unión entre chilenos como seres humanos trascendentes.