Santiago, 28 de Agosto de 2000
Señor
Matías Pérez Cruz
Presidente
Fundación Osvaldo Pérez Valdés y María
Luisa Zañartu de Pérez
Estado 337, Oficina 825
Presente
Distinguido Señor Presidente:
Los abajo firmantes tenemos el honor de presentar a Don
Augusto Pinochet Ugarte como candidato al Premio Pablo Pérez
Zañartu por sus notables y señalados servicios
prestados a la Nación y al pueblo de Chile durante
los años en que le correspondió desempeñarse
como Presidente de la República y, en particular,
por las innumerables obras desarrolladas durante ese período.
La labor desarrollada por el gobierno que presidió
Don Augusto Pinochet Ugarte entre los años 1973 y
1990 logró la transformación de Chile de un
país sumido en una anarquía económica,
política y moral, resultante de los atropellos a
la constitución y la ley en el período 1970-1973,
incapaz de resolver sus desafíos internos y desconocido
internacionalmente, en una nación pujante, próspera
y moderna, que bordea los umbrales del desarrollo, reconocida
como líder indiscutido en Sudamérica y respetada
en el mundo por su condición de país serio,
confiable y cumplidor de sus compromisos.
Como resultante de tal transformación, ha sido notable
la ampliación de horizontes de actividades y perspectivas
de vida para los chilenos y, muy especialmente, para la
juventud chilena.
Los fundamentos que respaldan esta presentación están
contenidos en el documento adjunto, titulado "El Presidente
Don Augusto Pinochet Ugarte 1973- 1990".
Modesto Collados Núñez
Ingeniero Civil U Ch.
Premio Medalla de Oro 1992 del
Instituto de Ingenieros de Chile
Ernesto
Ayala Oliva
Ingeniero Civil U Ch.
Premio Medalla de Oro 1972 del
Instituto de Ingenieros de Chile
Hernán Briones Gorostiaga
Ingeniero Civil U Ch.
Premio Medalla de Oro 1998 del
Instituto de Ingenieros de Chile
Jorge
Schneider Hernández
Ingeniero Civil U C
Premio Medalla de Oro 1994 del
Instituto de Ingenieros de Chile
Luis Court Moock
Ingeniero Civil U Ch.
Premio Medalla de Oro 1995 del
Instituto de Ingenieros de Chile
Jorge Cauas Lama
Ingeniero Civil U Ch.
Premio Medalla de Oro 1999 del
Instituto de Ingenieros de Chile
Eduardo
Gomién Díaz
Ingeniero Civil U C
Premio Medalla de Oro 1991 del
Instituto de Ingenieros de Chile
Andrés
Zauschquevich Kuscheleff
Ingeniero Civil de Minas U Ch.
Premio Medalla de Oro 1998 del
Instituto de Ingenieros de Chile
Carlos
Croxatto Silva
Ingeniero Civil U Ch
Premio Medalla de Oro 1971 del
Instituto de Ingenieros de Chile
Rodrigo
Flores Álvarez
Ingeniero Civil U Ch
Premio Medalla de Oro 1970 del
Instituto de Ingenieros de Chile
Enrique
Valenzuela Blanquier
Ingeniero Civil U Ch.
Premio Medalla de Oro 1997 del
Instituto de Ingenieros de Chile
Santiago,
7 de Septiembre de 2000
Señor
Matías Pérez Cruz
Presidente
Fundación Osvaldo Pérez Valdés y María
Luisa Zañartu de Pérez
Estado 337, Oficina 825
Presente
Distinguido Señor Presidente :
Me dirijo a usted para solicitarle que mi nombre sea incluido
con los de aquellos ingenieros que han elevado la postulación
de Don Augusto Pinochet Ugarte al Premio Pablo Pérez
Zañartu.
Lo saluda atentamente
Andrés Poch Wustlicht
Ingeniero Civil U. Ch.
Premio Medalla de Oro 1986 del
Instituto de Ingenieros de Chile
El
Presidente Don Augusto Pinochet Ugarte
1973 - 1990
ANTECEDENTES
Desde décadas, Chile había estado inserto,
en materia económica, en sistemas estatizantes, sujeto
a programas centralizados en los que el mercado de capitales
no tenía cabida y en que la fijación de las
tasas de interés y las tasas de cambio y los controles
de precios y de remuneraciones eran la norma inamovible
e indiscutible. El Estado era propietario de prácticamente
toda la industria de alguna importancia en el país,
con excepción de la gran minería del cobre,
la iniciativa particular era mirada con recelo y las empresas
privadas eran caricaturizadas como explotadoras de los trabajadores.
El país se caracterizaba por su condición
de monoproductor y el cobre representaba más del
80% de las exportaciones.
En tal escenario el país mantenía una condición
de subdesarrollo propio de un país del tercer mundo.
Lo anterior se vió acrecentado en forma dramática
entre 1970 y 1973 en que el gobierno marxista de la Unidad
Popular encabezado por el presidente Salvador Allende pretendió
eliminar todo vestigio de propiedad privada e iniciativa
individual, expropiando sin ningún tipo de compensación,
industrias, bancos, empresas de servicios y propiedades
agrícolas, haciendo caso omiso a las advertencias
sobre la ilegalidad de sus actos de parte de los demás
poderes del Estado, Congreso, Poder Judicial y Contraloría
General de La República, e ignorando las protestas
del grueso de la ciudadanía y de prácticamente
todas las organizaciones gremiales y sindicales del país,
tales como la Confederación de la Producción
y el Comercio, la Sociedad de Fomento Fabril, la Sociedad
Nacional de Agricultura, la Sociedad Nacional de Minería,
los Colegios Profesionales y numerosos sindicatos de trabajadores,
entre éllos los poderosos Sindicatos de Trabajadores
del Cobre.
De igual modo, las protestas de la población y las
distintas organizaciones sociales apuntaban a proyectos
específicos del gobierno marxista tales como el de
la Escuela Nacional Unificada o ENU mediante el cual se
pretendía eliminar todo viso de pluralidad en la
educación y someterla exclusivamente a las orientaciones
y tutela del Estado.
En
tal escenario miles de chilenos, en especial profesionales,
abandonaron el país ante la falta de oportunidades
y el temor de la implantación de un sistema totalitario
al estilo soviético o cubano. Ese éxodo masivo
fue conocido como "fuga de cerebros".
A mediados de 1973 Chile era un país paralizado económicamente
y dividido socialmente por odios irreconciliables.
Los distintos sectores de la producción se encontraban
prácticamente desmantelados, la inflación
superaba el 500%, el mercado negro era prácticamente
la única fuente de abastecimiento de la población,
las reservas de la nación se habían esfumado,
la deuda externa era inmanejable y la banca internacional
había cerrado sus puertas para Chile.
En materia laboral, había desaparecido toda noción
de disciplina de trabajo, los dirigentes sindicales respondían
más a los partidos políticos de izquierda
que a los intereses de los trabajadores y las "tomas"
y huelgas ilegales fomentadas por los mismos partidos eran
la tónica reinante.
En Chile se llegó al extremo de tener que presenciar
"paros nacionales de apoyo al gobierno".
Todo este proceso se enmarcaba en un nivel de violencia
nunca visto en el país en que los grupos terroristas
financiados desde el exterior operaban impunemente y con
el respaldo oficial. La guerra civil era vista por parte
importante del oficialismo marxista como la forma de acceso
al poder total. El propio presidente Allende hablaba de
que la guerra civil dejaría un millón de muertos.
CAMBIOS
AL AMANECER
En la madrugada del 11 de setiembre de 1973 las Fuerzas
Armadas y de Orden, respondiendo a las demandas de restablecer
el imperio de la constitución y la ley provenientes
en forma mayoritaria del Congreso Nacional y de la Corte
Suprema de Justicia y respondiendo igualmente a un clamor
nacional generalizado de terminar con la anarquía
reinante, dan inicio al Pronunciamiento Militar que pone
fin al experimento marxista chileno.
Las Fuerzas Armadas y de Orden se hacen cargo del Gobierno
de la Nación y desde ese mismo día Don Augusto
Pinochet Ugarte, en ese momento Comandante en Jefe del Ejército,
asume como Presidente de la Junta de Gobierno y más
tarde como Presidente de La República.
Un año después del cambio de gobierno, los
obispos chilenos, en el documento Evangelio y Paz, consignaban:
"Reconocemos el servicio prestado al país por
las Fuerzas Armadas al liberarlo de la dictadura marxista
que parecía inevitable y que habría sido irreversible,
una dictadura que se habría impuesto contra la mayoría
del país y que después habría aplastado
a esa mayoría.... En ese sentido, creemos que es
justo reconocer que el 11 de septiembre, las Fuerzas Armadas
interpretaron los deseos de la mayoría , y que al
hacerlo, libraron al país de un obstáculo
inmenso".
LOS
PRIMEROS DIAS
La tarea que debe abordar el nuevo gobierno es descomunal:
el país se encuentra prácticamente en un estado
de guerra interna, la economía devastada y un desabastecimiento
generalizado de alimentos y de artículos de primera
necesidad.
Como si lo anterior fuera poco, el nuevo gobierno debe hacer
frente a la embestida feroz del Unión Soviética
y sus satélites que ven desaparecer su posicionamiento
en América del Sur a través de la avanzada
que habían logrado desde Chile.
A este respecto vale la pena citar los párrafos contenidos
en la memorable carta del 8 de Noviembre de 1974 del ex
Presidente de La República don Eduardo Frei Montalva
al Primer Ministro de Italia Mariano Rumor: "¿Por
qué lo ocurrido en Chile ha producido un impacto
tan desproporcionado a la importancia del país, su
población ubicación y fuerza ?¿Por
qué la reacción de la Unión Soviética
ha sido de tal manera violenta y extremada? ¿Por
qué el comunismo mundial ha lanzado esta campaña
para juzgar lo ocurrido en Chile y para atacar a la Democracia
Cristiana? La razón es muy clara.
Su caída (la del gobierno de Allende) ha significado
un golpe para el comunismo en el mundo. La combinación
de Cuba con Chile, con sus 4.500 kilómetro de costa
en el Pacífico y con su influencia intelectual y
política en Latinoamérica era un paso decisivo
en el control de este hemisferio. Por eso su reacción
ha sido tan violenta y desproporcionada.
Este país les servía de base de operación
para todo el continente. Pero no es sólo esto. Esta
gigantesca campaña publicitaria tiende a esconder
un hecho básico: el fracaso de una política
que habían presentado como modelo en el mundo."
Había que hacerlo todo. Partir de cero.
Ante los llamados del nuevo gobierno para colaborar con
la reconstrucción del país las reacciones
no se hacen esperar: miles de chilenos y chilenas donan
sus argollas de oro matrimoniales, canjeándolas por
argollas de cobre, donan joyas, obras de arte y abrigos
de pieles todos los cuales se venden o son rematados, con
lo que se obtiene recursos frescos como primer paso para
iniciar las tareas de reconstrucción y normalización
del país. La ciudadanía no escatimaba esfuerzos
ni recursos para reconocer y agradecer a las Fuerzas Armadas
el trascendental paso que habían dado para librar
a la Nación de la garra marxista y de los atropellos
y vejámenes a que había sido sometida.
La ayuda llega también desde el exterior. Notable
es la actitud de Brasil cuyo embajador se presenta ante
la Junta de Gobierno el mismo día 11 de Setiembre
y ofrece todo el apoyo que esté a su alcance. Desde
Estados Unidos el conocido productor del Tracy Corn, sabedor
del grado de desabastecimiento de alimentos en el país,
despacha hacia Chile una donación de dos barcos cargados
con granos.
Y el apoyo se generaliza, permitiendo resolver las necesidades
más urgentes.
LA
REVOLUCION SILENCIOSA
Se da inicio al proceso de cambios más trascendental
que ha experimentado el país en décadas, teniendo
este proceso como punto de partida y base fundamental los
siguientes elementos que forman parte, primero, de los principios
y objetivos del nuevo gobierno y, luego, de la Constitución
Política de La República promulgada en 1980:
1.- El hombre tiene derechos naturales anteriores y superiores
al Estado
2.-
El Estado está al servicio de la persona humana.
3.- La familia es el núcleo fundamental de la sociedad.
4.- La acción del Estado debe respetar el principio
de subsidiariedad.
5.- La aplicación del principio de subsidiariedad
supone el derecho de propiedad y la libre iniciativa en
el campo económico.
A partir de los principios citados se dan los primeros pasos
orientados a la apertura económica. Libertad de precios,
sustancial reducción de aranceles, abandono de proteccionismos,
en fin, reorientación del sistema económico
hacia una economía de mercado.
Pieza fundamental en este proceso es la promulgación
en 1974 del Estatuto del Inversionista Extranjero o DL 600
mediante el cual se establecen normas precisas para que
inversionistas foráneos puedan invertir en Chile
especificándose claramente reglas de no discriminación
entre locales y extranjeros, de tasas tributarias , de normas
de acceso al mercado de divisas y de repatriación
de utilidades.
Se promulga una nueva Legislación Laboral que radica
al interior de cada empresa todo lo concerniente a relaciones
entre empleadores con trabajadores y organizaciones sindicales,
desterrando la influencia de agentes ajenos a la empresa,
especialmente la ingerencia política de cúpulas
sindicales. Con el tiempo, esta legislación ha demostrado
ser uno de los principales pilares de la nueva orientación
económica.
En una medida revolucionaria, se privatiza la seguridad
social mediante la creación de Administradoras de
Fondos Previsionales, lo que, por un lado resuelve la insolvencia
del sistema vigente que se arrastraba por años y,
por otro, genera un fondo que hoy en día supera los
US $ 40 mil millones y que ha permitido al país sortear
con éxito varias crisis económicas internacionales.
Se promulga la Ley Orgánica Constitucional Sobre
Concesiones Mineras que resuelve el estado precariedad y
discrecionalidad en que había quedado el sector minero
nacional con la modificación constitucional de 1971
en que se sustituyó el concepto de propiedad minera
por el de concesión minera, sin especificarse los
términos y condiciones en que tales concesiones se
otorgarían.
En materia educacional se Municipaliza la Enseñanza,
medida que es reconocida como una de las más visionarias
producidas en la historia de la educación chilena,
y se autoriza la creación de universidades privadas,
un paso colosal en cuanto a generación de oportunidades
para la juventud del país.
Se instituye la regionalización del país otorgándose
importantes grados de autonomía a las autoridades
de cada Región en aquellas materias que les son propias,
iniciándose un proceso de descentralización
fundamental para el desarrollo del país.
Por último, y no menos importante, se da inicio al
proceso de privatización de empresas estatales. Esta
es una larga e importante historia de éxitos. Empresas
deficitarias en manos del Estado al poco tiempo de su privatización
ya arrojan excedentes. Los índices de productividad
mejoran en forma notable.
Las repercusiones de las medidas económicas y disposiciones
legales implementadas no se hacen esperar.
Chile ve multiplicarse sus actividades, las que se materializan
en obras concretas y con ello se crean innumerables oportunidades
de trabajo y desarrollo individual para los chilenos.
Al diversificarse las actividades el país abandona
su calidad de monoproductor y se genera un crecimiento explosivo
de las exportaciones hacia los cinco continentes.
En el campo minero se materializa la puesta en marcha de
nuevos yacimientos como El Indio, Escondida, La Candelaria,
Choquelimpie, La Coipa, Cerro Colorado, Quebrada Blanca,
Manto Verde, El Hueso, Pecket, Fachinal, Lince, Iván,
El Abra, Altamira, Salar de Atacama, Can Can, Marte, La
Pepa, Nevada, Andacollo Oro, Andacollo Cobre, Los Bronces,
El Soldado, El Toqui y otros menores y, aun cuando la minería
sigue siendo la principal actividad generadora de divisas,
la apertura de estos nuevos yacimientos permite una vasta
diversificación de la producción minera. Además
de constituirse en el mayor productor de cobre del mundo,
las producciones de litio, molibdeno, salitre y yodo ponen
también a Chile como primer productor a nivel mundial.
Adicionalmente las producciones de oro, plata, hierro, plomo,
zinc, fosfatos, selenio, baritina y, en general no metálicos,
permiten que las exportaciones mineras de productos distintos
del cobre, superen los dos mil millones de dólares.
En el sector pesquero, la introducción del salmón,
especie que no existía en las costas chilenas, permite
el desarrollo de una industria que ha logrado crear actividades
directas e indirectas que le han cambiado la faz a las Regiones
X y XI con sus "salmoneras" y que hoy en día
genera más de US$ 800 millones en exportaciones y
que ha ubicado a Chile como segundo productor a nivel mundial
después de Noruega.
El sector forestal crece en forma notable; la producción
frutícola y la agroindustria muestran un desarrollo
jamás soñado; los valles del norte desértico
se convierten en inmensos productores de uva de exportación
gracias al regadío mecánico; las viñas
tradicionales multiplican sus producciones y se establecen
innumerables nuevos productores de vinos que venden sus
producciones en prácticamente todos los rincones
del mundo.
Se privatizan los sectores de energía y de telecomunicaciones
lográndose un acelerado desarrollo del sector energético
y ubicando al país entre los más avanzados
del globo en materia de comunicaciones.
La actividad generada es tal, que la infraestructura vial
y portuaria se hace insuficiente.
Se hacen necesarias obras de ampliación de carreteras,
puertos y aeropuertos.
La aguda visión geopolítica y estratégica
del Presidente queda de manifiesto con la iniciativa de
llevar a adelante la construcción de una ruta que
una el extremo sur de la carretera panamericana, Puerto
Montt, con Punta Arenas en el extremo austral del territorio.
La
construcción de la Carretera Austral o Carretera
Presidente Pinochet como se le conoce en las regiones que
atraviesa, permitió poner fin al aislamiento de siglos
en que se mantenía inmersa esa zona del país
lo que se ha traducido en términos reales a incorporar
a las Regiones XI y XII al territorio y a la vida nacional.
El impacto de esta obra monumental es tal que en 1994, el
entonces Ministro de Obras Públicas y hoy Presidente
de La República don Ricardo Lagos la calificó
como una de las obras de ingeniería más importantes
de la historia del país, aseverando que "cuando
se escriba la historia de Chile en el siglo XX, uno de los
elementos más destacables va a ser la construcción
de esta ruta. " (El Mercurio 2 de Diciembre de 1994)
Con este apretado resumen de las iniciativas implementadas,
las obras realizadas y los resultados obtenidos durante
el gobierno de Chile entre 1973 y 1990 se puede asegurar
que lo que muestra el balance final de este período
es que Chile y sus habitantes han dado un gigantesco paso
en materia de desarrollo, crecimiento, prosperidad y nuevas
oportunidades por lo que reiteramos nuestro convencimiento
de que Don Augusto Pinochet Ugarte, quien se desempeñó
como Presidente de La República y llevó las
riendas de dicho proceso, se hace merecedor de un reconocimiento
tan relevante como es el Premio Pablo Pérez Zañartu.
Santiago,
Agosto de 2000
En
el otorgamiento del premio Pablo Pérez Zañartu
para el año 2000, los miembros del Jurado coincidieron
plenamente en otorgar el galardón a Don Augusto Pinochet
Ugarte por su trayectoria como Presidente de La República
entre los años 1973 y 1990 en que la conducción
que dio al país logró la transformación
de Chile de un país sumido en una anarquía
económica, política y moral, resultante de
los atropellos a la Constitución y la Ley en el período
1970-1973, en una nación pujante, próspera
y moderna, que bordea los umbrales del desarrollo, reconocida
como líder indiscutido en Sudamérica y respetada
en el mundo por su condición de país serio,
confiable y cumplidor de sus compromisos. Destacaron, asimismo,
que el Presidente Augusto Pinochet Ugarte fue impulsor de
un nuevo orden social y económico en la sociedad
chilena cuyos alcances han permitido nuevos horizontes de
desarrollo para todos los chilenos, especialmente para aquellos
que se encuentran en una situación abiertamente más
desmejorada.
La entrega del premio Pablo Pérez Zañartu
al ex Presidente de La República Don Augusto Pinochet
Ugarte se efectuó a principios de Diciembre del 2000.