Amigo:
Te
deseo la mejor de la fortuna en tu intento de unificar a
los chilenos y que la "mesa de diálogo"
a que llamaste, sea fructífera en ese sentido.
Personalmente
creo que es una tarea de las más difíciles
que te has propuesto pero no imposible. En aras de un buen
éxito, te deseo exponer mi pensamiento si es que
ello contribuye a tal noble fin.
Creo
que la única forma para lograr un mínimo de
acuerdo, pasa por la aceptación de la verdad por
todos los integrantes de la mesa. No creo que pase a través
del arrepentimiento ni del perdón, ya que estos últimos
pertenecen al orden individual. Basta con la aceptación
de la verdad pero por todos.
Después
que todos acepten "la verdad", lo que ya es muy
difícil de lograr, propongo un corto tiempo de meditación,
digamos un mes, para luego decidir entre el camino de la
justicia o el camino de la amnistía. Pero aquí,
tanto la justicia como la amnistía serían
totales, de todos y a todos.
De
otra forma, la "mesa de diálogo" se transformaría
en una mesa arbitraria, como lo fue la ley de amnistía
que favorecía mayoritariamente a sólo un sector,
o como el informe Retic que favoreció sólo
al otro sector. No, necesitamos un acuerdo nacional para
todos los ciudadanos.
Si
esto es correcto, sólo nos queda definir "la
verdad"; para ello, por medio de esta nota, te manifiesto
mi verdad, que por supuesto deseo que sea la de todos.
Mi
verdad:
1.
A fines del siglo pasado y mediado del presente siglo
20, se manifestó y se llevó a cabo por primera
vez en la historia universal, dos filosofías ateas,
de corte positivista: el marxismo y el nazismo. Ambas
niegan la trascendencia del hombre.
2. La primera de ellas, el marxismo con un curriculum
de 110 millones de víctimas, veinte veces superior
a los 5 millones de judíos asesinados por la segunda
de ellas, el nazismo (Hitler); se estableció en
Chile por voluntad popular, por votación en democracia.
3. Este gobierno democrático, llamado "Unidad
Popular", instauró en nuestro país,
las bases de un gobierno marxista: la lucha de clases
y la dictadura del proletariado con la consiguiente eliminación
de la burguesía. Hubo falta de consideración
con la población, violó los derechos humanos
y se llegó hasta el asesinato de personas. Como
no contaba con la participación de las Fuerzas
Armadas, había comenzado el discurso de insurrección
y abiertamente aceptado y justificado la vía violenta.
4. El 11 de septiembre de 1973, una Junta Militar derrocó
el gobierno democrático de la Unidad Popular, liberando
al país de las conocidas consecuencias de los gobiernos
marxistas; y marcó el inicio de un gobierno, autoritario
para unos, dictadura para otros.
5. Durante el gobierno militar, hubo excesos: faltas grave
a la población en general, fusilamientos, detenidos
desaparecidos y asesinatos. Todo esto no justifica, bajo
ningún punto de vista, la instauración de
un sistema diferente al marxismo.
6. Después de década y media, el país
ya con otra cara y con otra constitución, resolvió
volver al régimen democrático con partidos
políticos. Este mandato popular fue respetado por
las Fuerzas Armadas y el mando transferido al Presidente
electo.
7. Pasó otra década y parece haber vuelto
todo a fojas cero con la indebida detención del
General Pinochet en Inglaterra, pasando a llevar la soberanía
chilena.
Estas son realidades indesmentibles y comprobables. Son
duras pero son verdades; sólo aceptémoslas,
y volvamos a ser un país unido y solidario.
F.J.B.L.
Chileno, creyente y libre