INTRODUCCIÓN
Hoy,
una mañana brillante de principios de primavera en
el año del Espíritu Santo, es en el campo,
hay flores y pasto verde, verde de esperanza de un mañana
mejor.. ¿Será posible algo mejor?,.. una mayor
conciencia de la belleza, ...tal vez...
Hoy
y aquí
Tiempo y Espacio
¿Hay
algo más fuera de esto? ¡Esta es la cuestión!
Buscar un sentido a la naturaleza, es entrar en la teología
fundamental. Creer, es entrar en la opción creyente.
Yo estoy en esta opción y creo:
Creo
en Dios
Creo en su Creación
Creo en el Hombre
Creo en su dimensión espiritual, el amor
Este
es el punto de partida.
Estamos
en las coordenadas tiempo y espacio.
Es lo más tangible, es como lo inseparable. Pero
se siente que hay algo más fuera de estas coordenadas.
Se dice que el "sentimiento" tiene un lugar en
el cerebro, seguramente lo tiene, pero el hecho de sentir,
la conciencia de sentir, sentir amor, sentir esperanza,
creer en algo no enteramente razonable, sentir la intuición
que no tiene explicación, tener la capacidad de entrar
en el mundo místico, de misterio y de divino; y en
definitiva, darle sentido al sentimiento, es indudablemente
entrar en una coordenada diferente a la del espacio y a
la del tiempo. El hombre entra a darle sentido a la vida
y a la muerte, trasciende a las coordenadas espacio-tiempo
y toma conciencia de ello.
Si
aceptamos tener esta coordenada, y el mundo creyente sí
lo acepta, significa que nuestro ser se encuentra como volando
entre tres planos, somos tridimensionales. Y nosotros sólo
nos proyectamos en los respectivos planos: en el plano espacio
tiempo o "Plano Cósmico" para vernos con
cuerpo, cuerpo atrapado en este plano, cuerpo inmanente
a este plano. Así también, nos proyectamos
en el plano formado por el espacio y esta nueva coordenada,
eje místico, para forjarnos el "Alma",
alma inmanente a este segundo plano que llamamos "Plano
Sacramental". Por último, también nos
proyectamos en un tercer plano, que llamamos "Plano
Escatológico" y que se encuentra formado por
el eje místico y el eje del tiempo; donde cohabitan
los espíritus, espíritus inmanentes a este
plano escatológico.

Son
tres coordenadas (ejes), tres planos y semejándonos
a Dios, tres personas. Fuimos creados en semejanza (Génesis
1, 26-27),.
En
el desarrollo de estas líneas, intentaremos ver la
separación que pudiere existir entre "alma"
y "espíritu" tantas veces semejándolas
a un sólo concepto. Más aun, consideramos
que hay una unión entre cuerpo, alma y espíritu,
de tal forma que forman un solo ser. Así, propondremos
que:
El
hombre es la unión hipostática de tres personas
diferentes para constituir un solo ser.
La
"Creación" viene del Padre; Cristo, el
Verbo, es el "Testimonio"; y el Espíritu
es el "Amor en el Tiempo". Nuestra persona cuerpo,
es a Cristo, como nuestra persona alma es al Padre y como
nuestra persona espíritu es al Espíritu Santo.
La diferencia que existe entre nuestras tres personas es
semejante a la diferencia que existe entre las personas
Padre, Hijo y Espíritu Santo propiamente tal.
Estos
tres faros nos iluminarán la mente para desarrollar
el presente escrito.
LA NAVE
CONSTRUCCIÓN
del MODELO
La
idea siempre va más allá que el lenguaje.
Al escribir, dibujar o cantar, se sintetiza la idea, dejándola
en alguna forma trunca. De aquí que en la antigüedad,
estuviera prohibido expresar o escribir la palabra Dios,
porque al hacerlo, ya dejaba de ser lo que se quería
expresar. Se decía, el Innombrable. Mucho después,
los judíos aceptaron decir Yahvé que significa
" Es el que Es", y así , hasta el día
de hoy, en que se ha ido enriqueciendo el concepto de Dios
Trino pero con el peligro de irlo desfigurando con atributos
y condiciones que no le pertenecen.
Del silencio a la palabra.
Hoy,
para estudiar algo que es muy complicado, se procede a confeccionar
un "Modelo". Con estos modelos se ha estudiado
la electricidad, sin, hasta el día de hoy, saber
bien, ni menos ver, lo que ella significa. Lo mismo con
el estudio de los átomos, donde se ha llegado a desarrollar
energías enormes sin conocer bien ni ver un átomo;
más aun, lo que se ha podido constatar sólo
sirve para cambiar los modelos por otros más elaborados;
pero siguen siendo sólo modelos.
Los
invito a construir un modelo que nos permita conocer mejor
otros mundos con el objeto de perfeccionarnos, acrecentando
el conocimiento de nosotros mismos, de los demás
y de la creación toda.
Un
modelo es como un barco o un avión, una nave.
Al comienzo de su construcción es débil, hasta
que no le coloquemos los debidos refuerzos; por lo tanto,
al principio no lo podemos someter a grandes esfuerzos porque
lo destruiríamos antes de empezar a navegar. Tampoco
lo miremos en menos, ya que con ella, navegaremos en profundidades
insondables y en alturas inimaginables. Es un viaje personal,
maravilloso, tal vez peligroso. Por ello, después
de los refuerzos, debemos escoger muy bien sus mástiles
y velámenes; y nosotros, los navegantes, tendremos
que ser valientes y prudentes, para llegar sólo a
los lugares a los cuales estemos preparados. Dejemos la
soberbia en tierra, ya que es muy posible que no estemos
preparados para ver y sentir la miseria extrema, no sólo
la miseria del cuerpo sino la del alma y la del espíritu.
También es posible que no estemos preparados para
sentir la gloria porque nos podemos quemar. Por último,
tenemos que tener buenas cartas de navegación, obviamente
serán los libros sagrados de nuestros antepasados,
le haremos caso a los viejos, a los sabios, a la tradición,
a los cientos de miles de personas que han pensado, han
sido inspiradas y han aportado al conocimiento, en tiempos
pasados, mucho antes que nosotros.
El
esqueleto de nuestra nave serán tres elementos básicos
que sean capaces de sustentar lo máximo conocido
y sus refuerzos, resistir los máximos embates por
conocer.
Los ejes y los planos
Proponemos
que los elementos básicos que van a constituir el
esqueleto de nuestro barco, sean tres. Uno de ellos es el
"espacio". El otro, que es consustancial al espacio,
es el "tiempo". El último, el que nos asemeja
a Dios, el "conocimiento"; antes le llamamos "misticismo",
más adelante lo vincularemos con el amor y las virtudes.
El nombre no importa tanto, lo que sí importa es
lo que significa y esto es, la "trascendencia"
del hombre.
La
idea es configurar tres ejes con estos tres elementos. Dos
ejes forman un plano, tres ejes forman entre sí,
tres planos. Serán tres mundos donde cada uno de
nosotros vive; somos seres de tres mundos. Si navegar en
un mundo puede llegar a ser complicado, lo será mucho
más en tres mundos diferentes. ¡Pero si lo
hacemos, Uds. concordarán que el viaje será
fascinante!
¿Cómo
están constituidos estos tres ejes básicos
y estos tres planos?
Espacio:
En realidad el espacio es una función de tres dimensiones,
se podría decir alto, ancho y largo. Un punto queda
definido en el espacio por tres coordenadas. Pero el espacio,
además de ser una función que está
vinculada con sus dimensiones propias, también lo
está con otras funciones, por ejemplo, con el tiempo.
Tiempo:
Es una función de tres vectores: la flecha termodinámica,
la flecha psicológica y la flecha cosmológica
("Historia del Tiempo"); el tiempo se genera en
la expansión del espacio. También se repite
el número tres; número cabalístico,
número que en el fondo le da dimensión a la
tensión. Dos fuerzas tensionan, tres torcionan. (En
electricidad esto se manifiesta bien en el estudio de las
corrientes trifásicas, que corresponde a tres vectores
que torsionan).
Misticismo,
Conocimiento, Amor:
La tercera dimensión que dará forma a nuestra
nave, es el conocimiento. El conocimiento es adquirido y
percibido por nuestro ser a través de una adecuada
y proporcionada dosis entre razón e intuición.
La teoría del conocimiento es compleja, pero en última
instancia nos lleva a comprender y discernir, sin darle
cabida a dudas, entre lo que en conciencia consideramos
"bien" o "mal". Cuan amplia sea nuestra
conciencia, más claro es nuestro discernimiento.
El
concepto de discernimiento o "libre albedrío"
implica, como es obvio, el concepto de "libertad"
a tal punto que sin libertad no hay posibilidad de elección
y por consiguiente todo lo que obliga y no posibilita la
libertad, no pertenece a esta coordenada. La libertad y
el discernimiento, van intrínsecamente unidas.
Ahora
bien, ¿cuáles son las dimensiones, o valores,
que se juegan en este eje del conocimiento? Diremos que
son las que hacen aumentar nuestra libertad. Dijimos que
este eje es una mezcla de razón e intuición,
pero el conocimiento del bien y del mal conlleva el sentimiento
de las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad.
Curiosamente, también corresponde a tres valores
que dimensionan el conocimiento; y se enfrentan a las tres
concupiscencias de San Juan por medio de las cuales perdemos
libertad: el poder, el confort y la riqueza.
Ahora
tenemos tres ejes, veremos los tres planos que ellos forman
Plano
espacio-tiempo.
A este plano que llamamos plano "cósmico",
pertenece todo lo material, la creación material
desde las imperceptibles ondas vibratorias, electromagnéticas,
colores y sonidos no visibles ni oídos por el ser
humano, pequeños seres como los virus y aun más
pequeños; y de ahí, hasta los planetas, soles,
estrellas y galaxias por más lejanas que se encuentren,
incluso las que bordean el límite del espacio en
expansión.
También
pertenece a este plano, todas las filosofías que
niegan la trascendencia del hombre y las que no la han desarrollado,
las que han reducido o tratado de reducirla a elementos
cósmicos o materiales; todas ella por la vía
del racionalismo puro. Por ejemplo, pertenecen a este plano,
las teorías que tratan de resolver los problemas
internos del hombre, de cada uno de los hombres, con seres
extraterrestres de más avanzada tecnología
y también de mayor desarrollo espiritual que podrían
haber creado al hombre, clones, etc., pero que también
niegan su trascendencia. Niegan la existencia del alma y
del espíritu, están presos en el positivismo.
En
el plano cósmico cohabita el Cristo viviente, y lo
hace en el espacio que queda a la derecha del Padre en el
cielo.
Plano
espacio-conocimiento.
A este plano, que llamaremos plano "sacramental"
y que bien podríamos haberlo llamado de otra forma
pero que lo hicimos en referencia al signo de lo permanente,
pertenece toda la creación atemporal, lo que no tiene
tiempo, no hay un antes ni un después. Es el plano
del alma, donde cohabita el Padre, y por ende, donde también
se encuentra el cielo.
En
el plano sacramental, se encuentra inmanente nuestra persona
"alma"; nos permite vivir en el pasado y en el
futuro al unísono; nos da sentido rezar por los muertos
y por el futuro. Hasta podemos entender los milagros y también
la doble predestinación a la que alude San Agustín.
Sugiero
no hacernos muchas preguntas todavía, hasta no fortalecer
la nave. Veamos las dimensiones que se generan en el tercer
plano.
Plano
conocimiento- tiempo.
A este plano que llamaremos plano "escatológico",
y que como en los casos anteriores también podríamos
haberle llamado de otra forma, pertenece toda la creación
sin espacio, así como lo es nuestra persona "espíritu".
Es una persona que no tiene dimensión de espacio,
sólo es la trascendencia del hombre en el tiempo,
es el soplo de las virtudes que nos invade en el tiempo,
el"amor" en el tiempo. Aquí cohabita el
Espíritu Santo en una dimensión del conocimiento
que abarca el cielo y todos los tiempos. Es el campo de
la Parusía, el de los últimos tiempos, que
como veremos más adelante, es sólo un límite.
Lugar
Teológico.
Si el cielo es lugar teológico, es decir donde se
encuentran las tres Personas Divinas que conforman un solo
ser, DIOS; querría decir que de acuerdo a nuestro
modelo, Éste, el Cielo, se encuentra en el lugar
geométrico donde se cruzan los tres planos recién
descritos. Origen y fin de todo.
Si
consideramos que el fin último de la Gloria de Dios
es la vuelta de la creación a su Creador, las cartas
de navegación nos indican que nuestra nave navega
con un Norte que no es otro que esa Gloria Divina. La creación,
o parte de ella, se está transformando en Dios. Nosotros
como creados, somos parte del proceso de transformación
entre lo creado y Dios, pero este proceso místico
se realiza en tres planos, en tres mundos, al unísono.
Se
podría pensar que todo lo que existe es el mismo
Dios; en este caso no existiría la creación,
sino que sería todo un solo fenómeno. Sin
embargo, este hecho implicaría que existe un Dios
con potencia, es decir que pudiera estar sometido a cambio,
lo que se contradice con los estados límites que
veremos más adelante. (Ej. Dios no puede ser bello,
ya que podría ser mejor, sino que es la Belleza,
es el límite de lo bello).
Al
principio dijimos que un modelo tenía restricciones,
y este es el caso, aquí hemos levantado un modelo
para poder tratar de explicar por medio de la razón
lo que no es razonable.
Esta
contradicción es una tensión válida
en todo ser vivo que posea potencia. Sigamos viendo en más
profundidad estos conceptos
TRES CONCEPTOS
Nuestra
"Nave" la vamos a vestir con velámenes
que nos permita hacer que se mueva aprovechando hasta los
más pequeños vientos. Es decir, nuestro "modelo"
que estamos construyendo, va a tener la particularidad de
ser "dinámico".
Vamos
a afirmarnos en tres velas, en tres conceptos.
1.
Tensión y Potencia
Toda
criatura, o ser creado, está sometido a fuerzas encontradas,
caminos encontrados, decisiones encontradas; y además
se encuentra en un lugar intermedio, puede estar más
arriba o más abajo, puede ser más bello a
más feo, puede actuar por inteligencia o por corazón,
puede actuar a favor de su conciencia o en contra de ella,
puede dar o puede quitar, puede amar o puede pecar. En definitiva
todo ser creado que esté vivo, está sometido
a "tensiones"; más aun, la "tensión"
hace la vida, es consustancial a la vida.
El
hecho de estar en una situación tal, que después
de un determinado tiempo, nos permita estar en otra situación,
es lo que denominamos que nuestro ser tenga "potencia".
Tenemos la posibilidad, la capacidad, la "potencia"
de cambiar.
Así
pues, la tensión es vida, nada creado existiría
si no conlleva una tensión. La creación es
eminentemente una serie de tensiones que nos potencia al
cambio. Podemos ser mejores o peores. Dios, que es un ser
no creado, que "es el que es", es acción
pura, no tiene potencia, no puede ser bueno porque si lo
fuera podría ser mejor, Dios es el límite
de lo bueno, es la bondad. Así, Dios es la belleza,
la virtud...
De
acuerdo a nuestro modelo, nosotros que fuimos creados a
semejanza de Dios, también somos tres personas en
un solo ser. Cada persona se tensa en su respectivo plano
porque cada una de las tres personas, también creadas,
tiene sus respectivas potencias. El resultado es que el
"ser" se torsiona de acuerdo a sus tres personas
Lo
anterior significa que hay tres personas diferentes, cuerpo,
alma, y espíritu, que interactuan entre sí,
y que con su voluntad y la gracia de Dios, puede desarrollar
su potencia en aras de un cambio.
Cambiar
la posición de una persona, es cambiar automáticamente
la posición de las otras dos en sus respectivos planos,
y viceversa.
Los
cambios paulatinos y constantes de posición en cada
una de las tres personas, hacen que nuestro ser tienda a
la perfección o bien tienda a la nada o a la muerte.
Basta que el cuerpo, en el plano cósmico, potencie
una pequeña medida de misticismo, para que este ser
tenga proyección en los otros dos planos instantáneamente,
formándose la cadena de salvación. (Los tres
ejes y los tres planos se van formando al unísono.
El místico, el espacio y también el tiempo)
¿Cuál
es la potencia Mística? Cristo lo dijo: El Amor.
La conciencia, segundo a segundo en el tiempo, potencia
la voluntad de hacer lo que hago para beneficio gratuito
del prójimo, o para beneficio propio. Esta es la
única disyuntiva: el amor o el egocentrismo. De acuerdo
a esta ley radical, las tensiones van formando la vida o
la muerte. (¿Se puede pensar en algo más radical
que este único mandamiento?).
Una
reflexión
Sin
ser latosos hagamos una pequeña reflexión:
si miramos hacia arriba, nos encontramos con un inmenso
universo, tan grande que por mucho que acrecentemos nuestra
imaginación, no podemos con las cifras de distancia
y tamaño. Ahora, si miramos hacia abajo, vemos que
existe un abismo de distancia en lo pequeño, seres
vivos que ni siquiera logramos ver, al menos las galaxias
las vemos aunque sea en nebuloso, pero los microbios sólo
con microscopio y los virus simplemente no los vemos; tenemos
que levantar modelos para poder comprenderlos. Para colmo,
son los seres que no vemos los que nos pueden quitar la
vida, ¡qué poder que tienen! . Estamos insertos
como gigantes en un mundo infinitamente pequeño y
como pigmeos en un mundo infinitamente grande. Conclusión:
somos casi nada.
Sigamos
con la reflexión: si miramos ahora hacia adentro,
vemos un potencial, una capacidad de sentir, de percibir,
una necesidad de compartir, de cuidar y proteger, como primer
instinto, a nuestros hijos y después a los necesitados;
la profundidad de estos sentimientos puede llegar a ser
inconmensurable. Si miramos hacia afuera, vemos la creación
y en ella, a nuestro prójimo, a nuestros pares; y
en ellos, lo mismo que en nuestro interior, son con los
cuales podemos compartir, entregar y realizar todo nuestro
infinito potencial interior. La realización total.
Conclusión: somos casi todo.
¡Qué
contraste! Somos todo y somos nada, somos la tensión
misma, la vida misma.
Estas
tensiones, hacen la vida y el movimiento, forman las curvas
de la vida de cada una de las tres personas, curvas sin
principio y sin fin. Pero estas curvas continuas, pasan
por puntos singulares, asintóticos, que forman puntos
discontinuos en la continuidad.
La
"continuidad discontinua" es una gran tensión
que debe ser comprendida por el hombre para que a través
de él, del hombre, se lleve a cabo la Gloria de Dios.
2. Continuidad Discontinua
¿Cuán
segura puede estar una persona al medir un objeto? Vamos
a tomar una huincha y vamos a medir la longitud que tiene
nuestro cuaderno donde estamos escribiendo. Es hoja de carta
(primera aproximación), al colocar la huincha, leemos
28 cms. Pero no, si en realidad lo hacemos con más
aproximación, leemos 27,8 cms. ¿En realidad
mide eso? Puede ser, tal vez mide 27,9... seamos francos,
no podemos determinar su medida toda vez que entre el 27,8
y 27,9 existen infinitos números, más aún,
entre el 27,81 y el 27,82 también hay infinitos números;
claro está, existe el 27,811, el 27,812.... y entre
éstos, el 27,8111 y el 27,8112, etc., etc. Entre
dos números reales existen infinitos números
reales: Entre el 2 y el 3 hay infinitos números,
entre el 2,1 y el 2,2 también infinitos números;
entre el 2,11 y el 2,12 infinitos números, y así
sucesivamente.
Entonces,
¿cómo podemos contar tan suelto de cuerpo:
1, 2, 3, 4, ......, en circunstancias que entre cada uno
de ellos, por pequeños que sean, existen abismos
inconmensurables de discontinuidad?
Esto
es lo que llamo "continuidad discontinua". El
infinito está presente, en forma de discontinuidad,
en cada acto de nuestras vidas, sin que nosotros encontremos
interrupción alguna en ellas.
Este
concepto es muy claro para los que hayan estudiado matemáticas:
las series, los límites, las curvas ascintóticas,
las derivadas, las integrales, etc.
Pero
en realidad, el infinito no constituye discontinuidad propiamente
tal, ya que para cualquier valor existe una respuesta, sino
que sólo son puntos álgidos, singulares, límites.
Un infinitésimo antes estamos de noche, un infinitésimo
después estamos de día; el alba no se puede
definir con exactitud, es inconmensurable, es indefinible;
es un punto singular, es un límite; y sin embargo
el tiempo transcurrido entre la noche y el día es
continuo, no ha tenido interrupción.
Quien
cree en las reencarnaciones sucesivas, puede pensarlas hasta
el infinito, sin interrupciones, así y todo puede
llegar a encontrarse con la parusía, con el fin de
los tiempos. El fin, el final, puede estar constituido por
infinitos devenires.
Si
meditamos un momento en la "continuidad discontinua",
podemos llegar a conclusiones fantásticas, como por
ejemplo en que cuando el tiempo se hace cada vez más
pequeño, en cada segundo podría haber una
parusía, al unísono con el plácido
y continuo transcurso de la vida; podemos entrar en la magia
del plano sin tiempo, del plano sacramental, de las tensiones
del alma.
Exactamente
del mismo modo, pero cuando el espacio se hace cada vez
más pequeño, podemos acercarnos al plano sin
espacio, al plano sacramental, y cohabitar con los espíritus,
como que lo somos.
3.
Razón y Sueño
El
barco de nuestro modelo va a estar sujeto a muchos embates
y de variada índole. Va a depender en gran manera
de las debilidades de cada navegante. Pero existen embates
que van a ser comunes a todos. Uno de éstos, es probable
que sea de los más importantes y tiene que ver con
otra gran tensión, razón vs. sueño.
Consiste
en que con el modelo queremos razonar lo irrazonable, queremos
seguir soñando despiertos. Pero no desmayemos, recordemos
que el mundo sigue girando debido a Don Quijote y no a Sancho;
un mundo que no sueña no merece ser vivido. Lo importante
es el rumbo a que nos incitan los sueños, como cantos
de sirenas, que no nos desvíen de las rutas indicadas
en las cartas de navegación, los libros sagrados.
El sueño puro es tan peligroso como la razón
pura.
El
sueño, si bien nos puede llevar a la gran sala de
los misterios, al conocimiento externo, a la luz universal,
a los caminos de Dios; también es peligroso si no
estamos preparados, porque nos puede fácilmente llevar
a lo pagano, a la idolatría o al fanatismo y en definitiva,
a la muerte.
Exactamente
lo mismo pasa con el razonamiento. Sus encantos son conocidos,
por lo que no se necesita ahondar demasiado. Sus peligros
están a la vista. El racionalismo nos ha llevado
por caminos de soberbia, en que ha negado el conocimiento
intuitivo y lo profundo de cada ser humano, hasta su negación
misma como ser trascendente. Las dos únicas filosofías
de racionalismo puro, que han llegado a la práctica,
se han transformado en los dos genocidios más grandes
conocidos en la historia universal: el marxismo y el nazismo.
El nazismo con seis millones de judíos muertos y
el marxismo, el más horrendo de todo lo conocido,
con más de cien millones de asesinados. Como se puede
ver, el barco que estamos construyendo puede llegar a viajar
por zonas verdaderamente peligrosas.
La
pregunta salta a la vista: ¿Hasta dónde se
puede racionalizar sin caer en peligro grave? Tal vez debiéramos
de decir, que se puede tratar de racionalizar el conocimiento
llegado por la intuición; más allá,
entramos en el racionamiento puro, altamente peligroso.
EL MODELO A PRUEBA
Tenemos
configurada la nave, tiene estructuras poderosas, mástiles
y velámenes que nos permitirán surcar mares
desconocidos, aprovechando los vientos del momento, los
vientos de la vida. Con ella, con el modelo, nos adentraremos
a conocer mundos nuevos, peligrosos tal vez, pero si nos
arriesgamos con inteligencia, conoceremos mejor los secretos
de la creación, los secretos que nos tiene deparado
Dios, conoceremos un poco más y mejor a Dios mismo.
Liturgia
Pensemos
en un minuto que estamos volando en esta nave construida
por nosotros, a través de diferentes mundos, en tres
planos al unísono. La nave madre está permanentemente
transmutándose en tres naves que surcan las tres
dimensiones. Estas tres naves transmutándose, corresponde
a la proyección de la nave propiamente tal, en los
tres planos constituyentes. Esta es la base del modelo.
La
cuestión está en la interrelación que
exista entre la nave origen y sus proyecciones transmutadas;
y entre las proyecciones entre sí. Es decir, el hecho
de cambiar las coordenadas de una de las proyecciones, influye
y hace cambiar las coordenadas de las otras dos transmutadas
Como
el espacio se forma al unísono con el tiempo (Einstein,
Teoría de la Relatividad), nuestro cuerpo
como parte del plano cósmico, no puede pasar a un
plano sin tiempo o a un plano sin espacio, sin pasar por
la negación de lo cósmico ya que el plano
cósmico es precisamente el plano espacio-tiempo.
Esta negación del plano cósmico, o bien es
la muerte de la persona cósmica, o si se quiere antes
de ello, el desdoblamiento o transmutación de la
persona cósmica hacia la persona alma o hacia la
persona espíritu, que como recordamos, en nuestro
modelo son personas diferentes.
Decimos
que la liturgia es un Lugar Teológico, y como definición,
se refiere a una serie de movimientos y acciones en el plano
espacio-tiempo, que nos hacen sentir la presencia de Dios
y por cuyo medio "se ejerce la obra de nuestra Redención"
(Sacrosantum Concilium, sobre la Liturgia,
1963). Así mismo, en nuestro modelo, a través
de la liturgia se expresa la manera de transmutar nuestro
cuerpo a nuestra alma y/o a nuestro espíritu, sintiendo
la presencia de Dios en cada una de nuestras tres personas.
Esto es clave para el desarrollo integral y redención
del ser humano.
Además,
más adelante veremos a las artes plásticas
como liturgia del alma. Así, a la música como
liturgia del espíritu; al baile como liturgia del
cuerpo; a la ópera y lo sumo, el ballet, como liturgia
del ser trinitario.
Los comandos de la nave
Los
comandos de la nave son muy fáciles de comprender
y sobretodo muy simple, ya que tiene sólo una palanca.
Lo difícil es la capacidad que tengamos para moverla,
y lo complicado que se transforma la navegación cuando
elegimos rutas y mares que no poseen carta de navegación
ya que de tal manera, es fácil de perderse, encallar
o perder la nave. No olvidemos que este juego es peligroso
porque la destrucción de nuestra nave es la destrucción
de nuestras vidas, es la verdadera muerte. Por gracia o
desgracia de nuestras vidas, querámoslo o no, .....
....... ya nos encontramos navegando.
Dijimos
que la nave tiene una sola palanca. Cristo nos dijo: "yo
soy el camino"; y según Él, así
como muchos iluminados, dicen que el camino es "amar
al prójimo". En la dimensión que nos
hace trascender, estamos sometidos en todo momento y en
todo lugar a actuar en uno de dos sentidos, o lo hacemos
para los demás o lo hacemos para nosotros mismos,
es decir lo hacemos por amor o lo hacemos egocéntricamente.
Amor o egocentrismo. Esto es lo más radical que ser
alguno haya explicitado, es el "ser o no ser"
de todo... pero todo.
Esta
es la palanca que vamos a mover en la navegación
que ya se encuentra en pleno viaje, de gloria o de muerte,
fascinante y al infinito.
Prueba
de la Existencia de los Tres Planos
Para
probar la nave, traté de hacer un viaje sólo
en el plano cósmico pensando en algo fácil
para empezar. Lo intenté durante varios días
pero no me resultaba, me parecía increíble,
si era tan fácil, era sólo en el plano cósmico;
total, moverse sólo en las coordenadas espacio-tiempo
y solamente allí, no parecía muy difícil.
¡Despegue
fallido!, tal vez no, pero ¿Qué pasó?
Efectivamente,
moverse en las coordenadas espacio-tiempo no es nada de
difícil, pero en conciencia, moverse sólo
en ese campo me fue impracticable. Empecé imaginándome
un viaje, fue placentero porque podía ir a cualquier
lado, gozar con lo que se me ocurriera; era una nave espectacular
porque tenía todo el instrumental imaginable, podía
no sólo detectar cualquier movimiento sino que hasta
la intención de éste. El plan de vuelo se
iniciaba por unos parajes verdes en la compañía
de seres queridos, etc., etc. Hasta aquí todo bien.
Estaba terminando de llenar el formulario del plan de vuelo,
sólo faltaba la última pregunta. ¿Objetivo
o sentido del viaje? Había que responder en conciencia
porque el viaje era para ella, tampoco valía una
respuesta vaga. Pues bien, el vuelo era fantástico,
los hermosos parajes evocarían lindos recuerdos,
los seres que me acompañarían eran los queridos,
en fin, el viaje estaría lleno de sensaciones abstractas,
indefinibles que llenarían mi corazón. Pero,
¿tenía algo sentido sin que llenara mi corazón?
Y si lo tenía, el viaje ya no sería sólo
en el plano espacio-tiempo.
Intenté
de nuevo, el viaje sería más sencillo; el
resultado fue el mismo. ¡Pero hombre! hazlo más
sencillo aun, por último es sólo por probar
el "modelo". Mira, muévete de aquí
hasta acá y punto. Pero desgraciadamente, ni siquiera
ese movimiento dejaba de tener sentido.
¿Se
vino abajo el "modelo"?, no me parece. Más
bien creo que todo movimiento en el plano espacio-tiempo,
o plano Cósmico como le llamamos, involucra sensaciones,
intenciones y otros elementales que comprometen a tu otra
coordenada, la de los sentimientos; y por ende, a tus otras
dos personas que habitan en el plano espacio-sentimientos
una, y tiempo-sentimientos la otra.
La
conclusión pareciera ser más importante que
una pseuda falla en el viaje. La cuestión es que
no hay forma de separar la acción de una persona
con la reacción de las otras dos, lo que prueba la
existencia de los tres planos.
Además,
lo anterior corrobora lo que es un principio básico
del "modelo": la interacción entre las
tres personas constitutivas de mi ser.
Ya
no podemos esperar viajes separados, químicamente
puros, siempre van estar enredados unos con otros; el cuerpo,
el alma y el espíritu se van a retorcer en tan infinitas
y caprichosas maneras que van a dar forma a nuestra personalidad,
nuestros anhelos, nuestra intuición.
Nos
daremos cuenta, que si la intención de nuestros movimientos
corporales es dirigida a la sensibilización, mayor
será nuestra capacidad intuitiva y por ende mayor
también nuestra creatividad. También nos daremos
cuenta, que si estos movimientos tienen como objetivo, respondiendo
al plan de vuelo, satisfacer las necesidades de los demás,
del prójimo, mayor aun será la sensibilización,
la creatividad, la libertad, etc. Es como un tornillo sin
fin.
No
olvidemos la "tensión". Cada vez que existe
la posibilidad de este tornillo sin fin, hay otro que está
atornillando para el otro lado. Si, al contrario de lo anterior,
el ánimo es satisfacer sólo las necesidades
propias, aunque sea la de nuestro cuerpo cósmico,
entramos en una espiral egocéntrica de bajo perfil
sensitivo. No solamente nos perfilamos menos sensitivos,
sino que menos profundos, más chatos, menos satisfechos,
con una vida con menos sentido. Bueno, esto además
es lógico, si tiene menos perfil sensitivo...
Tendremos
que insistir en otro despegue, pero ahora el "plan
de vuelo" será un poco más complejo,
somos tres a bordo. Para manejar a tres personas que interactúan
entre si, o tres naves transmutadas como las llamamos, vamos
a necesitar un manual de manejo y con él, iremos
aprendiendo las características de cada una de las
tres personas y sus leyes particulares que las rigen.
TRANSMUTACIÓN
Resumen
de conceptos anteriores
De
los capítulos anteriores, podemos resumir que nuestros
"cuerpo", "alma" y "espíritu",
son tres personas que habitan los planos Cósmicos,
Sacramental y Escatológico respectivamente; y que
en una unión hipostática, conforman al ser
humano integral como parte de la creación. El hombre
como ser vivo, se encuentra sometido a tensiones y como
ser creado, tiene potencia.
Tres
personas van danzando al compás de la vida en tres
planos diferentes pero unidos por misteriosos lazos, lazos
que hacen que ellas interactúen entre sí bajo
leyes más misteriosas aun. Deseamos conocer esas
leyes, fuimos interpelados por la serpiente, pero así
fuimos creados.
En
el campo creyente, fuimos y estamos siendo interpelados
por Dios para un mejor desarrollo espiritual que de sentido
a la vida, sentido que no puede ser otro que la Gloria del
mismo Dios.
En
nuestro modelo de Antropología Trinitaria, una forma
de liturgia se expresa como la manera de transmutar nuestro
cuerpo a nuestra alma y/o a nuestro espíritu, sintiendo
la presencia de Dios en cada una de nuestras tres personas
También
vimos la necesidad de confeccionarnos un manual de operación
de nuestro modelo, de nuestra "nave", para lograr
las transmutaciones requeridas.
El
Arte de la Transmutación
Necesitamos
una cierta predisposición de nuestro cuerpo y de
nuestros sentidos para ir evocando a nuestra alma y/o a
nuestro espíritu. Lugar adecuado a nuestras necesidades,
postura cómoda, respiración rítmica,
en fin, una mente liberada lo más posible.
Cierta
música, ecos, vitraux de mil colores, rayos de sol
en la oscuridad, órgano, esculturas, voces, una danza
lejana............... van constituyendo elementos de meditación,
a veces nos evadimos, a veces creamos, son imágenes,
nos tocan, nos dicen, intuimos....... Definitivamente nos
desdoblamos, tomamos conciencia, aunque vaga, de nuestra
alma y a veces de nuestro espíritu. Son personas
que nos interpelan, nos desafían, nos enseñan,
nos advierten, nos cuidan, nos dan conocimiento. Después
del acto litúrgico, podemos saber con seguridad,
algo que antes del acto no lo sabíamos.
La
experiencia es nuestra mejor maestra. Por medio de la "oración",
de la repetición de cantos y salmos, y oraciones
especiales como el rosario, vamos entrando, poca a poco,
en el mundo de la "meditación" y más
aun, en el de la "contemplación". Ahora,
...de la palabra al silencio... Estos, junto con los
"sacramentos", son procesos religiosos de transmutación
litúrgicos.
Las
Bellas Artes como Proceso de Transmutación
El
cuerpo, sometido a la tensión de las Bellas Artes,
comúnmente entra en resonancia con el estímulo
de la belleza, reflejada en colores, ritmo y armonía
en una globalidad creativa tal, que a ratos nos sumerge,
a ratos nos eleva, en estados tan especiales..... empezamos
a sentir que nos estamos alejando del plano cósmico
y entrando en un éxtasis también muy especial.....
Nos
da la sensación que cuando un sentimiento o alguna
situación especial queda plasmada en una pintura,
en una página escrita, en una fotografía o
en un arte donde se detiene el tiempo, donde solo hay espacio
y sentimiento, es un corredor hacia el "alma",
como dice una canción de Gatti: "....aprende
a amar sin tiempo....". (Plano Sacramental)
Algo
similar sucede con la música, el canto, la danza,
la coreografía, vibraciones auditivas, ritmo y tiempo,
no se encuentra el espacio; es otro corredor, ahora hacia
el "espíritu". (Plano Escatológico)
Por
último, cuando junto a la música, la poesía
en canto, la expresión corporal en danza, la pintura
en coreografía, sentimientos en ritmo, cuerpos en
movimiento y forma; creamos una obra en armonía y
belleza; estaremos frente al arte del ser integral que puede
abarcar a las tres personas. (Tres Dimensiones)
Cuerpo,
alma y espíritu, son creaciones, son tres personas
creadas, forman parte de la Creación así como
también lo son todas las formas de manifestación,
de expresión y de interacción. La creación
sin un antes y un después, toca con el concepto de
la "continuidad discontinua", pero creación
al fin. Pareciera que el arte, como liturgia de transmutación,
es uno de los caminos que va desde la Creación, hacia
la Gloria de Dios. ¡Tal vez sea por esto, que las
Bellas Artes son tan atrayentes!
LOS MILAGROS
Una
Definición
Ante
una situación crítica, nos encomendamos a
un santo o al mismo Dios para solicitarle interfiera en
la naturaleza para beneficio nuestro o de algún ser
querido o del mundo en general. Se cumple nuestra petición.
Se comprueba que corresponde a un hecho que no podemos explicar.
Se produce un milagro.
El
Problema
El
problema se plantea cuando pensamos que si Dios es bueno,
más aun la bondad misma, no podría permitir
el dolor ya que debiera recurrir permanentemente a un milagro,
y si no lo hace querría decir que Dios no es tan
bueno. Este problema no tiene solución ni compatibilidad
con nuestro Dios si definimos al milagro como lo hicimos
en el párrafo anterior. Este hecho, y la mala enseñanza
de los milagros, es uno de los principales factores del
ateismo en el mundo.
También
existe otro problema, si pasado un tiempo, se puede explicar
científicamente el proceso por el cual se cumplió
nuestra petición, desde ese momento ¿deja
de ser milagro lo que antes sí lo era? Por ejemplo,
en los albores de la aparición de los hombres en
la faz de la tierra, venía la noche y no se sabía
si iba a amanecer de nuevo, le pedíamos la luz a
nuestros dioses, y cuando amanecía,...¡milagro!
Otra
Definición
Pienso
que un milagro se produce cuando se lleva a cabo un hecho
de tal trascendencia para nosotros, que nos hace evocar
a Dios y a su creación. Así, todos los días
al amanecer, se produciría un milagro; ........ y
por supuesto que se produce, y se seguirá produciendo
mientras el hombre sea capaz de sorprenderse y maravillarse.
También
pensamos que se produce un milagro, cuando las fuerzas de
la naturaleza son intervenidas por fuerzas misteriosas del
más allá, pero estas fuerzas vienen de lo
ya creado, no es precisamente una intervención especial
de Dios en la naturaleza para este fin determinado. Paraboleando,
podríamos decir que Dios, omnipotente, volcó
enteramente su potencia en su creación, siendo Dios
acción pura. Por lo tanto, si en un hecho milagroso
existen fuerzas capaces de intervenir en las leyes naturales,
esta fuerzas ya tendrían que haber sido creadas;
es posible, de nuestro punto de vista, que ellas sean dirigidas
por almas o espíritus vivos o muertos que por algún
motivo tengan esa facultad, además del libre albedrío.
Es decir, es la intervención de lo creado en la creación.
El
Milagro en nuestro Modelo
En
todos los cultos existen consideraciones a este respecto.
Por ejemplo, en la religión católica apostólica
romana, existe "la comunión de los santos",
en otros cultos tiene otros nombres pero que equivale a
lo mismo. En nuestro modelo, es el lugar donde, por medio
de la transmutación de nuestro cuerpo a nuestras
personas, "alma" o "espíritu",
podemos convivir con las personas de los santos en sus respectivos
planos; es decir, podemos conversar, interpelar, pedir,
agradecer, reír, hacer milagros, orar junto a ellos,
etc.
De
lo anterior, creemos más factible y sensato, que
a través de la transmutación, como por ejemplo
"la oración", pidamos un milagro a la persona
"alma" o "espíritu" de un santo
que a Dios mismo. Por lo demás, pedirle algo a Dios
suena como arrogancia, casi una falta de respeto, .......
si no fuera por nuestra tremenda desesperación. ¡Otra
tensión más que grava nuestras vidas! Tal
vez la más grande de todas las tensiones toda vez
que deslinda en una gran contradicción. Sin embargo,
mucho de lo divino está fuera del alcance de la razón
humana.
Confiesa
el Santo Concilio "que Dios, principio y fin de
todas las cosas, puede ser conocido con seguridad por la
luz natural de la razón humana, partiendo de las
criaturas"; pero enseña que hay que atribuir
a Su revelación "el que todo lo divino que
por su naturaleza no sea inaccesible a la razón humana
lo pueden conocer todos fácilmente, con certeza y
sin error alguno, incluso en la condición presente
del género humano". (Dei
Verbum, 6).
La
"naturaleza" es maravillosa y mucho nos asombra,
pero vista ella como "milagro", va más
allá de lo común, mucho nos deleita. El milagro,
lejos de cuestionar a Dios, nos da "esperanza"
y confianza absoluta que será lo mejor. ¡He
aquí su inmensa importancia!
EL VUELO TRINITARIO
El
vuelo trinitario, el de tres comandos, es la base para sentirse
hombre integral, completo, lleno; pero por sobre todo, ......
es vida.
Así
como la nave, la experiencia también es personal;
es tu nave y tu experiencia. Cualquiera que ella sea, te
aseguro que es inenarrable y fantástica, es mística.
Hubiera
deseado tener el don de la poesía y la música
para escribirlas al margen de los escritos, y haber podido
así expresar mejor mis sentimientos con elementos
finos y sutiles que llegaran más al corazón
que a la razón,.... ya llegará el tiempo para
ello.
Hijos
y amigos míos, los próximos capítulos
son de Uds., no los escribiré yo, pero tengamos la
más completa seguridad, que siempre, hasta la eternidad,
nos estaremos encontrando y amándonos en alguno de
los mil recodos de la existencia...
¡SUERTE!.
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